El sociólogo y filósofo francés Edgar Morin en una imagen de archivo. EFE.
El Cultural Muere a los 104 años el filósofo francés Edgar Morin, creador de la teoría del pensamiento complejoSu obra, especialmente la serie El Método, lo consolidó como uno de los pensadores más originales e influyentes del siglo XX y comienzos del XXI.
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Cristina Muñiz Publicada 30 mayo 2026 09:40h Actualizada 30 mayo 2026 10:07hEl intelectual francés Edgar Morin, uno de los filósofos y sociólogos más destacados de la segunda mitad del siglo XX, creador de la teoría del pensamiento complejo, ha fallecido a los 104 años este viernes, según informó este sábado su familia al diario Le Monde.
Su obra, especialmente la serie El Método —un proyecto monumental que tardó casi 30 años en escribir (1977 - 2004) en el que sienta las bases del pensamiento complejo conectando la física, la biología, la cibernética y la sociología—, lo consolidó como uno de los pensadores más originales e influyentes del siglo XX y comienzos del XXI.
Edgar Morin, nacido en París el 8 de julio de 1921, en el seno de una familia judía sefardita de Tesalónica, pero con lejanos orígenes italianos, se afilió al Partido Comunista y estuvo enrolado en la resistencia durante la Ocupación nazi en Francia. Desencantado con el comunismo estalinista, Morin dejó de militar, aunque siguió considerándose de izquierdas.
Muere la artista feminista austríaca Valie Export a los 85 añosFue una de las grandes figuras del pensamiento contemporáneo y un referente internacional de la filosofía, la sociología y la reflexión sobre la complejidad. A lo largo de más de un siglo de vida, construyó una obra vasta e influyente que desbordó los límites de una sola disciplina.
Su trayectoria intelectual estuvo marcada por una mirada crítica y profundamente humanista. Participó en la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, se vinculó al Partido Comunista Francés en su juventud y más tarde rompió con el dogmatismo político para desarrollar una obra independiente, siempre atenta a los grandes dilemas de su tiempo.
Años más tarde de esa traumática ruptura, publicó dos obras clave en su carrera: La Rumeur d'Orléans (1969), una exploración sociológica sobre lo pernicioso del rumor, y Le Paradigme perdu: la nature humaine (1973), donde vincula biología y antropología.
Antes había ingresado en el prestigioso Centro Nacional de Estudios Científicos (CNRS) de Francia en 1950, un organismo del que 43 años después llegó a ser director emérito de investigación.
Morin es especialmente conocido por haber impulsado el pensamiento complejo, una forma de comprender la realidad que rechaza las visiones reduccionistas y defiende la interconexión entre los fenómenos.
Muere 'El Cabrero', la voz que pisó la cárcel por nombrar a Dios y no cambió París por su campoAdemás de su aporte teórico, dejó una huella profunda en la educación, las ciencias sociales y el debate sobre el futuro de la humanidad. De hecho, la enseñanza ocupó buena parte de su vida e impartió clases en Santiago de Chile en los 60 y también en San Diego (California, EEUU), donde estableció las bases de su teoría del pensamiento complejo, que fue plasmando a lo largo de su carrera.
Defendió una visión transdisciplinar del conocimiento y una ética de la responsabilidad frente a los desafíos del mundo contemporáneo, dejando un legado intelectual que seguirá siendo leído y discutido durante mucho tiempo.
El éxito editorial le llegó en el tramo final de su vida, cuando cada vez que un libro portaba su nombre en la portada se vendía bien. Y, pese a su edad, su pluma no dejó de llenar páginas con su pensamiento, siempre lúcido, que también desgranó en otros medios de comunicación e, incluso, en redes sociales.
Desde esas tribunas no paró hasta el último aliento de denunciar los "peligros" que, a su juicio, corre la humanidad, amenazada por una crisis de globalización, una crisis ecológica, una crisis de civilización y, más recientemente, una crisis de pensamiento que expone a la sociedad al dominio de la informática.
"Tener esperanza no es ser optimista. Porque la esperanza es lo posible, no lo cierto. Comprometeos, pero sin taparos los ojos, sin fanatismos", les pedía a un grupo de jóvenes durante una conferencia universitaria poco después de cumplir los 101 años.