José 'Piculín' Ortiz, en una imagen de archivo
Baloncesto Muere a los 62 años 'Piculín' Ortiz, leyenda del baloncesto puertorriqueño y exjugador de Real Madrid y BarçaMiembro del Hall of Fame de FIBA, el exjugador puertorriqueño ha fallecido tras una larga batalla contra un cáncer colorrectal.
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Jorge Pacheco Publicada 5 mayo 2026 14:34h Actualizada 5 mayo 2026 14:55hEl baloncesto puertorriqueño y mundial está de luto. José Rafael 'Piculín' Ortiz, uno de los mayores iconos deportivos de PuertoRico, ha fallecido a los 62 años tras una larga batalla contra un cáncer colorrectal.
Su muerte, confirmada por su familia y por la Federación de Baloncesto de Puerto Rico, cierra la vida de un pívot que llevó el nombre de su país por cuatro Juegos Olímpicos, por la NBA y por algunos de los clubes más grandes de Europa.
Nacido en Aibonito y criado en Cayey, Ortiz se convirtió pronto en algo más que un jugador alto con talento: fue el líder emocional de una selección boricua que vivió con él uno de sus grandes momentos, el histórico triunfo ante EstadosUnidos en Atenas 2004, y que lo tuvo como referencia inamovible durante más de dos décadas, entre 1983 y 2004.
El polémico presidente del Panathinaikos la lía en Valencia y la Policía le abre un acta: "Es un impresentable"Su carrera con Puerto Rico incluyó cuatro participaciones olímpicas (Seúl 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Atenas 2004), además de Mundiales y torneos continentales en los que su figura se hizo habitual.
A nivel de clubes, 'Piculín' dejó huella a ambos lados del Atlántico. Tras formarse en Estados Unidos en la NCAA, fue elegido en el draft de la NBA y llegó a jugar en la mejor liga del mundo antes de emprender un largo viaje europeo.
En España vistió camisetas de peso como las del CAIZaragoza, el RealMadrid y el FCBarcelona, con los que alcanzó finales europeas y títulos domésticos que consolidaron su reputación como pívot dominante, duro en la pintura y con carisma de líder.
En su país, su nombre quedó ligado a la Liga de Baloncesto Superior Nacional, particularmente a los Atléticos de San Germán, donde su impacto marcó a toda una generación.
José 'Piculín' Ortiz, en una imagen reciente EFE
En los últimos años, Ortiz había librado una lucha abierta contra el cáncer colorrectal, diagnosticado en 2023, que le llevó al quirófano en 2025 y a un tratamiento prolongado que nunca le desconectó del todo del baloncesto.
Era habitual verlo en canchas y eventos, apoyando especialmente a las selecciones nacionales, como cuando asistió a la clasificación del combinado femenino para la Copa del Mundo FIBA de 2026 en SanJuan.
Su presencia, incluso debilitado por la enfermedad, simbolizaba un compromiso con el deporte que el movimiento olímpico puertorriqueño ha subrayado en su despedida.
Las reacciones a su muerte se han sucedido desde el ámbito deportivo y político. El Comité Olímpico de Puerto Rico lo definió como una de las figuras "más emblemáticas" del deporte nacional y destacó que su legado "vivirá por siempre en nuestra historia y en el corazón de nuestro pueblo".
La gloria de Hezonja: 40 puntos y 53 de valoración en el partido de mayor anotación de la historia de la ACBMás allá de los números y los títulos, su figura representó para muchos aficionados una forma de orgullo colectivo: la idea de que un jugador nacido en un pequeño país del Caribe podía imponerse frente a gigantes en los grandes escenarios del baloncesto mundial.
Su historia no estuvo exenta de sombras, con problemas personales y legales en etapas posteriores a su retirada, pero incluso entonces Piculín se mantuvo como un personaje cercano para el aficionado, capaz de reírse de sí mismo y de volver una y otra vez a las canchas, esta vez como símbolo.
Hoy, Puerto Rico despide a un pívot que fue mito antes de retirarse, embajador involuntario del baloncesto boricua y referencia indiscutible de varias generaciones que aprendieron a mirar a los grandes del mundo sin complejos gracias a él.