Lady Pamela Hicks, en una fotografía compartida por su hija.
Casas Reales TRISTE PÉRDIDA Muere a los 97 años Lady Pamela Hicks, prima del duque de Edimburgo y gran amiga y confidente de la reina Isabel II"Mantuvo el estilo impecable, la mente lúcida y el encanto natural que la convirtieron en una institución entrañable", ha escrito su hija.
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Jesús Carmona Publicada 5 junio 2026 18:14h Actualizada 5 junio 2026 18:17hTriste noticia la que se ha conocido este viernes, 5 de junio: ha fallecido Lady Pamela Hicks, a los 97 años, una figura singular de la historia reciente de la monarquía británica. No en vano, fue prima de Felipe de Edimburgo y gran confidente de Isabel II.
Su figura, discreta pero profundamente integrada en el núcleo de la Familia Real, representa el último vestigio de una generación que vivió desde dentro algunos de los momentos más decisivos del reinado de Isabel II y del siglo XXbritánico.
Hija de Louis Mountbatten, primer conde Mountbatten de Birmania -una de las figuras más influyentes del Imperio británico en su fase final-, Lady Pamela formó parte desde su nacimiento de ese reducido círculo donde la política imperial, la aristocracia y la monarquía convergían.
Su vida, por tanto, estuvo marcada por su linaje y también por una proximidad a la Corona en momentos históricos clave.
La viuda de James Van Der Beek lo recuerda tres meses después de su muerte: "Las palabras no alcanzan para describir el dolor"Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por India Hicks (@indiahicksstyle)
La noticia de su fallecimiento ha sido confirmada por su hija, India Hicks, empresaria y figura pública, a través de un mensaje en redes sociales.
"Aunque no hay tragedia en la muerte de una mujer de 97 años que ha vivido una vida plena, sé que el dolor será inevitable… pero hoy simplemente me siento agradecida de que fuera mi madre", ha escrito.
En sus palabras, también destacó las cualidades que definieron a Lady Pamela hasta el final de sus días: "Mantuvo el estilo impecable, la mente lúcida y el encanto natural que la convirtieron no solo en una institución entrañable, sino verdaderamente en la última de su clase".
Esa expresión -"la última de su clase"- ha sido repetida por diversos medios británicos en las horas posteriores a su fallecimiento.
Se trata de una definición que encapsula el lugar en la historia de una mujer que encarnó una aristocracia educada en el deber, la discreción y la lealtad institucional, en un mundo que progresivamente fue transformándose hacia modelos más mediáticos y menos jerárquicos.
Lady Pamela, en una imagen de las redes sociales de su hija.
Su relación con Isabel II se remonta a la juventud de ambas. Lady Pamela fue dama de honor en la boda de la entonces princesa Isabel con Felipe de Edimburgo en 1947, un acontecimiento que simbolizó la reconstrucción emocional del Reino Unido tras la Segunda Guerra Mundial.
Aquella posición supuso su integración plena en el círculo más cercano de la futura reina, con quien compartió desde entonces una relación basada tanto en la confianza personal como en una visión común del deber.
Cinco años más tarde, Lady Pamela sería testigo directo de uno de los momentos más trascendentales de la historia contemporánea británica. En febrero de 1952, acompañaba a la princesa Isabel en un viaje oficial a Kenia cuando llegó la noticia de la muerte del rey Jorge VI.
En cuestión de horas, la heredera se convertía en reina. Pamela Hicks estuvo entre las primeras personas en presenciar esa transición abrupta, que marcaría el inicio de uno de los reinados más largos de la historia.
En sus memorias, Lady Pamela relató con detalle aquel episodio, subrayando la serenidad con la que Isabel asumió su nuevo papel, incluso en medio del impacto personal.
Esa capacidad de autocontrol y sentido del deber, que la joven reina demostró en circunstancias extremas, fue una de las cualidades que más impresionaron a Hicks y que influyeron profundamente en su propia manera de entender la vida.
A lo largo de las décadas, su presencia junto a la soberana fue constante, aunque siempre alejada del protagonismo público.
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Participó en la coronación de 1953, acompañó a la reina en viajes oficiales y formó parte habitual de su entorno en celebraciones familiares y encuentros privados. A diferencia de otras figuras del círculo real, Lady Pamela nunca buscó visibilidad mediática.
Su papel fue el de observadora privilegiada y colaboradora leal, una figura de confianza en un entorno donde la discreción era un valor esencial.
Más allá de su relación con la reina, su figura también está indisolublemente ligada a la de su padre, Lord Mountbatten.
Como último virrey de la India, desempeñó un papel central en el proceso de independencia del país en 1947, un episodio que marcó el fin del dominio británico en el subcontinente.
Lady Pamela vivió de cerca esa etapa, acompañando a su padre y siendo testigo de los complejos equilibrios políticos y personales que definieron aquel momento histórico.