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Política

Muere Antonio Tejero, el ejecutor del 23-F: el peón exaltado, el golpista indomable

Muere Antonio Tejero, el ejecutor del 23-F: el peón exaltado, el golpista indomable
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Condenado a 30 de prisión por un delito de rebelión militar consumado, agravado con reincidencia, fue expulsado de la Guardia Civil y obtuvo la libertad condicional el 3 de diciembre de 1996 Leer

El teniente coronel Antonio Tejero ha fallecido este miércoles a los 93 años, según han confirmado el despacho de abogados que representa a su familia. El fallecimiento coincide en el día en que el Gobierno ha desclasificado los documentos del golpe de Estado del 23-F que él protagonizó. Hace dos días se cumplió además el 45 aniversario de ese momento histórico.

Antonio Tejero Molina alargó el golpe hasta el amanecer del día 24. Probablemente, su obstinación no obedecía a que se negara a asumir su fracaso sino a que se negaba a aceptar su soledad y abandono. En la madrugada del 23 al 24 de febrero de 1981, Tejero ya estaba completamente solo. Poco antes de las dos de la mañana, TVE informó de que los 1.800 hombres del general Milans del Bosch regresaban a sus cuarteles en Valencia. Tejero se agarró entonces al apoyo, en retirada, de Pardo Zancada.

Tras la intervención televisiva del Rey, el Ejército, dispuesto a conspirar contra la democracia, se negó a hacerlo contra la Corona [algunos de sus miembros por convicciones monárquicas; otros porque sabían que eso prendía la mecha del enfrentamiento civil: buena parte de aquella generación de militares participó en la Guerra del 36]. Armada no pisó Zarzuela y el golpe se desvaneció.

A las cuatro de la mañana, Milans anuló su manifiesto de insurrección. Tejero porfió tras el discurso del rey Juan Carlos: "Yo no puedo dejar a estos chicos en la estacada". Le faltó añadir: "Como me han dejado a mí". Efectivamente, Tejero se acompañó para la asonada de un puñado de cadetes trémulos e imberbes. Sólo negoció una salida digna para ellos. Pardo Zancada, también en el Congreso, propuso a Milans que le comunicase directamente a Tejero su retirada. Milans se negó; la solución Armada no sólo ya era también inviable sino que además tampoco le parecería suficiente a Tejero, para quien Armada era ya un político más. Para su parroquia, a Tejero lo ennoblece su numantina resistencia; para la Historia será el hombre que tiroteó al aire en Congreso, un fanático crecido en una atmósfera viciada por los rumores y planes de confabulación, un iluso peón, un peligroso iluminado. Para algunos es, además de todo a la vez, un chivo expiatorio.

El teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, en 1980.EL MUNDO

Llegó más lejos que ninguno y nunca se arrepintió; tampoco solicitó el indulto -lo pidió para él la Archicofradía de la Celeste, Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced-, como hicieron Armada y Milans. Poco después del Golpe, en prisión, fundó Solidaridad Española y cosechó 28.000 votos. Hasta ahí la prolongación de su épica. El Gobierno socialista impulsó una exitosa campaña de renovación de la imagen de la Guardia Civil, bajo el lema Cerca de ti, que su teniente coronel había corrompido. Tejero se convirtió muy pronto en una pieza de museo. Algún hagiógrafo lo ha descrito como un "hombre de honor". Mantuvo su silencio durante mucho tiempo.

En 2023 concedió una entrevista a El Español, donde aseguró: "Yo al rey Juan Carlos lo jodí vivo. Él tenía preparado con Armada un Gobierno a su gusto. Pero hacía falta un militar que diera el golpe. Ese fui yo. Es decir: lo mío era necesario para poner el Gobierno de Armada y el rey. Sin embargo, cuando vi lo que iba a ser aquello lo anulé, lo paré. Luego me traicionaron todos: el rey, Armada, Milans del Bosch...". No aportó nada nuevo al universo de las conjeturas; lo novedoso era que lo afirmara él, que por primera vez reconoció que lo dejaron solo y que su obcecación frustró el plan blando, que incluía un Gobierno de concentración presidido por Armada.

El periodista Jesús Palacios sostiene que el golpe lo planeó el CESID y que no tenía un carácter involutivo. Era una Operación De Gaulle a la española. Palacios cuenta que el jefe de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME), José Luis Cortina, ordenó contactar con Tejero. Lo hizo el capitán de la Guardia Civil, también de la AOME, Gómez Iglesias, que invitó a cenar a Tejero el 18 de febrero. Esa madrugada, Tejero se desplazó después al domicilio de Cortina, que le comunicó que era el designado para irrumpir en el Congreso: sin oposición, sin sangre, en nombre del Rey y con el visto bueno de la CIA.

De modo que se encargó la ejecución del golpe blando y "por la democracia" a un nostálgico del franquismo, en ocasiones republicano o al menos antimonárquico, receloso de sus superiores políticos, respetuoso sólo con las jerarquías militares; aunque ajeno a tentaciones de vanidad, levantisco, díscolo e indómito: en 1977, fue arrestado por impedir una manifestación previamente autorizada por el gobernador civil de Málaga. Era chusco pero determinado y discreto.

Además, por un lado, sus destinos en Álava y Gipuzkoa afianzaron sus recelos sobre el proceso de Transición -no aceptó la ikurriña y lo enviaron a Málaga, su ciudad natal- y, por otro, tenía experiencia: con plaza en Madrid, Tejero encabezó, junto con el capitán de Infantería de la Policía Armada Ricardo Sáenz de Ynestrillas -asesinado por ETA en 1986- la Operación Galaxia. En aquella ocasión la fuga de información permitió que se abortara el golpe, que consistía en tomar el complejo de La Moncloa. Tejero fue condenado a siete meses de prisión. Nada más salir gozó de su segunda oportunidad.

Calvo Sotelo resume las consecuencias de la intentona golpista así: "Después del 23-F se reprodujo una especie de consenso, pero que ya no era el consenso inaugural de la Transición política, porque todos habíamos perdido el estado de gracia y de ilusión creadora de los primeros tiempos. El nuevo consenso fue más bien una tregua...". Durante el juicio, Tejero asumió su papel de víctima y aseguró: "Algún día me gustaría que me contarán el 23-F. Yo no lo sé".

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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