Alexander Butterfield. Wikipedia
EEUU Muere a los 99 años el asesor de Nixon que destapó la existencia de cintas secretas durante el escándalo del Watergate Luis Villajos Publicada 9 marzo 2026 21:22h Actualizada 9 marzo 2026 21:29hLas claves nuevo Generado con IA
Alexander Butterfield, el asesor de la Casa Blanca que reveló la existencia del sistema de grabación secreta del presidente Richard Nixon durante el escándalo Watergate, murió este lunes a los 99 años, según informó su esposa a Associated Press.
Butterfield, exoficial de la Fuerza Aérea estadounidense, sirvió como asistente adjunto del presidente republicano entre 1969 y 1973 y era uno de los hombres de máxima confianza del jefe de gabinete H. R. Haldeman, por lo que tenía acceso directo al día a día del mandatario.
La relevancia histórica de Butterfield llegó en el verano de 1973, cuando compareció ante el comité especial del Senado que investigaba el escándalo Watergate. En una de las sesiones, al ser interrogado sobre los procedimientos internos de la Casa Blanca, reveló que en el Despacho Oval y en otros espacios clave existía un sistema secreto de grabación automática que registraba las conversaciones y llamadas del presidente siempre que Nixon estuviera presente.
Esa confesión, que él mismo aseguró que haría si se lo preguntaban de forma directa, transformó la investigación: de repente se desveló la existencia de cintas que podían demostrar qué sabía Nixon y desde cuándo sobre el encubrimiento.
El escándalo Watergate fue una gran crisis político‑institucional en Estados Unidos a comienzos de los años setenta, originada por el asalto de un grupo vinculado al comité de reelección de Nixon a la sede del Partido Demócrata en el complejo Watergate, en Washington D. C.
Aquellos “fontaneros” entraron para robar documentos y colocar micrófonos, pero fueron detenidos, lo que dio pie a una investigación periodística y judicial cada vez más amplia.
A medida que avanzaba el caso, se descubrió que desde la Casa Blanca se habían intentado frenar las pesquisas del FBI, pagar el silencio de los implicados y usar a las agencias de inteligencia para obstruir la justicia.
La revelación de Butterfield sobre las grabaciones fue el punto de inflexión: el Senado y después el Tribunal Supremo obligaron a Nixon a entregar las cintas, y en ellas aparecían pruebas claras de que el presidente había participado en el encubrimiento desde los primeros días tras el allanamiento.
Esas grabaciones se consideraron la prueba irrefutable que demostraba su responsabilidad directa.
Ante la perspectiva casi segura de una destitución o 'impeachmente' en el Congreso, Nixon decidió dimitir en agosto de 1974, convirtiéndose en el primer presidente de Estados Unidos que renunciaba al cargo.
Por eso, muchos historiadores consideran a Butterfield “el hombre que derribó a un presidente”, aunque él mismo no participó en el robo ni en el encubrimiento, sino que terminó siendo el testigo que destapó la pieza clave del caso.