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Muere el «niño lobo» Marcos Rodríguez Pantoja, a los 80 años

Muere el «niño lobo» Marcos Rodríguez Pantoja, a los 80 años
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Su vida inspiró obras cinematográficas como 'Entrelobos'. Después de una dura integración en la sociedad, se estableció en Galicia
Muere el «niño lobo» Marcos Rodríguez Pantoja, a los 80 años

Su vida inspiró obras cinematográficas como 'Entrelobos'. Después de una dura integración en la sociedad, se estableció en Galicia

Regala esta noticia Añádenos en Google Marcos Rodríguez Pantoja durante el rodaje de «Entre lobos». (R. C.)

Doménico Chiappe

Madrid

18/08/2026 Actualizado a las 12:59h.

Tenía siete años cuando su padre lo vendió a un cabrero, «un viejecito con barba que llevaba unos zapatos de corcho». Marcos Rodríguez Pantoja vivió ... asilvestrado en Sierra Morena durante doce años, con este hombre («no me preguntaba nada, ni hablaba conmigo, ni nada de nada») como única referencia humana. Fue encontrado en 1965 por la Guardia Civil cuando tenía 19 años y fue integrado a la sociedad después de un complicado proceso de adaptación, que le llevó a Galicia, donde murió a los 80 años este sábado en Ourense.

¿Como era posible que sucediera ese abandono y que durara tantos años? Janer explica que «se produce en plena postguerra, cuando el hambre y la miseria se extienden sobre la vida y los pueblos de Andalucía, se produce el rechazo familiar y, finalmente, alguien va a aprovecharse de aquel aislamiento». Vivió «perdido y solitario entre barrancos» hasta su encuentro con las autoridades.

A pesar de su apodo como el «niño lobo», confesó que durante esos años tenía miedo de esos animales que aullaban en la noche. Radicado en la aldea de Rante (Galicia), Rodríguez Pantoja contaba su historia sin ocultarse, y está plasmada en un libro académico de Janer, titulado 'He jugado con lobos', y en las películas 'Entrelobos' (2010) y 'Marcos, el lobo solitario' (2012), ambas de Gerardo Olivares.

En sociedad

Su vida en sociedad tampoco estuvo exenta de conflictos, según las fuentes locales. En su trayectoria vital desde su captura por la guardia hay una familia de acogida, una institución religiosa, hospitales, el servicio militar y empleos en el campo y en la hostelería. «Los testimonios de los que le trataron durante los primeros meses de su vida social destacan su carácter selvático, las dificultades del lenguaje (sobre todo, el desconocimiento del nombre de las cosas), el andar extraño o la ingenuidad», enumera Janer. «También coinciden en destacar la calidad de su inteligencia y los conocimientos que había adquirido por su propia cuenta referidos al medio natural».

Con los años, debido a experiencias con algunas personas que se aprovecharon de él, los recuerdos de sus años infantiles en el monte despertaron «la añoranza de aquella vida solitaria». «La ha idealizado con la convicción de que fue un tiempo en que no tenía problemas y vivía feliz». Pasó sus últimos años en una casa cedida por el gobierno local.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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