La ballena presentaba en los últimos días dificultades en su alimentación pero su muerte ha sido repentina
Regala esta noticia Añádenos en Google La beluga, a su llegada al Oceanogràfic. (Oceanogràfic)B. G.
Valencia
18/09/2026 a las 11:09h.Jelly Bean, una de ... Oceanogràfic ha comunicado este viernes su muerte, de forma repentina e inesperada la pasada noche.
Como ya adelantaron desde el Oceanogràfic, los cuidadores y veterinarios iban a estar supervisando las 24 horas tanto a Jelly Bean como el resto de los animales como parte del proceso de adaptación a su nuevo medio y entorno.
Según explican, en los últimos días, Jelly Bean había presentado dificultades en su alimentación, por lo que el equipo veterinario intensificó su seguimiento. Durante este periodo mostró momentos de mejoría y una actitud receptiva con sus cuidadores y permaneció bajo vigilancia continuada las 24 horas. Peso a ello, Jelly Bean murió la pasada noche de forma repentina e inesperada.
De momento ignoran cuáles han sido las causas concretas de su muerte, por lo que los veterinarios del Oceanogràfic realizarán una necropsia con el grupo de patólogos de la Universidad CEU Cardenal Herrera para tratar de determinar los factores que pueden haber contribuido a su muerte.
Resto de animales rescatados
Mejores noticias hay del resto de animales rescatados. Tanto Cleopatra, la otra beluga, y los cuatro delfines (Tsunami, Lida, Echo y Marina) evolucionan favorablemente y continúan bajo los cuidados y la supervisión de los profesionales.
Desde el inicio de la operación de rescate, los equipos eran conscientes de que cada animal presentaba un historial y unas necesidades individuales, y de que solo mediante una evaluación y un seguimiento continuos sería posible conocer en profundidad su estado de salud.
«La muerte de Jelly Bean supone un momento especialmente difícil para todos los profesionales que han trabajado en su cuidado», asegura desde el acuario, cuyo equipo al completo lamenta «profundamente» su pérdida.
Cabe recordar que, Jelly y el resto de compañeros llegaron a Valencia el 27 de agosto, tras un viaje de más de 6.000 kilómetros. El Ocenogràfic los rescató de una muerte segura en el acuario de Marineland. Iban a ser sacrificados junto sacrificar a otras 27 belugas tras el veto del Gobierno canadiense a la operación de venta que el parque acuático había realizado con un acuario de China, tras entrar en quiebra.
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