El segundo campeón del mundo nacional, primero en la era moderna, fue el hombre que llevó a otra dimensión el boxeo en España y un ídolo de masas en los 60
GettyImages- EMILIO MARQUIEGUI
- Compartir en Facebook
- Compartir en Twitter
- Compartir en Telegram
- Compartir en Whatsapp
- Compartir por Mail
El gran campeón español de origen cubano José Legrá, falleció anoche a las 23,30 h a los 90 años en el Hospital Gómez Ulla de Madrid, tras empeorar de una grave enfermedad detectada recientemente. Ha fallecido en la compañía de los familiares y amigos más cercanos. Ha sido uno de los grandes deportistas españoles de todos los tiempos, en una época de grandes estrellas junto al tenista Manuel Santana o el motorista Ángel Nieto, entre otros, en los años 70 del pasado siglo.
Pepe Legrá llegó de su Cuba natal en las postrimerías del año 1963. En el aeropuerto de Barajas le esperaba un paisano suyo, el popular preparador “Kid Tunero” (Evelio Mustelier), toda una vieja gloria del pugilismo caribeño, que había implantado el estilo y la clase que ahora iba a intentar inculcarle a aquel jovencito púgil. Pronto puso Tunero en marcha a aquel simpático peso pluma que venía con los bolsillos completamente vacíos, pero con unas ilimitadas ilusiones.
Debut en 1963
Legrá, que había debutado como profesional en La Habana, en 1960, pisó un ring español tres años más tarde, en Madrid, donde noqueó en seis asaltos al marroquí Ben Layachi. Y luego no paró. Llegó a disputar nada menos que veinticuatro combates en un solo año. 'El Puma de Baracoa', como le había bautizado el extraordinario crítico pugilístico, Manuel Alcántara, tomó la ciudadanía española el 30 de noviembre de 1966. En su carrera, Legrá disputó cerca de 150 combates profesionales, obteniendo siete títulos de Europa del peso pluma, entre 1967 y 1972, además de dos campeonatos mundiales WBC del mismo peso en 1968.
Legrá, al proclamarse campeón de Europa.Archivo MARCA.Se proclamó en 1967 campeón de Europa de los pesos plumas al noquear en tres asaltos al francés Ives Desmarets, que al igual que el cubano-español se presentaba como aspirante al trono vacante que había dejado el inglés Howard Winstone. Y el 24 de julio de 1968, en la localidad británica de Porthcawl, y tras noquear en cinco asaltos al mencionado Winstone, se convierte en campeón del mundo WBC de la citada categoría. Pero tal preciado título sólo de duró seis meses ya que en Londres en 1969 le derrotó por puntos de manera injusta, en quince asaltos, el australiano-francés Johnny Famechon.
Al campeón de Europa le ofrecen de nuevo otra oportunidad por el cetro universal. Y, de cabeza, se dirige a Monterrey (México) en 1972, donde le estaba esperando el mexicano Clemente Sánchez, al que noquea en el décimo asalto. A los cinco meses de aquella conquista marcha a la moderna Brasilia, ya en 1973, donde le aguarda el local Eder Jofre, que vence por puntos a nuestro compatriota.
Reinicio tras ser campeón mundial
A raíz de aquel traspiés, Legrá tiene que empezar de nuevo. Lo mejor, recuperar el título de Europa, ahora en poder del italiano Tomasso Galli. Lo reconquistó y lo revalidó en Londres frente a Jimmy Revie, en Alicante, ante Giovanni Girgenti, en Kensington ante Evan Armstrong y, en Birmingham, Legrá retuvo su corona continental frente al local Tommy Glencroos, para en Madrid revalidarla frente al francés Daniel Vermandere. El cubano-español está imparable; está pletórico de fuerza y de dinero. Legrá comentaba a nuestro compañero Antonio Salgado: “Llegué a tener casi ochenta millones de pesetas en el banco. Mi cambio, evidentemente, había sido muy brusco. De mísero limpiabotas en Baracoa, a tener salud, prosperidad y dinero, mucho dinero. Todo se lo debía a mi físico, a mis “bailes” entre el ensogado. Se habían acabado los problemas familiares, las estrecheces económicas, las calamidades. En muy poco tiempo, campeón de Europa, campeón del mundo. Siempre he creído en Dios. Y nunca me ha abandonado. He besado muchas medallas de la Virgen. Allá, en Cuba, seguía “mamá Sole” y mis siete hermanos. Yo era, hasta cierto punto, la “oveja negra” de la familia, el que se había separado del hogar, de los suyos…”
El Puma de Baracoa leyendo el Diario Marca en su casa.Archivo MARCAEn Managua, una joven promesa del pugilismo llamado Alexis Argüello, que luego sería todo un grande, noqueó en el primer asalto a Legrá, en su último combate profesional. Luego comentaría el madrileño: ”Se terminó el combate. Se terminó el boxeo. Me siento alegre y dispuesto a correrme una juerga para celebrar mi decisión. Quiero llegar al hotel cuanto antes para llamar a “mamá Sole” y decirle que dejo el boxeo para siempre…” Y así fue. Corría el día 24 de noviembre de 1973. Allá, en Managua, Pepe Legrá colgó, definitivamente, los guantes de seis onzas y sus vendajes duros
Pepe Legrá, en un evento de MARCA.Archivo MARCA.Vivió en Madrid el resto de sus años, con diversas actividades, y ya en los últimos, mermado por sus enfermedades, era cuidado por su familia, sus sobrinas Yordanka y Mariseydi, y por sus buenos amigos Juan Flores y Manel Berdonce, entre otros. Tuvimos el placer de compartir algún programa de televisión con él, y siempre disfrutamos de su gran calidad humana y de su excelente sentido del humor. Descanse en Paz el gran José Legrá, uno de los ídolos deportivos de nuestro país, y mejor persona aún que boxeador, y eso que le apodaban el 'Cassius Clay de bolsillo'. Diez toques de campana en su honor.
Boxeo Pepe Legrá, el boxeador al que Franco mandaba "cochazos"Boxeo Murat Gassiev, el nuevo ídolo ruso de los pesos pesadosBoxeo Dana White ficha a su primera gran estrella del boxeo Ver enlaces de interés