- Historias de éxito. Muga, una familia entregada al arte de elaborar vino
La empresa familiar Bodegas Muga facturó 33 millones en 2025, un 6% más, con un margen ebitda del 30%. Este año prevé mantener ventas por la inestabilidad, según sostiene su director financiero Eduardo Muga.
Sus abuelos fundaron la marca en 1932, aunque la familia Muga lleva siete generaciones como viticultores. "Siempre nos hemos enfocado en los vinos prémium de calidad, siendo fieles a la tradición, pero mezclándola con la vanguardia y haciendo cosas poco comunes, como tener nuestra propia tonelería. La experiencia nos dice que esta visión ha dado un buen resultado", explica Eduardo Muga, director financiero de Bodegas Muga y tercera generación de la compañía familiar riojana.
Muga finalizó el año pasado con una facturación de 33 millones de euros, un 6% más, con un margen de ebitda en torno al 30%, y prevé igualar las cifras este año, pese a la inestabilidad. No obstante, la familia propietaria no prioriza los números de cada año, sino un crecimiento y rentabilidad sostenida en el tiempo.
"Nuestra estrategia no se enfoca en el crecimiento en volumen, sino en tener una producción estable y apostar por la calidad y el valor. Obviamente tiene que haber un beneficio, porque es lo que te da sostenibilidad y te permite reinvertir, pero nuestra misión no es esa. El objetivo es hacer el mejor vino posible y el beneficio es una consecuencia", dice Muga.
La empresa gestiona 460 hectáreas de viñedo en La Rioja, unas 360 en propiedad y las otras 100 alquiladas, que representan en torno al 60% de su abastecimiento. "Además, trabajamos con unos 100 viticultores de nuestra región, tanto por la calidad de su uva como por la responsabilidad que tenemos con nuestro entorno económico y social. Es vital para nosotros que en los pueblos haya vida", explica.
Muga vende el 47% de sus vinos en España, con un peso más elevado del canal horeca, mientras que el otro 53% se exporta, con EEUU, Reino Unido, Canadá y Alemania como principales mercados internacionales. "En cada país damos la exclusividad a un distribuidor para crear lazos a largo plazo, salvo en EEUU, por su tamaño y porque cada estado funciona de una manera diferente", sostiene Muga.
El directivo considera que la empresa familiar ha conseguido "capear bien" el arancel del 15% que EEUU puso a los vinos españoles, asumiendo parte por la vía del margen, pero trasladando la mayoría del impacto a los precios. "Tenemos confianza en nuestro producto y en nuestra marca. A veces se tiene la imagen de que España tiene una buena relación calidad precio en los vinos baratos, pero yo creo que en la gama alta también damos un gran valor a un precio equilibrado", explica.
Eduardo Muga considera que la empresa todavía tiene un importante recorrido en EEUU porque es un mercado donde "la gente está dispuesta a pagar la calidad". "Colombia y Brasil también tienen recorrido, así como los mercados asiáticos, donde tienes regiones más maduras, como Singapur o Hong Kong, y otras como China donde está creciendo la cultura de tomarse un vino y debemos acompañarles en este cambio".
"El consumo ha bajado, pero la gente bebe mejor", explica Eduardo Muga, más optimista que muchos de sus competidores cuando analiza el futuro de su sector. El directivo también ve recorrido en los blancos y rosados, que están creciendo y ya suponen cerca del 25% del negocio de Muga, y donde "tenemos mucha tradición pese a que se nos conozca más por nuestros tintos", asegura.
Además, el grupo va a salir por primera vez de La Rioja. Muga ha comprado 30 hectáreas de viñedo en Burgos, en Moradillo de Roa, donde prevé lanzar su primer Ribera de Duero. "No podemos decir aún cuándo saldrá, probablemente en 2027. Es una inquietud que teníamos, pero hemos ido con pies de plomo porque somos muy riojanos. Por eso, hemos preguntado mucho a nuestros colegas bodegueros de Ribera de Duero, con los que tenemos muy buena relación", explica.
Muga ha invertido 25 millones de euros en los últimos diez años en mejorar la calidad de sus vinos. Además, está potenciando su oferta de enoturismo. "Tenemos visitas, catas, paseos en globo y una oferta de restauración en la bodega. Siempre hemos tenido el ADN de compartir lo que hacíamos".
Una empresa 100% familiar y sin CEO
El consejo de Muga tiene ocho integrantes: Isaac e Isabel Muga, que forman parte de la segunda generación, y Manuel, Juan, Isaac, Ana, Eva y Eduardo Muga, que son parte de la tercera. Además, varios de ellos tienen puestos directivos. "Tenemos una dirección colegiada, no un CEO como tal. Mi primo Isaac lleva la parte técnica; mis dos hermanos Manuel y Juan la parte comercial y de márketing, y yo llevo el área financiera", explica Eduardo Muga. "Si repartes bien los roles y hay equilibrio, este modelo de propiedad y gestión es muy potente y nos parece el modelo perfecto", afirma el directivo, que explica que la familia no se ha planteado abrir el capital. "Una palabra clave es la generosidad. Estamos acostumbrados a buscar el consenso", añade. La cuarta generación aún no tiene puestos directivos.
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