El presidente de la Generalitat, Salvador Illa (d), da el pésame al hermano de Isak, Nahman Andic (i), a su llegada a la capilla ardiente del fundador de Mango, Isak Andic, en el Tanatori Les Corts, a 15 de diciembre de 2024, en Barcelona. Alberto Paredes (EP)
Reportajes AÑO Y MEDIO SIN ISAK Nahman Andic, el hermano de Isak, apartado de la familia en sus fincas del sur por sospechar de su sobrino JohnatanEl hermano mayor del fundador de Mango, cofundador y socio en la sombra durante décadas, ha quedado atrapado.
Nahman se debate entre el duelo, la sospecha judicial sobre Jonathan y la necesidad de preservar la unidad de una familia que controla la mayoría del capital de la compañía.
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Julio César Ruiz Aguilar Publicada 14 junio 2026 02:23hLa familia Andic ha repetido hacia fuera la palabra unidad. Unidad en los comunicados, en los mensajes trasladados por las voces autorizadas, alrededor de Jonathan Andic, mientras la justicia investiga si tuvo algo que ver con la muerte de su padre, Isak, fundador de Mango, en un barranco de Montserrat.
La empresa ha continuado bajo la dirección ejecutiva de Toni Ruiz, un gestor profesional, respetado dentro y fuera de la compañía, mientras el capital mayoritario sigue en manos familiares.
Las tiendas abren, la ropa llega, los números se defienden y la marca intenta permanecer en el lugar donde más cómoda se siente una multinacional: lejos del temblor doméstico.
Nahman Andic, en una imagen de archivo del 2017. E. E.
Pero hay una grieta que no se repara con comunicados. Está entre Jonathan y su tío Nahman, el hermano de Isak; justo en esa zona donde una familia puede proclamar confianza y, al mismo tiempo, convivir con una pregunta que lo contamina todo.
Una persona próxima al entorno familiar lo resume con una frase seca: "El daño ya está hecho". Se refiere a la sospecha. A lo que ocurre cuando un hijo queda bajo investigación por la muerte de su padre y el resto de la familia debe seguir sentándose en la misma mesa.
El hermano discreto
Nahman Andic Ernay, Estambul, 1951, ha quedado colocado en el punto más incómodo de esa mesa. Es el tío de Jonathan, pero también era el hermano mayor de Isak, y el hijo de Manuel Andic, padre de ambos. Fue su socio de origen. Llegó con él a España cuando eran jóvenes. Vendió con él las primeras prendas en mercadillos.
Levantó con él Mango cuando Mango aún no era una marca global, sino una intuición de dos hermanos turcos sefardíes en Barcelona. Ahora debe mirar a su sobrino desde una distancia nueva, hecha de dolor, prudencia y una duda que la justicia todavía no ha cerrado.
Nahman nunca había querido estar en ese lugar. Tampoco había querido estar en casi ningún lugar demasiado visible. En una familia acostumbrada a la discreción, él fue el discreto. Isak aparecía poco, pero aparecía. Su fortuna lo colocaba en los rankings, su empresa en los periódicos, su nombre en los suplementos económicos.
Nahman se borró mejor. Su biografía pública sobrevivió en crónicas ecuestres, noticias sobre fincas, premios de caballos, algún perfil lateral. En Mango fue cofundador, socio histórico y hombre de estructura.
Mientras Isak se ocupaba de la expansión, de la marca y del impulso comercial, Nahman trabajaba en la zona menos brillante del éxito: los números, la logística y el orden interno que permite que una empresa crezca sin caerse sobre sí misma.
"Era el de detrás", dice una fuente que conoce la historia de la compañía desde dentro. Lo dice como definición. En los orígenes de Mango, detrás también era estar muy cerca.
Detenido Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango, por la muerte de su padre en MontserratLos hijos de Manuel
Los hermanos Andic llegaron a Barcelona a finales de los años sesenta, procedentes de Estambul, dentro de una familia judía sefardí cuyos antepasados habían salido de España tras la expulsión de 1492 y encontrado refugio en el Imperio Otomano.
La historia familiar tiene una forma casi circular: una estirpe expulsada de la península, una rama instalada en Turquía, dos hermanos que regresan a España siglos después con unas blusas bordadas y terminan construyendo una de las grandes compañías textiles del país.
Ese relato fundacional, contado tantas veces, tiende a quedarse en la postal de los comienzos: la ropa traída de Turquía, las ventas entre conocidos, los mercadillos, los primeros puestos, la tienda del paseo de Gràcia abierta en 1984.
Lo que suele quedar fuera es la textura de una fraternidad empresarial. Dos hermanos que se conocen antes de que exista la fortuna. Dos hombres que comparten idioma doméstico, memoria migrante, ambición y necesidad.
El fundador de Mango, Isak Andic Efe
Isak terminó convertido en fundador visible. Nahman quedó como el otro pilar, el que podía salir del consejo sin que el gran público lo notara, pero cuya ausencia tenía peso para quienes sabían cómo se había levantado la casa.
En 2013 se jubiló formalmente. Isak compró su participación y concentró el control del grupo. La operación se presentó como una retirada ordenada, casi natural. Nahman tenía 62 años y dinero suficiente para abandonar la primera línea.
En una entrevista posterior lo contó con una imagen de hombre que se permite reírse de su nueva vida: "Me pasaba el día haciendo chuletones en la barbacoa". La jubilación duró hasta que Isak volvió a necesitarlo.
Su hermano le pidió ayuda en una etapa complicada de la marca, con una caída del beneficio del 96% en 2016. Nahman regresó temporalmente para encargarse del retail en Turquía y España. En las empresas familiares, la salida rara vez es completa cuando quien llama es un hermano.
Ese vínculo explica por qué su posición actual pesa tanto. Para Jonathan, Nahman es el tío. Para Isak, fue el hermano que estuvo desde el principio. Para Mango, representa una memoria anterior al relato corporativo.
La caída
La instrucción examina la muerte de Isak y las circunstancias de la excursión en Montserrat en la que solo estaba acompañado por Jonathan. La familia sostiene la unidad y la confianza en la inocencia del primogénito. Nahman queda en medio de esas dos verdades públicas: el hermano muerto y el sobrino defendido.
Una fuente del entorno empresarial lo describe así: "Para la compañía, lo importante es que Toni Ruiz siga mandando y que la gestión no se contamine. Para la familia, eso es imposible".
Toni Ruiz, durante una presentación de la compañía. Noticias Bancarias.
La frase separa dos planos que en Mango siempre han convivido con delicadeza. Toni Ruiz, consejero delegado desde 2020, dirige el día a día con una lógica profesional. La familia conserva la propiedad mayoritaria.
Esa estructura permite que la empresa funcione aunque la saga atraviese una crisis íntima. Pero la muerte de Isak ha convertido el apellido Andic en materia judicial.
La Yeguada Andic
Nahman había encontrado otra puerta mucho antes. Detrás de ella estaban los caballos. La primera vez que habló de esa vida, lo hizo como quien recupera una escena de infancia. En Isla Príncipe, cerca de Estambul, donde pasaba los veranos de niño, "la vida sucede a caballo".
No había coches. Había carruajes, animales, un ritmo que se le quedó dentro. Nahman se prometió entonces que, si algún día tenía dinero, compraría un caballo. Lo hizo. Luego compró más. Después entendió que no quería solo tenerlos, sino criarlos. Para criar caballos españoles viajó a Jerez.
Jerez no es un lugar al que se llegue solo con dinero. Nahman lo aprendió pronto. En una de sus primeras visitas, según ha contado, tuvo que esperar más de una hora a que un ganadero terminara la siesta para atenderlo.
La escena puede leerse como una pequeña humillación o como una bienvenida al tiempo lento. Él prefiere recordarla sin rencor. Venía de una industria construida sobre la velocidad y entraba en un mundo donde la prisa sirve de poco.
Un caballo no crece antes porque alguien tenga fortuna. No aprende antes porque su dueño venga de Mango. No gana porque lleve un apellido poderoso. En el mundo ecuestre, el dinero compra buenos comienzos, instalaciones, genética y equipos. Luego queda el animal.
Nahman empezó a comprar líneas de Yeguada Militar, de Miguel Bohórquez, de Romero Benítez. Observó, cruzó, corrigió. LaYeguada Andic fue tomando forma con una mezcla de método empresarial y paciencia ganadera.
En su entorno se utilizó una expresión que parece demasiado perfecta para ser casual: "designed and made in Spain". Diseñados y hechos en España. Caballos de pura raza española pensados para la doma, los enganches, la morfología, la funcionalidad.
Caballos con nombres que llevaban el eco de la empresa familiar. Mango ya no era solo una marca de ropa. También era un apellido en las cuadras. Atrevido Mango, un castaño nacido en 2010, se convirtió en el gran emblema de esa segunda vida.
En el circuito del pura raza española llegó a ser reconocido como un ejemplar excepcional. La yeguada acumuló premios y prestigio. En 2016, el Ayuntamiento de Jerez concedió a Nahman el Caballo de Oro, el mayor reconocimiento municipal del sector.
Él dijo que aquello era "más que un Oscar". No era solo una broma. Para un hombre nacido en Estambul, formado en Barcelona y llegado de fuera a un mundo tan cerrado como el caballo andaluz, aquel premio significaba pertenecer.
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Un andaluz más
Nahman ha explicado más de una vez su identidad con frases que parecen contradictorias hasta que se ordenan en su biografía. Es judío sefardí y se siente bien "cerca de la Blanca Paloma".
Cree que por dentro es andaluz. Menciona Sevilla, Córdoba, Jerez. Tiene casa junto a la ermita de El Rocío. La finca donde hoy late su yeguada, en Almonte, se llama La Otomana. El nombre funciona como un mapa íntimo.
El Imperio Otomano acogió a los sefardíes expulsados de España. Siglos después, un descendiente de aquellos expulsados regresa a la península, se enriquece en Cataluña y bautiza su refugio andaluz con el nombre del imperio que salvó a los suyos.
En La Otomana, los caballos crecen con una atención que Nahman resume en una frase repetida por quienes trabajan con él: "Al caballo no le puede faltar de nada". La dice como una norma y también como una ética.
La alimentación, doma, manejo, veterinarios, jinetes, mozos. Todo gira alrededor del animal. Una persona de su círculo ecuestre lo define de manera simple: "Con los caballos es exigente porque los quiere bien".
Nahman Andic, junto a su nieto Daniel, también inmerso en el mundo de los caballos, en una imagen reciente. Yeguada Andic.
El matiz importa. No se trata solo de ganar concursos. Se trata de que el caballo responda a una idea de cuidado. La vida de la moda, con su urgencia y su escaparate, parece quedar muy lejos de esas praderas. Pero algo de Mango permanece en el método: seleccionar, probar, mejorar, presentar un resultado.
También sus hijas encarnan esa doble vida. Sol Andic se volcó en los caballos. Vive en Sevilla y hoy es la cara visible de la Yeguada Andic. Selecciona, entrena, compite, dirige el proyecto que su padre levantó durante décadas.
Violeta Andic siguió durante años la rama textil. Trabajó en Mango desde abajo y dio nombre a una línea dirigida a mujeres jóvenes con tallas grandes, antes de apartarse de la compañía para dedicarse a su familia.
La duda en el aire
Una fuente próxima a la familia dice que "todo se ha vuelto más frío". No precisa entre quiénes. Quizá porque no hace falta. La muerte de Isak ha obligado a todos a escoger cuidadosamente cada gesto. "Se ha aislado, es probablemente la persona que más ha llorado la muerte de Isak".
En público, unidad. En privado, cautela. La sospecha sobre Jonathan no afecta solo a la relación con su padre muerto. Afecta a la relación con sus hermanas, con sus primas, con su tío, con la empresa, con la memoria de su abuelo simbólico: ese origen en el que Isak y Nahman eran dos hermanos recién llegados a España con un negocio por inventar.
El caso ha convertido una saga de discreción en una familia observada desde los juzgados. Nahman es quizá el personaje menos preparado para esa exposición. En una de sus entrevistas dijo que le molesta que le llamen don o señor. Prefiere "Nahman y punto y pelota".
La frase podría parecer una coquetería de rico campechano, pero quienes lo han tratado en el mundo ecuestre insisten en esa distancia frente al protocolo. Le gusta el trato directo. Habla sin demasiada decoración. Se permite opiniones rotundas sobre Cataluña, los coches antiguos o el sur.
En los comentarios y testimonios recogidos por publicaciones del sector aparecen palabras como "sencillo", "cercano", "humilde", "familiar". Son palabras dichas desde un círculo que lo aprecia, claro.
También dibujan el personaje público que él aceptó tener: el ganadero más que el magnate, el hombre de los caballos más que el cofundador de Mango. El problema es que la tragedia ha unido las dos vidas que Nahman había logrado separar.
El hermano de Isak Andic, Nahman Andic a su llegada a la capilla ardiente del fundador de Mango, Isak Andic David Zorrakino / EP.
La escena del entierro de Isak, en el cementerio de Les Corts, condensa esa nueva condición. Nahman aparece allí como hermano, como socio antiguo, como tío, como padre de dos primas de Jonathan, como memoria viva del origen.
No necesita pronunciar una frase para que su presencia diga algo. Él sabe quién era Isak antes de los rankings. Sabe qué significa una familia que hizo de la discreción una forma de poder. Y ahora sabe también qué ocurre cuando esa discreción se rompe por una causa judicial.
Jonathan Andic, el heredero de Mango que vestía de Gucci acusado de matar a su padre: la familia le apoya con angustiaLa maquinaria
La compañía, mientras tanto, sigue funcionando. Esa continuidad es real y necesaria. Mango no puede detenerse porque su fundador haya muerto ni porque su hijo esté bajo investigación.
Toni Ruiz gobierna la gestión, los equipos trabajan y el mercado exige resultados. La familia conserva el capital y el peso simbólico. Pero las empresas familiares tienen una parte que no aparece en las cuentas, hecha de autoridad moral, de equilibrios entre ramas y de conversaciones que nunca constan en acta.
Jonathan Andic es escoltado por agentes de los Mossos d'Esquadra a los juzgados de Martorell, en Barcelona, tras ser detenido por el presunto homicidio de su padre, Isak Andic. Reuters.
La muerte de Isak ha tocado esa zona. Ha dejado a Jonathan bajo una duda tremenda y a Nahman enun lugar de enorme fragilidad. Mango seguirá vendiendo ropa en medio mundo, Jonathan seguirá defendiendo su inocencia y los comunicados seguirán hablando, cuando toque, de entereza y unidad familiar.
Todo eso puede ocurrir al mismo tiempo que otra cosa más difícil de escribir: desde la muerte de Isak, la familia Andic ya no se mira exactamente igual. Nahman, que pasó la vida buscando la sombra, ha quedado iluminado por una tragedia que no eligió.
Ahí está ahora, en el centro silencioso de una historia que empezó en Turquía y que ha terminado, por ahora, en los juzgados, con una familia obligada a repetir unidad mientras aprende a convivir con la sospecha.