EDITORIAL
Negociación entre amenazasLa incapacidad de Trump para detener la ofensiva israelí en Líbano y sus amagos de reanudar la guerra llevan a Irán a suspender el diálogo en Suiza
Regala esta noticia Añádenos en Google 22/06/2026 a las 02:00h.El resultado más evidente de la primera ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Suiza es que Donald Trump parece decidido a sabotear ... el acuerdo preliminar que él mismo suscribió en el Palacio de Versalles. A través de su red social y de sus periodistas de cámara, el presidente estadounidense consagró la jornada a recuperar manidas amenazas, en una suerte de comportamiento esquizofrénico que no le rescata de la humillación que le devuelve cualquier espejo en el que quiera mirarse, ni le va a proporcionar los objetivos que no pudo alcanzar durante 104 días de guerra.
Trump comprueba que es más fácil estampar su firma al pie de un documento que conseguir detener la ofensiva contra el sur del territorio libanés que Israel lleva a cabo desde marzo, en la que el proclamado combate contra Hezbolá ha causado ya más de 4.000 muertos civiles. Y si EE UU apenas es capaz de arrancar a los israelíes sucesivas treguas que mueren a las pocas horas, difícilmente se dotará de legitimidad para exigir a Irán que renuncie a la coordinación con la milicia chií, pilar de su arquitectura de seguridad regional.
La evolución de los acontecimientos en Líbano medirá el alcance real de la brecha retórica abierta en los últimos días entre Washington y Tel Aviv. Trump afronta una doble presión en casa: la de la impopularidad del conflicto en Oriente Medio y el empuje del 'lobby' proisraelí y los 'halcones' del Partido Republicano para continuarlo. En un momento en que Irán lleva la batuta, EE UU no verá abierto Ormuz ni podrá discutir el programa nuclear si no es capaz de forzar a su gran aliado Netanyahu a discutir sus exigencias de seguridad con el Gobierno de Beirut, como paso previo a su retirada del país vecino.
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