Tan graves son los pronósticos demoscópicos para Junts, que ni una sentencia favorable a la amnistía por parte del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea (TJUE) conseguiría eliminar el clima interno de dramatismo en el que empieza a sumirse la formación independentista.
Meses atrás, el fallo europeo que se conocerá este jueves y que podría abrir la puerta al retorno a España de Carles Puigdemont era interpretado unánimemente en la formación como un posible punto de inflexión, como el acicate que podría revitalizar al partido al recuperar a su líder tras nueve años en el «exilio».
Pero esa percepción empieza a diluirse ante las ya difícilmente cuestionables predicciones de las encuestas, que, una tras otra, dibujan una torrencial fuga de votos de Junts hacia Aliança Catalana, la formación secesionista de sesgo xenófobo liderada por Sílvia Orriols.
«Es que ya perdemos el 50% y casi el 30% se va a Aliança», admite un dirigente de Junts en conversación con EL MUNDO al ser cuestionado sobre el impacto de la última encuesta del CEO, el equivalente catalán al CIS, que, efectivamente, en un sondeo publicado el jueves, señaló que la formación de Puigdemont sólo retendría a la mitad de los votantes que le respaldaron en las autonómicas de mayo de 2024 y que el 28% de ellos peregrinarían rumbo a Aliança.
«Hay nervios y preocupación por la tendencia clara de todas las encuestas y también por la incertidumbre sobre la sentencia del TJUE», admite otro mandatario neoconvergente, contradiciendo el discurso oficial del partido, que rebatió el sondeo del CEO con datos que indican su capacidad de remontar en las urnas los fatídicos vaticinios del CIS de la Generalitat en las últimas contiendas.
«Claro que hay nervios y estos nervios están llevando a la parálisis y la inacción. A no cambiar los mensajes ni los portavoces», insiste este mismo dirigente.
El sector crítico del partido, autodenominado sector «pragmático», ya advirtió hace unas semanas que Puigdemont ofrecía signos de estar «amortizado» tras haber sido derrotada su candidata por el delfín de Xavier Trias en las primarias para elegir el alcaldable de Junts a la Alcaldía de Barcelona.
Los últimos datos no hacen sino reafirmar el análisis de una facción que espera agazapada a la debacle del presidente del partido para intentar orquestar una alternativa «a medio plazo» que devuelva a la formación a los cauces ideológicos de la antigua Convergència, ahora que se cumplen diez años de su extinción.
«Para el sector pragmático y posibilista de Junts, los resultados del CEO no han sido una sorpresa, sino más bien la triste confirmación de que la estrategia política y las prioridades marcadas tanto en el Congreso como en el Parlament no conectan con lo que espera muchísima gente que querría votarnos. No simpatizan ni con el fondo ni con las formas», insisten, al tiempo que blanden un apartado de la encuesta del CIS catalán que analiza la «capacidad de los partidos de resolver materias políticas». Sólo un 4% cree que Junts tiene capacidad para «favorecer la convivencia de Cataluña», para «mantener el orden y la seguridad pública» o para «gestionar los servicios públicos».
«Los resultados del CEO penalizan la retórica octubrista [la centrada en reivindicar el referéndum del 1-O y su legado] sin ningún resultado y la proyección de Junts como un partido que no es útil ni previsible», abundan las mismas fuentes.
Estas mismas voces subrayan que el partido «no ha conseguido ni las competencias integrales en inmigración, ni el catalán en Europa, ni la efectividad de la ley de amnistía» y que tampoco se han hecho efectivos por parte del Gobierno algunos de sus últimos compromisos como «la rebaja del IVA a los autónomos». Todos estos motivos, que Junts adujo para justificar su ruptura con el Gobierno de Pedro Sánchez allá por octubre de 2025, son los que, en opinión de estas fuentes críticas con la cúpula del partido explican su decrepitud.
Las mismas apuntan, sin tapujos, que el considerado líder de la facción pragmática de Junts, el ex conseller de Economía, Jaume Giró, «viene advirtiendo desde hace tres años que esto pasaría».
Giró abandonó la ejecutiva del partido el pasado septiembre, pero no renunció a su condición de militante y continúa defendiendo pública y periódicamente posiciones enfrentadas con Puigdemont. Sin ir más lejos, reclama apoyar la financiación autonómica, si se respeta el principio de ordinalidad, cuando la dirección del partido independentista se inclina por rechazarla al considerar que los beneficios para la comunidad serían mucho menores de los publicitados por Sánchez y Oriol Junqueras. Fuentes de la ejecutiva neoconvergente indican que «Cataluña sólo recibiría 200 millones extra; porque ingresaría 4.700, pero aportaría al Estado 4.500».
El CEO indica que, en el Congreso, Junts caería de sus siete cruciales diputados actuales a los a cuatro o cinco escaños. Y que, por contra, ERC, principal promotora del nuevo modelo de financiación autonómica, pasaría de los mismos siete parlamentarios en la Cámara Baja a diez u once.