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Netanyahu logra con Trump lo que no pudo con Clinton, Bush y Obama en 30 años: arrastrar a EEUU a un conflicto contra Irán

Netanyahu logra con Trump lo que no pudo con Clinton, Bush y Obama en 30 años: arrastrar a EEUU a un conflicto contra Irán
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El político israelí lleva desde final del siglo pasado insistiendo en que el régimen de Teherán supone "una amenaza existencial" para Israel por el desarrollo "inminente" de una bomba nuclear. Más información:Trump, sin plan definido en Irán: promete no cometer los errores de Irak pero no descarta poner botas sobre el terreno

Benjamin Netanyahu durante un discurso en la ONU en la que denuncia el desarrollo de una bomba nuclear por parte de Irán. 2012 Fotografía de Archivo

Oriente Próximo Netanyahu logra con Trump lo que no pudo con Clinton, Bush y Obama en 30 años: arrastrar a EEUU a un conflicto contra Irán

El político israelí lleva desde final del siglo pasado insistiendo en que el régimen de Teherán supone "una amenaza existencial" para Israel por el desarrollo "inminente" de una bomba nuclear.

Más información:Trump, sin plan definido en Irán: promete no cometer los errores de Irak pero no descarta poner botas sobre el terreno

Publicada 4 marzo 2026 02:45h

Las claves nuevo Generado con IA

Benjamin Netanyahu por fin ha conseguido lo que llevaba más de tres décadas persiguiendo: que Estados Unidos, su gran aliado, ataque a Irán, su enemigo número uno. Esa ha sido la gran obsesión de Bibi desde que irrumpió en la primera línea política, a finales de los noventa. Para el primer ministro israelí, la verdadera "amenaza existencial" para Israel nunca ha estado en los palestinos ni en los vecinos árabes, sino en la República Islámica de Irán y, sobre todo, en su programa nuclear.

A lo largo de los últimos 30 años, en los que ha ocupado distintos cargos, Netanyahu ha aprovechado reuniones, discursos y comparecencias en foros internacionales para alertar de que Irán siempre "está a punto" de construir una bomba nuclear. Una advertencia con la que trató de convencer primero a Bill Clinton, luego a George W. Bush y más tarde a Barack Obama para que tomaran cartas en el asunto.

En 1996, durante su primer mandato, un joven Netanyahu pidió ante el Congreso estadounidense que se tomaran medidas para evitar el desarrollo de armas nucleares porque, según él, tendría consecuencias "catastróficas" para todo el mundo. La Administración Clinton lo escuchó, pero priorizó la contención mediante sanciones económicas. Unos años antes, cuando era solo un miembro del Knesset, Netanyahu ya había avisado de que Irán podría tener una bomba en los próximos "entre tres y cinco años".

Here's 30 years of Netanyahu telling you Iran is days away from a nuclear bomb. pic.twitter.com/dLARAqTzRH

— Jackson Hinkle 🇺🇸 (@jacksonhinklle) February 27, 2026

A inicios de los 2000, el israelí siguió insistiendo desde fuera del Ejecutivo. Y aunque el expresidente George W. Bush fue el autor del conocido "Eje del Mal" —término que incluía a Irán, Irak y Corea del Norte porque, según él, apoyaban el terrorismo y fabricaban armas de destrucción masiva— decidió no permitir que Israel atacara a Irán.

Según reveló años después The Guardian, detrás de la negativa de Bush estaba la preocupación de que un conflicto directo con Irán tuviera repercusiones en todo el golfo Pérsico, donde ya había lanzado su "guerra contra el terror" con las intervenciones de Afganistán e Irak tras el 11-S. Además, consideraba que no se podía destruir todo el arsenal en un solo golpe.

Una imagen satelital muestra una vista general de la planta nuclear de Natanz, cerca de Natanz, Irán, el 1 de marzo de 2026. Reuters

En 2012, Netanyahu, ya de nuevo al frente del Ejecutivo, llevó su guerra personal a la Asamblea General de Naciones Unidas. Allí, sacó un dibujo de una bomba para ilustrar sus afirmaciones de que el régimen de los ayatolás estaba más cerca que nunca del umbral nuclear. "Para la próxima primavera, como mucho para el próximo verano, habrán llegado a la etapa final del enriquecimiento de uranio", aseguró, a sabiendas de que el Gobierno de Barack Obama ya había iniciado negociaciones diplomáticas con Irán.

Unas conversaciones que culminarían en 2015 con el Plan de Acción Conjunto, un acuerdo que limitaba el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento gradual de las sanciones económicas.

La postura conciliadora del demócrata enfureció a Netanyahu, que desafió directamente a su homólogo estadounidense y comparó a la República Islámica de Irán con el régimen nazi. "De la misma manera que los nazis trataron de destruir la civilización y reemplazarla con una 'raza superior' a la vez que destruían al pueblo judío, Irán trata de tomar el control de la región y expandirse con la meta declarada de destruir el Estado judío", comparó.

Trump, sin plan definido en Irán: promete no cometer los errores de Irak pero no descarta poner botas sobre el terreno

Para gran satisfacción de Netanyahu, Trump rompió el acuerdo nuclear en 2019, pero entonces tampoco logró que Washington lanzara una acción militar directa… hasta ahora. Tras cuatro años de Gobierno de Biden, marcados por desencuentros por la guerra en Gaza, Netanyahu vio el regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025 como su gran oportunidad.

En verano, Estados Unidos atacó las tres principales instalaciones del programa nuclear iraní, "destruyéndolas casi por completo", según anunció el propio Trump. Para entonces, de acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica, Irán contaba con más de 440 kilos de uranio enriquecido al 60%, un nivel insuficiente para fabricar un arma nuclear, pero muy cercano al 90% necesario.

No fue, sin embargo, hasta inicios de 2026 —después de que fuerzas estadounidenses intervinieran militarmente en Venezuela y capturaran al presidente Nicolás Maduro en enero— que Netanyahu consiguió convencer al republicano de que una operación militar conjunta podría acabar con la capacidad militar y nuclear del régimen iraní. Y es que la insistencia del primer ministro israelí habría sido el factor final para que el presidente diera luz verde a la operación Furia Épica.

Así lo deslizó este lunes el secretario de Estado, Marco Rubio, en una entrevista en televisión. En ella, Rubio dijo que Washington había actuado de "manera preventiva" porque sabían que Israel iba a atacar Teherán y que eso podría tener repercusión en su país. "Había una amenaza absolutamente inminente. Sabíamos que si Irán era atacado, incluso por cualquier otro, nos perseguirían de inmediato y no íbamos a quedarnos de brazos cruzados sin responder", dijo.

Donald Trump y Benjamin Netanyahu en Jerusalén, en una imagen de archivo. Reuters

Sus palabras llegaron tras varios días en los que él, el presidente y otros altos cargos de la Administración han tratado —sin demasiado éxito— de construir un relato para justificar la ofensiva. Una operación que en su primera jornada acabó con la vida del ayatolá Alí Jamenei, y ha dejado más de 500 fallecidos en Irán y seis bajas en las filas estadounidenses.

Misión: convencer a Trump

Mientras Trump sigue haciendo malabares para explicar los motivos de una operación cuya duración desconoce —"cuatro o cinco semanas", ha señalado— y aún no sabe si desplegará unidades terrestres, el New York Times ha detallado cómo Netanyahu se plantó en el Despacho Oval la mañana del 11 de febrero con la intención de guiar al presidente por la senda de la guerra.

Previamente, ambos ya habían discutido en secreto una posible ofensiva. Sin embargo, cuando los funcionarios del Gobierno de Trump —el enviado especial Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner,— comenzaron a negociar en Ginebra con los iraníes sobre el futuro de su programa nuclear, Netanyahu temió que los esfuerzos diplomáticos socavaran sus planes. Así que redobló su presión, tratando de convencer a Trump de que era un buen momento, no sólo para desmantelar las instalaciones nucleares, sino para provocar un cambio de régimen. Es decir, acabar con el ayatolá y su cúpula militar.

A pesar de las reiteradas justificaciones de Trump y Netanyahu, lo cierto es que el OIEA nunca ha encontrado evidencias de que Irán tenga un plan estructurado para fabricar una bomba atómica. Si no existía una amenaza inmediata ni una carrera por evitar una bomba, ¿por qué Estados Unidos e Israel han atacado Irán ahora?

El momento no es casual, y es que los ataques coinciden con una etapa políticamente delicada para ambos mandatarios. Varios expertos sostienen que Netanyahu necesita librar conflictos para mantenerse políticamente. Así, esta nueva ofensiva le brinda otra oportunidad de apuntalar su legado antes de las elecciones legislativas, que deben celebrarse antes de octubre y a las que llega tocado por su gestión con los rehenes israelíes secuestrados en Gaza.

Por su parte, la popularidad de Trump se ha desplomado este año, en el que los comicios de medio mandato en noviembre podrían dar a los demócratas el control de ambas cámaras del Congreso y abrir la puerta a un posible impeachment.

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