Sábado, 04 de julio de 2026 Sáb 04/07/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Motor

Newey da todo lujo de detalles sobre el origen del desastre del Aston Martin AMR26: la culpa fue principalmente suya

Newey da todo lujo de detalles sobre el origen del desastre del Aston Martin AMR26: la culpa fue principalmente suya
Artículo Completo 1,104 palabras
Adrian Newey, pensativo tras comprobar en Australia que el AMR26 es un fiasco total El gerente técnico y director del equipo Aston Martin, Adrian Newey, se ha sincerado sobre las causas que han propiciado que el AMR26 sea uno de los peores monoplazas de su historia como diseñador. Una serie de factores que han colocado al equipo en una situación dramática. Pocos monoplazas en la trayectoria profesional de Adrian Newey pueden compararse con el Aston Martin AMR26. El primero que viene a la mente es el McLaren MP4-18 de la temporada 2003, que nunca llegó a debutar a consecuencia de los graves problemas de diseño que presentaba. Pero, en lo que respecta a los que sí compitieron, el que actualmente conducen Fernando Alonso y Lance Stroll es, muy probablemente, el peor de todos los que Adrian Newey ha creado. Y lo cierto es que, durante los últimos meses, quien más críticas ha recibido ha sido Honda. Es indudable que la unidad de potencia japonesa ofrece un rendimiento paupérrimo que puede catalogarse, incluso, de inaceptable. Pero el resto del monoplaza no desentona en este sentido. «Aerodinámicamente, tomamos una dirección arriesgada- impulsada en gran medida por mí, porque el tiempo apremiaba»Adrian Newey, gerente técnico y director de Aston Martin F1 Empezar tarde y mal: el primer error de Aston Martin Una vez que se conocieron los detalles del nuevo reglamento técnico de esta temporada, todos los equipos comenzaron a trabajar en él para que, una vez que se levantara la prohibición de utilizar el túnel de viento y la simulación computacional el 1 de enero de 2025, fuera posible aprovechar al máximo el tiempo disponible. Sin embargo, Aston Martin decidió esperar a que Adrian Newey se incorporase a su puesto de gerente técnico el 1 de marzo de ese mismo año, lo que generó un importante retraso en el proyecto. Adrian Newey llegó con el objetivo de recuperar el tiempo perdido, pero lo que se encontró fue un escenario que no invitaba para nada a ello. Y eso originó que tomara decisiones equivocadas. El propio Newey admite que fue «extremadamente difícil» y que ello propició que, «tanto en el chasis como en la unidad de potencia», Aston Martin estuviera «en desventaja desde el principio». «En retrospectiva, probablemente nos pusimos demasiadas expectativas y, por supuesto, nunca hay que olvidar la calidad de la competencia en la parrilla», agrega el ingeniero británico. «No empezamos a trabajar seriamente en el coche de 2026 hasta mediados de marzo de 2025 y no pudimos llevar un modelo al túnel de viento hasta mediados de abril. Eso nos dejó varios meses por detrás de nuestros rivales, y es una brecha enorme que hay que cerrar», profundiza Newey. Adrian Newey trabaja en su despacho de la sede Aston Martin en Silverstone Un equipo talentoso pero desorganizado En una situación como la que se le presentó a Aston Martin, un equipo eficiente y acostumbrado a trabajar en sintonía puede compensar parcial o totalmente el retraso acumulado. Sin embargo, en Silverstone la situación era radicalmente distinta. «El tiempo influyó mucho, pero no fue lo único. Tenemos un grupo de personas muy talentosas, pero como organización aún no trabajábamos tan bien juntos como nos gustaría ni operábamos como una unidad cohesionada. Las expectativas eran altísimas, pero la realidad no se correspondía con ellas», admite Newey. «Aerodinámicamente, también tomamos una dirección arriesgada —impulsada en gran medida por mí— sin el lujo de explorar múltiples conceptos en profundidad porque el tiempo apremiaba. No diría que la dirección que hemos tomado sea fundamentalmente errónea, pero ha planteado desafíos que no habíamos previsto», añade el ingeniero de 67 años, reconociendo que buena parte de culpa fue suya a consecuencia de una combinación de expectativas irreales, retraso en el desarrollo y decisiones erróneas. Las malditas vibraciones y los Libres 3 de Australia Todo ello acabó repercutiendo en el monoplaza, que, además de lento, se mostró extraordinariamente frágil a consecuencia de unas inesperadas vibraciones provocadas por la unión de la unidad de potencia y el chasis pocas semanas antes de comenzar el campeonato. El propulsor japonés daba unos niveles de vibraciones aceptables en el banco de pruebas, pero, al instalarlo en el coche, estas se descontrolaron, provocando un problema grave que, durante meses, acabó convirtiéndose en prácticamente el único tema de conversación alrededor de Aston Martin y Honda. Pero, además de los problemas de fiabilidad, las vibraciones acabaron provocando un importante sobrepeso en el coche, lo que empeoró aún más la situación. «En cuanto al chasis, tenemos bastante sobrepeso. Parte de ello se debe a la integración de la unidad de potencia y a los problemas de vibración que hemos tenido que solucionar con Honda», argumenta Newey. «Pero tampoco hicimos un buen trabajo por nuestra parte en cuanto a la reducción de peso. Cuando se diseña con prisas, el peso es lo primero que se resiente porque no hay tiempo para optimizarlo todo a fondo». Si bien en la pretemporada Aston Martin percibió problemas serios que solventar, cuando realmente se dio cuenta de la magnitud del problema fue en la tercera sesión de entrenamientos del Gran Premio de Australia. Allí, Newey no solo vio una unidad de potencia deficiente, sino también un coche fallido en todos los aspectos. Honda no ha cumplido las expectativas, pero Adrian Newey tampoco.«Melbourne fue la llamada de atención. Debido a varios problemas con la unidad de potencia, nuestra primera prueba en condiciones fue en realidad la tercera sesión de entrenamientos libres del Gran Premio de Australia», expone Newey. «Antes de eso, en Barcelona y en los dos test de Baréin, pasamos demasiado tiempo en el garaje intentando que la unidad de potencia funcionara correctamente con el chasis y la caja de cambios. Este es uno de esos casos típicos en los que parecía que todo lo que podía salir mal, salió mal», concluye el británico. Ahora, Aston Martin espera la llegada del AMR26B, que debe servir para que el equipo supere la crisis y, también, para que Adrian Newey se redima tras un estreno catastrófico con su nuevo equipo. En Hungría veremos si es así.
Newey da todo lujo de detalles sobre el origen del desastre del Aston Martin AMR26: la culpa fue principalmente suya

El gerente técnico y director del equipo Aston Martin, Adrian Newey, se ha sincerado sobre las causas que han propiciado que el AMR26 sea uno de los peores monoplazas de su historia como diseñador. Una serie de factores que han colocado al equipo en una situación dramática.

Adrian Newey, pensativo tras comprobar en Australia que el AMR26 es un fiasco totalDavid Plaza[email protected]

Publicado: 04/07/2026 09:35

8 min. lectura

... Síguenos en Google

Pocos monoplazas en la trayectoria profesional de Adrian Newey pueden compararse con el Aston Martin AMR26. El primero que viene a la mente es el McLaren MP4-18 de la temporada 2003, que nunca llegó a debutar a consecuencia de los graves problemas de diseño que presentaba.

Pero, en lo que respecta a los que sí compitieron, el que actualmente conducen Fernando Alonso y Lance Stroll es, muy probablemente, el peor de todos los que Adrian Newey ha creado.

Y lo cierto es que, durante los últimos meses, quien más críticas ha recibido ha sido Honda. Es indudable que la unidad de potencia japonesa ofrece un rendimiento paupérrimo que puede catalogarse, incluso, de inaceptable. Pero el resto del monoplaza no desentona en este sentido.

Empezar tarde y mal: el primer error de Aston Martin

Una vez que se conocieron los detalles del nuevo reglamento técnico de esta temporada, todos los equipos comenzaron a trabajar en él para que, una vez que se levantara la prohibición de utilizar el túnel de viento y la simulación computacional el 1 de enero de 2025, fuera posible aprovechar al máximo el tiempo disponible.

Sin embargo, Aston Martin decidió esperar a que Adrian Newey se incorporase a su puesto de gerente técnico el 1 de marzo de ese mismo año, lo que generó un importante retraso en el proyecto.

Calcula ahora el precio de tu seguro de coche

Calcula tu precio online

Adrian Newey llegó con el objetivo de recuperar el tiempo perdido, pero lo que se encontró fue un escenario que no invitaba para nada a ello. Y eso originó que tomara decisiones equivocadas.

El propio Newey admite que fue «extremadamente difícil» y que ello propició que, «tanto en el chasis como en la unidad de potencia», Aston Martin estuviera «en desventaja desde el principio».

«En retrospectiva, probablemente nos pusimos demasiadas expectativas y, por supuesto, nunca hay que olvidar la calidad de la competencia en la parrilla», agrega el ingeniero británico.

«No empezamos a trabajar seriamente en el coche de 2026 hasta mediados de marzo de 2025 y no pudimos llevar un modelo al túnel de viento hasta mediados de abril. Eso nos dejó varios meses por detrás de nuestros rivales, y es una brecha enorme que hay que cerrar», profundiza Newey.

Adrian Newey trabaja en su despacho de la sede Aston Martin en Silverstone

Un equipo talentoso pero desorganizado

En una situación como la que se le presentó a Aston Martin, un equipo eficiente y acostumbrado a trabajar en sintonía puede compensar parcial o totalmente el retraso acumulado. Sin embargo, en Silverstone la situación era radicalmente distinta.

«El tiempo influyó mucho, pero no fue lo único. Tenemos un grupo de personas muy talentosas, pero como organización aún no trabajábamos tan bien juntos como nos gustaría ni operábamos como una unidad cohesionada. Las expectativas eran altísimas, pero la realidad no se correspondía con ellas», admite Newey.

«Aerodinámicamente, también tomamos una dirección arriesgada —impulsada en gran medida por mí— sin el lujo de explorar múltiples conceptos en profundidad porque el tiempo apremiaba. No diría que la dirección que hemos tomado sea fundamentalmente errónea, pero ha planteado desafíos que no habíamos previsto», añade el ingeniero de 67 años, reconociendo que buena parte de culpa fue suya a consecuencia de una combinación de expectativas irreales, retraso en el desarrollo y decisiones erróneas.

Las malditas vibraciones y los Libres 3 de Australia

Todo ello acabó repercutiendo en el monoplaza, que, además de lento, se mostró extraordinariamente frágil a consecuencia de unas inesperadas vibraciones provocadas por la unión de la unidad de potencia y el chasis pocas semanas antes de comenzar el campeonato.

El propulsor japonés daba unos niveles de vibraciones aceptables en el banco de pruebas, pero, al instalarlo en el coche, estas se descontrolaron, provocando un problema grave que, durante meses, acabó convirtiéndose en prácticamente el único tema de conversación alrededor de Aston Martin y Honda.

Pero, además de los problemas de fiabilidad, las vibraciones acabaron provocando un importante sobrepeso en el coche, lo que empeoró aún más la situación.

«En cuanto al chasis, tenemos bastante sobrepeso. Parte de ello se debe a la integración de la unidad de potencia y a los problemas de vibración que hemos tenido que solucionar con Honda», argumenta Newey. «Pero tampoco hicimos un buen trabajo por nuestra parte en cuanto a la reducción de peso. Cuando se diseña con prisas, el peso es lo primero que se resiente porque no hay tiempo para optimizarlo todo a fondo».

Si bien en la pretemporada Aston Martin percibió problemas serios que solventar, cuando realmente se dio cuenta de la magnitud del problema fue en la tercera sesión de entrenamientos del Gran Premio de Australia. Allí, Newey no solo vio una unidad de potencia deficiente, sino también un coche fallido en todos los aspectos.

Honda no ha cumplido las expectativas, pero Adrian Newey tampoco.

«Melbourne fue la llamada de atención. Debido a varios problemas con la unidad de potencia, nuestra primera prueba en condiciones fue en realidad la tercera sesión de entrenamientos libres del Gran Premio de Australia», expone Newey.

«Antes de eso, en Barcelona y en los dos test de Baréin, pasamos demasiado tiempo en el garaje intentando que la unidad de potencia funcionara correctamente con el chasis y la caja de cambios. Este es uno de esos casos típicos en los que parecía que todo lo que podía salir mal, salió mal», concluye el británico.

Ahora, Aston Martin espera la llegada del AMR26B, que debe servir para que el equipo supere la crisis y, también, para que Adrian Newey se redima tras un estreno catastrófico con su nuevo equipo. En Hungría veremos si es así.

Este artículo trata sobre

Calcula ahora el precio de tu seguro de coche

Calcula tu precio online
Fuente original: Leer en Motor - Noticias
Compartir