Adrian Newey, gerente técnico y director de Aston Martin F1
El fracaso de Aston Martin en 2026 no es cuestión de mala suerte ni de una mano negra, sino de un proyecto inmaduro que no ha podido hacer frente al mayor cambio de reglamento de la Fórmula 1 moderna. Adrian Newey ha desvelado las causas de lo ocurrido.
Desde que James Vowles se convirtió en el director del equipo Williams, insistió reiteradamente en la necesidad de emprender un plan de regeneración del equipo desde los cimientos. ¿La causa? Años de nula inversión y actualización a causa de las penurias económicas que convirtieron al equipo en una estructura obsoleta y en absoluto preparada para hacer frente a las exigencias de la Fórmula 1 actual.
El propio Vowles creyó haber llegado a un punto en el que Williams ya estaba preparado para plantearse objetivos más ambiciosos, pero el cambio reglamentario implementado este año, uno de los más profundos de la historia de la Fórmula 1, ha demostrado que no es así.
Pues bien, a Aston Martin le ha ocurrido algo muy similar, tal y como el propio Adrian Newey ha reconocido. Ya en 2025, el ingeniero británico alertó de las limitaciones del simulador y el departamento de aerodinámica, pero esperaba dar un paso adelante esta temporada. La realidad, como en el caso de James Vowles, le ha demostrado que aún es pronto para eso.
«Históricamente, en este equipo no se ha invertido lo suficiente en herramientas de simulación de ingeniería, no solo en sistemas de gestión de proyectos, sino también en las herramientas físicas básicas»Adrian Newey, gerente técnico y director del equipo Aston Martin F1
Una estructura obsoleta y parcheada
En una entrevista concedida a la web oficial de Aston Martin F1, Adrian Newey se ha sincerado sobre las causas que han llevado al equipo a la situación actual. El ingeniero británico, que durante años peleó por todo en equipos consolidados como el Williams de los años 90, el McLaren de finales de esa misma década y principios del siglo XXI, o Red Bull Racing a lo largo de toda su existencia, se encontró con un equipo muy ambicioso, pero que caminaba sobre pies de barro.
«Dependíamos de herramientas y procesos que llevaban años parcheados y mal hechos; algunos se remontaban a los inicios del equipo Jordan, que tenía su sede aquí en Silverstone, mucho antes de que Aston Martin volviera a la parrilla», desvela Adrian Newey. «En algún momento, un sistema que solo se basa en parches deja de ser adecuado. A eso habíamos llegado».
«El resultado fue un montaje del coche muy frustrante», prosigue Newey, que se incorporó a su puesto de gerente técnico en marzo de 2025. «Las piezas no se pedían a tiempo, no porque la gente no hiciera bien su trabajo, sino porque el sistema subyacente les fallaba».
Diseñar un coche mientras se arreglan los cimientos
Esta situación propició que Aston Martin tuviera que hacer frente al diseño y desarrollo del Aston Martin AMR26 de este año mientras empezaba a renovar una estructura obsoleta e ineficaz. Newey señala que han «aprovechado este periodo difícil como una oportunidad para reformar nuestra forma de trabajar».
«Estamos logrando grandes avances en nuestras instalaciones y capacidades de producción internas. No verán todas las mejoras de inmediato, pero serán visibles en el coche actualizado: muchos más componentes se producen ahora internamente», añade, haciendo referencia al AMR26B que debutará en el Gran Premio de Hungría.
Adrian Newey trabaja en su despacho del Campus Tecnológico de Aston Martin en Silverstone«La carcasa de la caja de cambios se fabrica aquí, los patrones y los suelos se fabrican aquí, y muchas piezas que antes se subcontrataban ahora se producen internamente. Esto nos permite un mejor control de costes, pero, más importante aún, una mayor flexibilidad y control sobre nuestro propio destino», agrega Adrian Newey.
«Hacer más trabajo internamente nos brinda un mejor control de calidad, una mayor capacidad de respuesta y un ciclo de retroalimentación más eficiente desde la investigación hasta el diseño y la fabricación», celebra el británico.
Una (escasa) inversión que ahora pasa factura
En Williams, los años previos a la pandemia crearon una situación crítica que no empezó a abordarse hasta la llegada de James Vowles en 2023. En Aston Martin, los predecesores de Adrian Newey tampoco lo hicieron desde que empezara a crearse un déficit estructural en los delicados años de Force India.
Aston Martin, primero con Otmar Szafnauer y posteriormente con Mike Krack y Andy Cowell antes que Adrian Newey, echó a andar hace ya cinco años, pero las limitaciones de antaño siguen impactando en los resultados actuales.
«Prevemos un gran avance [con el AMR26B], pero prefiero no dar cifras específicas porque nuestras herramientas de simulación aún no son tan sofisticadas ni están tan bien correlacionadas como deberían», describe Newey a modo de ejemplo de lo que hace falta mejorar en el equipo.
«Históricamente, en este equipo no se ha invertido lo suficiente en herramientas de simulación de ingeniería, no solo en sistemas de gestión de proyectos, sino también en las herramientas físicas básicas. Estamos invirtiendo ahora, pero no se reescriben ni validan esas herramientas de la noche a la mañana. Correlacionarlas correctamente con el coche real lleva tiempo», prosigue. «Por el momento, están mejorando, pero los verdaderos beneficios de este trabajo se verán más adelante este año».
Aston Martin necesita mejorar mucho a nivel estructural para poder crear un monoplaza ganador. Foto: Alberto Fernández / Motor.es
El equipo humano ha respondido de forma brillante
Aston Martin esperaba colocarse en el grupo de cabeza este mismo año, pero la realidad ha superado cualquier pesadilla que pudiera imaginarse, relegándolo al farolillo rojo de la parrilla. Sin embargo, Adrian Newey afirma que eso no ha hundido al equipo, que ha reaccionado con fuerza.
«Una vez superado el impacto inicial de la situación, la reacción fue muy positiva, y eso es lo que realmente recuerdo», explica Adrian Newey al ser preguntado por la decepción del mes de marzo. «Todo el grupo se unió en torno a dos prioridades claras: primero, salir del apuro con una actualización importante antes del parón de agosto; segundo, sentar las bases adecuadas para el futuro».
«Paseas por el Campus Tecnológico de AMR por la noche y las luces siguen encendidas», escenifica. «Hay muchas noches de trabajo hasta tarde, mucha motivación y una verdadera determinación por demostrar que podemos lograrlo. Tenemos las instalaciones, tenemos el personal, tenemos muchísimo talento. La tarea consiste en hacer que todo encaje y, en cierta medida, quitarnos presión para poder respirar y concentrarnos en proyectos a medio y largo plazo, no solo en la próxima carrera».
«Eso significa no solo resolver nuestros problemas aerodinámicos y mecánicos inmediatos, sino también introducir mejores sistemas y procesos que sustenten el diseño y la construcción del coche», concluye Adrian Newey.
El primer examen llegará con el Aston Martin AMR26B. El objetivo es pasar a formar parte del grupo de mitad de parrilla y comenzar a pelear por los puntos. ¿Será posible o el megaproyecto creado por Lawrence Stroll necesitará aún más tiempo para demostrar que es válido?
Newey 'tira de la manta' y desnuda el megaproyecto de Aston Martin: "Años dependiendo de herramientas y procesos mal hechos"
El fracaso de Aston Martin en 2026 no es cuestión de mala suerte ni de una mano negra, sino de un proyecto inmaduro que no ha podido hacer frente al mayor cambio de reglamento de la Fórmula 1 moderna. Adrian Newey ha desvelado las causas de lo ocurrido.
Desde que James Vowles se convirtió en el director del equipo Williams, insistió reiteradamente en la necesidad de emprender un plan de regeneración del equipo desde los cimientos. ¿La causa? Años de nula inversión y actualización a causa de las penurias económicas que convirtieron al equipo en una estructura obsoleta y en absoluto preparada para hacer frente a las exigencias de la Fórmula 1 actual.
El propio Vowles creyó haber llegado a un punto en el que Williams ya estaba preparado para plantearse objetivos más ambiciosos, pero el cambio reglamentario implementado este año, uno de los más profundos de la historia de la Fórmula 1, ha demostrado que no es así.
Pues bien, a Aston Martin le ha ocurrido algo muy similar, tal y como el propio Adrian Newey ha reconocido. Ya en 2025, el ingeniero británico alertó de las limitaciones del simulador y el departamento de aerodinámica, pero esperaba dar un paso adelante esta temporada. La realidad, como en el caso de James Vowles, le ha demostrado que aún es pronto para eso.
Una estructura obsoleta y parcheada
En una entrevista concedida a la web oficial de Aston Martin F1, Adrian Newey se ha sincerado sobre las causas que han llevado al equipo a la situación actual. El ingeniero británico, que durante años peleó por todo en equipos consolidados como el Williams de los años 90, el McLaren de finales de esa misma década y principios del siglo XXI, o Red Bull Racing a lo largo de toda su existencia, se encontró con un equipo muy ambicioso, pero que caminaba sobre pies de barro.
«Dependíamos de herramientas y procesos que llevaban años parcheados y mal hechos; algunos se remontaban a los inicios del equipo Jordan, que tenía su sede aquí en Silverstone, mucho antes de que Aston Martin volviera a la parrilla», desvela Adrian Newey. «En algún momento, un sistema que solo se basa en parches deja de ser adecuado. A eso habíamos llegado».
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«El resultado fue un montaje del coche muy frustrante», prosigue Newey, que se incorporó a su puesto de gerente técnico en marzo de 2025. «Las piezas no se pedían a tiempo, no porque la gente no hiciera bien su trabajo, sino porque el sistema subyacente les fallaba».
Diseñar un coche mientras se arreglan los cimientos
Esta situación propició que Aston Martin tuviera que hacer frente al diseño y desarrollo del Aston Martin AMR26 de este año mientras empezaba a renovar una estructura obsoleta e ineficaz. Newey señala que han «aprovechado este periodo difícil como una oportunidad para reformar nuestra forma de trabajar».
«Estamos logrando grandes avances en nuestras instalaciones y capacidades de producción internas. No verán todas las mejoras de inmediato, pero serán visibles en el coche actualizado: muchos más componentes se producen ahora internamente», añade, haciendo referencia al AMR26B que debutará en el Gran Premio de Hungría.
Adrian Newey trabaja en su despacho del Campus Tecnológico de Aston Martin en Silverstone
«La carcasa de la caja de cambios se fabrica aquí, los patrones y los suelos se fabrican aquí, y muchas piezas que antes se subcontrataban ahora se producen internamente. Esto nos permite un mejor control de costes, pero, más importante aún, una mayor flexibilidad y control sobre nuestro propio destino», agrega Adrian Newey.
«Hacer más trabajo internamente nos brinda un mejor control de calidad, una mayor capacidad de respuesta y un ciclo de retroalimentación más eficiente desde la investigación hasta el diseño y la fabricación», celebra el británico.
Una (escasa) inversión que ahora pasa factura
En Williams, los años previos a la pandemia crearon una situación crítica que no empezó a abordarse hasta la llegada de James Vowles en 2023. En Aston Martin, los predecesores de Adrian Newey tampoco lo hicieron desde que empezara a crearse un déficit estructural en los delicados años de Force India.
Aston Martin, primero con Otmar Szafnauer y posteriormente con Mike Krack y Andy Cowell antes que Adrian Newey, echó a andar hace ya cinco años, pero las limitaciones de antaño siguen impactando en los resultados actuales.
«Prevemos un gran avance [con el AMR26B], pero prefiero no dar cifras específicas porque nuestras herramientas de simulación aún no son tan sofisticadas ni están tan bien correlacionadas como deberían», describe Newey a modo de ejemplo de lo que hace falta mejorar en el equipo.
«Históricamente, en este equipo no se ha invertido lo suficiente en herramientas de simulación de ingeniería, no solo en sistemas de gestión de proyectos, sino también en las herramientas físicas básicas. Estamos invirtiendo ahora, pero no se reescriben ni validan esas herramientas de la noche a la mañana. Correlacionarlas correctamente con el coche real lleva tiempo», prosigue. «Por el momento, están mejorando, pero los verdaderos beneficios de este trabajo se verán más adelante este año».
Aston Martin necesita mejorar mucho a nivel estructural para poder crear un monoplaza ganador. Foto: Alberto Fernández / Motor.es
El equipo humano ha respondido de forma brillante
Aston Martin esperaba colocarse en el grupo de cabeza este mismo año, pero la realidad ha superado cualquier pesadilla que pudiera imaginarse, relegándolo al farolillo rojo de la parrilla. Sin embargo, Adrian Newey afirma que eso no ha hundido al equipo, que ha reaccionado con fuerza.
«Una vez superado el impacto inicial de la situación, la reacción fue muy positiva, y eso es lo que realmente recuerdo», explica Adrian Newey al ser preguntado por la decepción del mes de marzo. «Todo el grupo se unió en torno a dos prioridades claras: primero, salir del apuro con una actualización importante antes del parón de agosto; segundo, sentar las bases adecuadas para el futuro».
«Paseas por el Campus Tecnológico de AMR por la noche y las luces siguen encendidas», escenifica. «Hay muchas noches de trabajo hasta tarde, mucha motivación y una verdadera determinación por demostrar que podemos lograrlo. Tenemos las instalaciones, tenemos el personal, tenemos muchísimo talento. La tarea consiste en hacer que todo encaje y, en cierta medida, quitarnos presión para poder respirar y concentrarnos en proyectos a medio y largo plazo, no solo en la próxima carrera».
«Eso significa no solo resolver nuestros problemas aerodinámicos y mecánicos inmediatos, sino también introducir mejores sistemas y procesos que sustenten el diseño y la construcción del coche», concluye Adrian Newey.
El primer examen llegará con el Aston Martin AMR26B. El objetivo es pasar a formar parte del grupo de mitad de parrilla y comenzar a pelear por los puntos. ¿Será posible o el megaproyecto creado por Lawrence Stroll necesitará aún más tiempo para demostrar que es válido?