Los organizadores de la marcha denuncian que dos años después de la primera protesta, los poderes públicos no han tomado medidas que atajen la crisis habitacional
Regala esta noticia Añádenos en Google (Marilú Báez) 27/06/2026 Actualizado a las 18:21h.«Ni alquileres por las nubes ni salarios por los suelos» era el lema de la manifestación convocada por Málaga para Vivir que este sábado ... recorrió las calles del centro de la capital. La Policía Nacional, en declaraciones a este medio, habló de 4.500 personas, mientras que la organización calculó que eran 25.000 los manifestantes, lo que la llevó a calificar la convocatoria de «éxito rotundo».
(Marilú Báez)La sensación de que había mucha gente se dio cuando al llegar la cabecera a la Plaza de la Marina, aún había personas saliendo de la Plaza de la Merced; y cuando al alcanzar la Plaza de la Constitución, había todavía personas en la Marina.
«La única manera de que el rentismo camine hacia delante es que la vecindad camine hacia atrás. Nosotras vamos a poner el pie en el freno y lo vamos a invertir: que las vecinas caminen para delante y que el rentismo camine para atrás»
Antes de que comenzara a discurrir la marcha, los convocantes, Málaga para Vivir, hablaban ante los medios: «Formamos parte de jornadas de lucha alrededor del Estado español que se van a suceder durante todo el verano. Desde Málaga consideramos que hemos llegado a un límite. Estamos a la cabeza en precios de la vivienda. La crisis habitacional alcanza a todos los entornos de la vida, está destruyendo el territorio, está acabando con los recursos, la huella ecológica es terrible y vemos que frente a los grandes inversores, los vecinos y las vecinas son expulsadas, porque la única manera de que el rentismo camine hacia delante es que la vecindad camine hacia atrás. Nosotras vamos a poner el pie en el freno y lo vamos a invertir: que las vecinas caminen para delante y que el rentismo camine hacia atrás», expresó Lula Amir, una de las portavoces del colectivo, que incidió en que el movimiento social está organizándose para ir a una huelga general: «No vamos a esperar a que las instituciones respondan, porque sabemos que no van a hacer nada: saben perfectamente cómo se regula el precio de la vivienda, saben perfectamente cómo se protege a la ciudadanía y no lo están haciendo; sólo dejan caer las medidas que necesitamos que estén vigentes para tener una mínima protección», clamó Amir.
A ello, Alberto Martín, otro portavoz del colectivo, apostilló: «Dos años después de la manifestación del 29J hemos visto que la situación de la vivienda no ha hecho más que empeorar y que los gobiernos, tanto el local como el autonómico o el central, no se están haciendo cargo de la situación. Ante esta precarización y crisis habitacional, nos estamos autoorganizando para abrir un proceso que se dirija a una huelga general». «Las instituciones ya saben cuáles son las medidas que deberían llevar a cabo. Estamos viendo que la turistificación de la vivienda está expulsando a las vecinas, la gentrificación de los barrios está expulsando a las vecinas cada vez más lejos y lo que vamos a hacer va a ser autoorganizarnos para dirigirnos a una huelga general por la vivienda que interrumpa este proceso de mercantilización», se extendió Martín.
«Claro que vamos a la huelga general y claro que la estamos construyendo. Queremos llegar al año 2027 con una huelga general construida, consensuada, que todas estemos dispuestas a asumir»
Para ello, Lula Amir explicó que quieren que los sindicatos mayoritarios convoquen la huelga, pero metiendo presión desde abajo: «Ningún cambio social sucede de arriba abajo, siempre es la gente en la calle forzando los procesos». «Claro que vamos a la huelga general y claro que la estamos construyendo. Queremos llegar al año 2027 con una huelga general construida, consensuada, que todas estemos dispuestas a asumir», zanjó Amir.
Precisamente, la marcha se abrió paso por Alcazabilla ya casi a las doce del mediodía con el canto «hace falta ya una huelga, una huelga, hace falta ya una huelga general».
(Marilú Báez)En vísperas de la movilización, la propia Lula Amir confió en una importante afluencia a la marcha, en que se incorporaran nuevas personas que no acudieron a otras movilizaciones previas, y ello, fruto de la preparación que comentó han llevado a cabo en las últimas semanas, con asambleas en los barrios, pegadas de carteles, involucración en diferentes conflictos sociales que hay en la ciudad o jornadas sobre movilizaciones históricas que ha habido en la provincia y en toda España.
Al término de la marcha, Mónica Lama, de Málaga para Vivir, hizo balance: «Es la cuarta convocatoria que realizamos y hemos mantenido asistencia, e incluso la hemos ampliado algo. Y eso que puede haber cierto desgaste en la organización y que ha sido un día de mucho calor. Por eso, nos da energía para seguir y avanzar en la idea de la huelga. Tenemos que seguir haciendo presión, porque nos va la vida en ello».
Triple demanda y testimonios de los malagueños
En esta ocasión, el lema de la manifestación aunaba dos reivindicaciones: medidas para hacer accesible la vivienda y también la «desprecarización» del trabajo con subidas salariales y mejora de derechos. Y, además, algo que no aparece en el lema pero que es el espíritu que inspira al movimiento social convocante, Málaga para Vivir: la defensa de una ciudad vivible, disfrutable, para la población local, con buena dotación de servicios públicos. Durante la rueda de prensa de presentación de la manifestación, el colectivo también destacó el subtítulo de la convocatoria: «Hacia una huelga general por la vivienda». Los portavoces del colectivo incidieron en que tras varias movilizaciones por toda España, los poderes públicos no han tomado medidas para resolver la crisis habitacional, lo que consideraban que exigía «aumentar el nivel de conflicto» con un paro, para lo que buscan la complicidad de los sindicatos de clase, que son los que tienen la potestad de convocar esa huelga general.
«Ni con un sueldo danés y diez años de actividad económica te puedes comprar un piso en Málaga capital, te tienes que ir lejísimos»
Entre cánticos de «Antes que en la calle me meto donde sea», «un techo por derecho» o el soniquete de 'Aquí, aquí, aquí no hay quien viva', vecinos de Málaga contaron sus testimonios a SUR, como Carmen Leiva, de 34 años: científica formada en ambientales y ecología marina en Málaga, tuvo que emigrar a Dinamarca para trabajar porque en la provincia no encontraba empleo bien remunerado de los suyo. En ese país ahorró, pero ni por ésas ha podido comprarse un piso en Málaga, tuvo que irse a Casarabonela: «Ni con un sueldo danés y diez años de actividad académica te puedes comprar un piso en la capital, te tienes que ir lejísimos», lamentó. Por su parte, Víctor Ayala, de 25 años, ha visto en cuatro años duplicarse el alquiler de una habitación, de los 200 a los 400 euros. Así que ha decidido mudarse a Granada. «En la hostelería malagueña apenas se ganan 1.100 euros, así que no hay manera aquí de salir p'alante», se quejaba. Mientras, Sofía Ramos paga 340 euros por su cuarto, pero tiene que compartir piso con ocho personas: «Es un poco agobiante vivir con tanta gente y una suerte haber dado con personas limpias».
Carla González de Canales y Darío Gámez, jovencísimos, de 17 y 18 años, respectivamente, tienen un discurso muy elaborado y se completan uno a otro las frases: «Sentimos mucha inestabilidad y eso nos afecta a nuestra salud mental. No tenemos la seguridad de que podamos comprarnos una casa. Ni siquiera sabemos si vamos a poder quedarnos en Málaga. También tenemos mucha empatía con las personas que se están quedando en la calle sin alternativa habitacional, sobre todo si se trata de gente vulnerable. Tampoco las VPO son una solución, porque las hacen para personas que tienen una renta muy alta», comentan. Ella añade: «Mis padres, que tienen buenos sueldos, sólo ahora, con 54 años, se han podido comprar una casa, y ha sido en un pueblo, en Benagalbón. Nos dicen que nos vayamos fuera de la capital, pero no hay ni trabajo ni tampoco buenas comunicaciones».
Se llaman los dos Juan Cruz, son padre e hijo, uno tiene 63 y otro 35, y cuentan las diferentes experiencias de sus respectivas generaciones. El joven dice que todavía a su edad vive en la casa familiar: no tiene mal sueldo, pero aún así, no es suficiente para poder emanciparse conforme están los precios y sobre todo en solitario, sin pareja. El padre dice que a la edad que hoy tiene su hijo ya llevaba una década viviendo en el piso que se compró con 26 años en Puerta Blanca. «He hecho cálculos y desde estos tiempos de mi padre, los salarios se han multiplicado por cuatro, pero el precio de la vivienda se ha multiplicado por diez o por doce», justifica el chico.
«Nuestros hijos ni se pueden emancipar ni pueden formar una familia; luego dicen que el país está envejecido. Pero con salarios de 1.500 euros no da para pagar casa y gastos»
Experiencia semejante explican Mari Ángeles Gámez y Manuel Aguilar: tienen tres hijos de entre 23 y 30 años, son ingenieros pero aún los tienen viviendo en casa: «Ni se pueden emancipar ni pueden formar una familia; luego dicen que el país está envejecido... Pero con salarios de 1.500 euros no da para pagar casa y los gastos. Por la vivienda y por la sanidad, huelga general», afirman.
Mucha gente ve atravesada su vida por la crisis habitacional, pero Andrés Sánchez dice que él ya tiene la casa pagada y no tiene hijos, pero se ha sumado a la manifestación porque «hay que colaborar en la solución de este problema de la ciudad».
La marcha acabó en la Plaza de la Constitución, donde se leyó el manifiesto y donde también intervinieron diferentes personas representantes de conflictos sociales de la ciudad, como el del edificio de Avenida de Europa, comprado por una empresa que no quiere renovar los contratos de alquiler de los inquilinos, o como el María Teresa, una mujer a la que desahuciaron esta semana y a la que el Ayuntamiento ha proporcionado un hostal hasta que se le encuentre una alternativa habitacional: «Soy la 'agüela' Teresa de Málaga que pide una casa que pueda pagar», dijo ante el auditorio, que le contestó: «Aquí enfrente hay una mujer valiente».
PSOE, IU, Podemos y Adelante Andalucía, en la manifestación
A la manifestación se sumaron miembros de los partidos políticos, como el PSOE, Izquierda Unida, Podemos y Adelante Andalucía, que convocaron a la prensa. Por parte de los socialistas, Ana Villarejo, parlamentaria andaluza y portavoz del PSOE malagueño, expresó: «Los precios del alquiler y los precios de compra están completamente desconectados de los salarios y completamente desconectados de la realidad económica de los malagueños. Estamos hablando de jóvenes que no se pueden emancipar, de familias que tienen que destinar una cantidad completamente desorbitada de sus salarios para pagar la vivienda y de familias que están saliendo de sus barrios porque no pueden vivir en ellos». Y calificó la cuestión de problema «estructural» y achacó a Juanma Moreno Bonilla la responsabilidad, porque apuntó que es quien tiene las competencias de vivienda, y a Francisco de la Torre, «que ha convertido una ciudad de malagueños en una ciudad de turistas». Mariano Ruiz Araujo, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, abundó en ello: «Málaga necesita cambiar el modelo de ciudad. No tiene sentido que en los últimos años hayan sido expulsados de la ciudad más de 40.000 malagueños de entre 25 y 40 años. Hay zonas en nuestra ciudad en las que han crecido los precios del alquiler más del 150%».
Por parte de IU, su coordinador en Andalucía y diputado en el Congreso, Toni Valero, incidió en que «la lucha por la vivienda es la lucha por la democracia en nuestro tiempo». Además, exigió al Gobierno andaluz «que deje de trabajar para el sector inmobiliario y que aplique la Ley de Vivienda». «No puede haber ninguna familia a la que expulsen a la calle por no poder pagar el alquiler. Así que se lo decimos claro al Partido Popular, a Vox y a la gran patronal del sector inmobiliario: nuestras vidas valen mucho más que su negocio», zanjó. Más duro, Ernesto Alba, diputado en el parlamento andaluz, habló de «golpe de Estado rentista» que priva «de un derecho existencial y fundamental, como es el derecho a tener un techo». Por ello, ha hecho una declaración de intenciones hacia el nuevo Gobierno de Moreno Bonilla: «Desde Por Andalucía nos comprometemos a no dar tregua al próximo gobierno de PP y Vox junto con el Sindicato de Inquilinas, los movimientos sociales en defensa del derecho a la vivienda y vecinas y vecinos de nuestros barrios y pueblos para que no le quede más remedio que rendirse frente a la presión popular». Y, por último, la coordinadora provincial de IU Málaga y concejala en el Ayuntamiento, Toni Morillas, le advirtió al alcalde: «Haría bien en tomar nota, porque la ciudadanía se está organizando, no sólo para protestar, sino para echarle a él y a sus políticas del Ayuntamiento de Málaga». Morillas reclamó que se declare a Málaga como ciudad tensionada para que sea posible establecer una regulación de precios y que se destine todo el suelo útil para construir viviendas para los malagueños.
A su vez, Nico Sguiglia, portavoz de Podemos, exigió «una moratoria inmediata para que no se haga ni una sola vivienda turística más, ni un apartamento turístico más, y que se controle el precio de los alquileres: esto lo hace media Europa y lo acaba de hacer el alcalde de Nueva York; hay que ponerle freno a la especulación». Y, desde Adelante Andalucía, Luis Rodrigo recordó a Moreno Bonilla que tiene la responsabilidad de garantizar el derecho a la vivienda, pero le criticó por poner por delante los derechos de los fondos de inversión frente a los de los vecinos de Málaga.
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