El número 1 del mundo marca una época con un perfil sin aristas, muy familiar y en el que entiende el golf "como un trabajo"
Scottie Scheffler (29) saca una bola del bunkerLAPRESSE- GERARDO RIQUELME Augusta
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Scottie Scheffler, ya padre de dos hijos, inicio de una saga que se presume grande, cumple estos días 186 semanas al frente de la clasificación mundial, lo que supone más de tres años. Sólo dos golfistas en la historia, Tiger Woods (683) y Greg Norman (331), dos personalides poderosas, han prolongando más sus regencias en los 40 años de vida exactos que ahora celebra el ránking. El texano gobierna con la misma contundencia que discreción el golf mundial.
Scheffler ha ganado dos Masters, en los años pares (2022 y 2024). Está a mitad de camino de lo que hizo Arnold Palmer entre 1958 y 1964 también a base de uno sí y uno no. 'The King' atrajo la televisión y la publicidad al golf por su manera de concebir el espectáculo; el mandamás actual lo hace con una actitud opuesta. "No me siento diferente a mis otros amigos. Sigo sintiendo que voy a trabajar todos los días". Bebe agua en la cena de campeones y reconoce que no se maneja bien en Instagram. "Es que no me siento diferente a como me sentía cuando era niño. Así que no veo por qué tendría que vivir de forma diferente".
Es exquisitamente educado, guarda respeto por la historia y, en complicidad con Nike, ha decidido que este año hay que homenajear a Seve, que en 1986, cuando peleó por un tercer Masters que finalmente ganaría Nicklaus a los 46 años, la edad de Sergio García actual, lució un doble 'swoosh' en una vísera comprada en la tienda de Augusta. La firma, en despegue en esos momentos por el fenómeno Michael Jordan, no tenía esa prenda. Scheffler, ahora, los luce en los zapatos.
Detalle de los zapatos de SchefflerGetty ImagesEl número 1 mundial hubiese sido un perfecto campeón antes de la mercadotecnia, cuando el deporte se resumía a la gloria. Le gustaría tener la intrascendencia que tenía en 2012 cuando vio como espectador en la calle del 10 como Bubba Watson sacaba un golpazo del bosque para ganar el torneo. Scheffler es el gran marido que agradece con palabras como "campeona" a su mujer porque carga con el mayo peso familiar, el gran padre que intenta convencer a su hijo Bennett de que si se come dos salchichas para cenar, luego tendrá como recompensa una galleta que ha traído de no se sabe dónde. "Y negociamos porque aún es muy pequeño", dice con devoción.
Y que no se obsesiona con lo que le sucede en el campo de golf, aunque la mayor parte del tiempo sólo le pasen cosas buenas. En los tres últimos tres años ha jugado 49 torneos, ha ganado 16, incluyendo tres grandes -tiene cuatro en total-, dos The Players y la medalla de oro olímpica; ha sumado otros 24 top 10 y no ha fallado ningún corte.
"Me gusta evitar que mi buen o mal golf me defina", explica. "Porque eso podría tener dos resultados. Si dejara que mi mal golf me definiera, sería una persona bastante miserable. Y si dejara que lo hiciera mi buen golf, ya sea al ganar una chaqueta verde o un Open Championship, andaría por ahí con mucha arrogancia todo el tiempo y me creería alguien importante sólo por haber ganado algunos torneos de golf", remata un tipo inquieto, que se dejó caer por el Louvre durante los Juegos Olímpicos de París para disfrutar del gran museo.
Por eso, el golfista que lleva tres años ininterrumpidos mandando en el golf como sólo Tiger ha hecho en este siglo se siente dichoso en el Augusta National. "Especialmente los días de entrenamiento. No hay teléfonos, nadie te pide un selfie". Y escucha con agrado el silencio de lugares como el tee del hoyo 13, en la salida del Amen Corner, tan metido en el bosque que el público no tiene acceso. "Hay que ser muy consciente de lo que estás haciendo en este campo porque necesitas ser capaz de terminar tus tareas e irte a casa. Podría acampar allí durante días y días y seguir practicando".
Aún no ha cumplido los 30 y tiene por delante un desafío fabuloso. Sólo Tiger (10), Jack Nicklaus y Bobby Jones (7), probablemente los tres mejores golfistas de la historia, han ganado más de cuatro majors antes de alcanzar ese 'piso'. Scheffler aún tiene esta oportunidad en el Augusta National desde el jueves. Porque, a día de hoy, es el mejor en el planeta golf.
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