El bicampeón del mundo de Fórmula 1, Fernando Alonso, desmonta la idea del glamour para un piloto; el auténtico lujo no es el dinero ni los viajes, sino el tiempo. El asturiano explica cómo organiza su vida para ganar segundos y cuál es su momento favorito del fin de semana.
Fernando Alonso, en el paddock del circuito de Bakú, en AzerbaiyánDavid Plaza[email protected]Publicado: 29/09/2026 19:00
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...La imagen pública de la Fórmula 1 se construye sobre el glamour: superdeportivos, jets privados, hoteles de lujo y contratos millonarios. Es lo que se ve desde fuera. Pero lo que decide carreras y campeonatos se mide en otra unidad, y Fernando Alonso la ha colocado por delante del dinero durante una charla con el embajador de Aston Martin F1, Pedro de la Rosa.
El asturiano, que acaba de renovar con Aston Martin, lo explica así: «Nuestro estilo de vida no es normal; todo lo que tenemos es lujo. Pero, para nosotros, el tiempo es en lo que podemos ganar. Por eso intentamos viajar de forma eficiente, dormir lo mejor posible, trabajar todo lo eficientes que podemos. Se trata de ganar tiempo: para estar más en forma para la siguiente carrera, ser más inteligente la próxima vez que te subes al coche o ganar tiempo para preparar la siguiente evolución».
Fernando Alonso, en la cúspide del automovilismo mundial a pesar de sus orígenes humildes. Foto: David Moreno / Motor.esSu conclusión deja claro que los desplazamientos, el descanso y el trabajo no se organizan por comodidad, sino por rendimiento: «Todo nuestro estilo de vida de lujo se cuenta en segundos o milisegundos». Cada decisión fuera del coche tiene un único objetivo: llegar mejor preparado que el rival a la siguiente cita del calendario.
Una mentalidad que viene del karting
Esa forma de entender el lujo no la ha adquirido Alonso con los años en la élite. Viene de sus inicios, cuando competir era cuestión de aprovechar lo poco que había. Él mismo lo recuerda: «En karting, mis antecedentes son con una familia humilde. Teníamos un coche, un motor y un juego de neumáticos, y teníamos que correr así en todas partes, en España o al mudarnos a Italia. No había mucho tiempo para pensar en lo que nos estábamos perdiendo; teníamos que lanzarnos y ya está».
Dentro del monoplaza, esa mentalidad se traduce en concentración y poco más. Alonso descarta que su estado de ánimo al volante sea el de una persona feliz o enfadada: «Yo no soy siempre una persona feliz en el coche. ¿Enfadarme? No, estoy ejecutando un trabajo. Solo estoy concentrado y desarrollando algo que el equipo espera de mí. Durante esa hora y media, las cosas de fuera no me importan nada».
Por eso su momento favorito del fin de semana no es el podio, sino el que llega justo antes de la salida: «Para mí, lo mejor del fin de semana es la salida. Hay un enorme contraste cuando te sientas y todo el mundo desaparece de la parrilla y estás solo, en silencio, solo con tu coche y tu motor. Es lo mejor. Haces la vuelta de formación, calientas neumáticos y frenos... todo está listo en el semáforo», concluye el piloto asturiano.
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