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Ni vitaminas ni suplementos: la guía médica para que los niños empiecen el curso con buenas defensas

Ni vitaminas ni suplementos: la guía médica para que los niños empiecen el curso con buenas defensas
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La pediatra María González advierte de que el llamado síndrome postvacacional no es un diagnóstico médico, sino un problema de adaptación a las nuevas rutinas
Ni vitaminas ni suplementos: la guía médica para que los niños empiecen el curso con buenas defensas

La pediatra María González advierte de que el llamado síndrome postvacacional no es un diagnóstico médico, sino un problema de adaptación a las nuevas rutinas

Regala esta noticia Añádenos en Google Niños llegan al colegio. (SUR)

José Antonio Sau

09/09/2026 a las 00:09h.

¿Están obsesionados padres y madres con darles suplementos a los niños días antes de la vuelta al cole para mejorar las defensas? La pediatra ... María González, de HM Hospitales Málaga, lo tiene claro: «Sí, es muy frecuente que nos consulten, al inicio del colegio, por un suplemento para que el niño no se ponga enfermo». Sin embargo, los pilares básicos son cinco y, desde luego, como dice esta especialista, «las defensas no vienen en un bote». «Si el niño está bien alimentado, hace actividad física, duerme bien, está bien vacunado y tiene unas normas de higiene básicas, ese niño va si no tiene una enfermedad o un problema de otro tipo», sentencia.

De cualquier forma, si hay niños con carencias «a veces los pediatras ponemos hierro y vitaminas para ayudarlos, pero, en principio, no es necesario».

Con la llegada del colegio salen al escenario, casi de forma simultánea, los mocos, la tos y el catarro y los diferentes virus. ¿Hasta qué punto es normal que un niño esté prácticamente todo el otoño y el invierno con mucosidad, encadenando un catarro tras otro? «Es muy importante diferenciar cuando un niño solamente tiene mocos de cuando está enfermo, porque no hay que olvidar que los mocos, la tos o la fiebre son mecanismos de defensa. Nosotros segregamos mocos para impedir que los microorganismos penetren por las fosas nasales», dice.

«Las defensas no vienen en un bote»: cinco pilares básicos —alimentación variada, sueño, ejercicio, vacunas e higiene— bastan para un niño sano

De esta forma, «es verdad que hay bebés y niños que, literalmente, están todos los meses de invierno, los de más epidemia de infección respiratoria, con mocos. Estos niños que solo tienen mocos pero no están enfermos, se encuentran bien, no están irritables, no tienen fiebre alta... pues pueden seguir acudiendo a la guardería».

Mocos

¿Cuándo los mocos son compatibles con ir al colegio y cuándo hay que dejar al niño en casa? «Si solo tienen mocos, pero tienen energía, están contentos, pueden seguir una actividad física, pueden ir perfectamente a la guardería; si ya, además de los mocos, están irritables, cansados, hay fiebre, no se debe ir. O con cualquier otro síntoma de enfermedad, han de estar en casa, en un reposo relativo, hasta que mejoren», precisa la doctora González

«En la mayoría de los casos muchos padres nos vemos obligados por el trabajo, por las circunstancias que tenemos cada uno personales, pues decimos: 'Ha tenido un poquito de fiebre, pero no se encuentra mal, un poquito de Apiretal o Dalsy y para la guardería'. Eso se ve con frecuencia y después el otro extremo: 'Hoy se ha levantado rarito, yo lo voy a dejar en casa'. En el término medio está la virtud de hacerlo mejor».

Fiebre

Sin embargo, cuando un niño tiene fiebre pero está bien, «tiene buen estado general, no tiene manchitas en la piel, le damos el antitérmico y se le baja la temperatura, se puede observar en casa 24 horas, que además es lo que tarda en salir el foco. Muchas veces lo llevan demasiado pronto a urgencias y todavía, con dos o tres horas de fiebre, los pediatras no vemos el foco».

Ahora bien, hay síntomas que sí deben hacer que los progenitores lleven al niño a urgencias. «Cuando está decaído, cuando ves que está demasiado adormilado, cuando le salen lesiones en la piel, vómitos que no terminan de controlarse y hay que rehidratarlo, una diarrea con deshidratación...», declara.

Síndrome postvacacional

¿Tienen los niños síndrome postvacacional? «Se habla mucho de él, pero no es un diagnóstico médico. Sí que hay un problema de adaptación muy importante en los niños y pretendemos que vayan de unos horarios más flexibles a, de pronto, levantarse temprano. Puede tener repercusiones: incluso el niño está más cansado, no rinde igual, puede haber ansiedad. Puede ser un problema importante que la adaptación no se haga bien», destaca.

La adaptación hay que hacerla en las dos semanas previas a empezar el colegio. Es decir, ya. «Hay que acostarlos progresivamente más temprano e irlos levantando progresivamente más temprano, además de ir teniendo unas rutinas diarias con más orden: por ejemplo, que las pantallas se vayan limitando, no se dejen a la hora de dormir, que no entren a la habitación con los teléfonos, en las comidas», precisa.

Una mochila no debe pesar más del 10%-15% del peso del niño y llevarla sobre un solo hombro puede provocar contracturas y dolores de espalda, aunque no escoliosis

No recuperar una rutina de sueño estable en los niños puede afectar «al rendimiento escolar y al sistema inmunitario: el ir cansado al cole puede provocar ansiedad y que no rinda bien». «De tres a cinco años, hay que dormir entre 10 y 13 horas al día, los que tienen entre seis y doce, con nueve o diez horas sería suficiente y los más mayores, entre 13 y 18, entre ocho y doce horas al día».

¿Qué errores se cometen con más frecuencias en cuanto a mochilas, pupitres y posturas? No deben sobrepasar el 10% o el 15% de su peso en la mochila. «Hay que insistir muchas veces en dejar las cosas en el colegio, solo traerse lo necesario y revisarle una vez a la semana la mochila». Asimismo, muchas veces llevan la mochila en un hombro, «eso es malísimo desde el punto de vista músculo-esquelético. Deben de llevarla con los dos, han de ser mochilas con tirantas anchas, bien pegadas al cuerpo, no caídas, ajustadas a la espalda». Así los pequeños evitan problemas de contracturas, dolores de espalda. Eso sí, «llevar mal la mochila no te da escoliosis».

Zapatos

En cuanto a los zapatos, estos han de ser «de su tamaño, que le queden bien, que les sobre un poco, flexibles y transpirables».

En cuanto a las pantallas, hay que intentar que, al menos, una hora antes de dormir no las usen, tampoco durante la comida, ni que quiten tiempo para hacer otras actividades, por ejemplo al aire libre, así como se debe impedir que se metan solos en su habitación con el teléfono.

Los más pequeños, deben usarlos como mucho 30 minutos, los de ocho años, en torno a una hora o dos como mucho al día. «Cada vez menos», sentencia.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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