«Encima de una piragua noto que no tengo límites», dice el joven deportista, que participa este jueves en un evento de la AECC en Málaga con motivo del día mundial de investigación en oncología
Regala esta noticia Añádenos en Google Nico Adega, en plena competición. (SUR) 22/09/2026 a las 21:06h.Nicolás Martínez Adega, conocido como Nico Adega (@nico.adega en Instagram), de 20 años, nació en Lugo y tiene una historia de superación que quiere ... contar al mundo para dar esperanza. Con siete años se le diagnosticó un osteosarcoma. Para curarse, necesitó 20 ciclos de quimio, 34 de inmunoterapia, una operación en la que se le extirpó la parte de la pierna derecha y otras 14 intervenciones para corregir las secuelas de este cáncer de huesos y colocarle varias prótesis. Tras mucho buscar, se enamoró del piragüismo adaptado. Ahora, es campeón de Europa y del mundo de paracanoe KL3 maratón y se prepara para acudir a los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028.
«Yo era muy activo, hacía de todo y, de repente, con siete años me diagnosticaron un osteosarcoma, un tipo de cáncer considerado también una enfermedad rara. Yo lo tenía en la rodilla, que es donde más sale. Estaba en un entrenamiento de fútbol, mi madre me vio cojear y me llevó al pediatra», cuenta a SUR.
De la pediatra pasó al traumatólogo y, tras una resonancia de urgencia, la familia encajó la noticia: Nico sufría un osteosarcoma de alto grado en la rodilla derecha.
«Sin los investigadores, yo seguramente no hubiera estado aquí ni conseguido estas medallas»
Hubo de pasar, siendo muy pequeño, por los ciclos de quimio e inmunoterapia y 15 operaciones. «Fueron prácticamente dos años en el hospital», precisa. Ya lleva cuatro cambios de prótesis. El último, para ponerle una megaprótesis que va «desde la mitad de la tibia a la cadera, no me tuvieron que amputar, es una prótesis interna. Yo tengo mi pierna de piel normal, lo que pasa es que por dentro, en vez de tener hueso, tengo una prótesis», relata.
Le quitaron, por tanto, la mitad de la tibia y el fémur, entre otros. «Y, desde entonces, tengo una dismetría entre ambas piernas, porque cuando tuvieron que quitar el tumor se llevaron, aparte del fémur, del cuádriceps un músculo y medio de los cuatro y también el cartílago de crecimiento. Y eso crea una descompensación entre ambas piernas, ahora mismo la dismetría que yo tengo es de cinco centímetros», dice.
Su diagnóstico tuvo lugar en diciembre de 2013 y la operación fue el 9 de junio de 2014. Superado el cáncer, ha debido seguir operándose también para compensar la disimetría entre sus extremidades inferiores, porque la izquierda crecía con normalidad pero la derecha no.
La primera de estas prótesis sólo le duró tres años. «Cuando salí del hospital me dijeron que no podía correr ni saltar ni jugar al fútbol», confiesa. Un consejo que no siguió.
Una muleta
Ahora, usa una muleta para andar por la calle, porque desde la última operación tiene debilidad muscular en la pierna, «pero en casa me apaño sin la muleta», destaca.
Al salir del hospital, pensó que una vez con el alta todo se había acabado. «Cuando me cambiaron la prótesis, me di cuenta de que el Nico que había ahora ya no era el mismo que antes», concluye.
Fue entonces cuando comenzó a buscar diferentes deportes. Probó con natación y bicicleta estática, pero no se enganchó. Durante cinco años, cada vez que iba a la consulta, planteaba a su madre que preguntara si podía hacer diferentes modalidades deportivas, desde judo a ping-pong. Le dijeron siempre que no, hasta que la respuesta fue un sí a los 13 años. El piragüismo llegó a su vida.
comentarios Reportar un error