El extremo de La Roja confirma que el último parte médico es más optimista que el primer diagnóstico
Regala esta noticia Añádenos en GoogleGabriel Cuesta
01/07/2026 Actualizado a las 19:13h.Nico Williams rezó a ver si se le «aparecía la Virgen» y, al final, la suerte ha caído de su lado. Su estado físico era ... todo una incertidumbre desde que terminase la fase de grupos y ha pasado de estar casi descartado para el resto del Mundial a perfilarse para un probable regreso exprés el próximo lunes en Dallas. El extremo de La Roja ha confirmado que, de eliminar a Austria en dieciseisavos, podría estar disponible para los octavos de final, donde la selección se enfrentaría a Portugal o Croacia.
El atacante de la selección reconoce que «es una alegría para todos poder volver lo mejor posible al campo». Eso sí, califica el contratiempo físico como «lesión», a diferencia del seleccionador Luis de la Fuente, que habla de una «sobrecarga». «Lo llevo bastante bien. Fue algo que pasó y tampoco quiero hablar demasiado. Fui contundente con mis palabras en redes sociales», restaba importancia a la entrada del rival, al que afeó la acción en el propio campo y después con un duro comunicado. «Me encuentro bien, ha sido mucho menos de lo que esperaba. Tengo ganas de volver al grupo. Ya estoy en la bici y todo», explica.
Williams confirmaba que es «demasiado prematuro» estar en dieciseisavos. «Todavía tengo que recuperarme de esa lesión. El trabajo que estamos haciendo aquí el cuerpo técnico y médico está yendo sobre ruedas», tranquilizaba. El primer diagnóstico invitaba al pesimismo. Con apenas tres semanas de competición por delante, indicaba que estaría de baja al menos dos semanas. Hasta el propio jugador publicó en sus redes un comunicado dando por hecho que se despedía del Mundial y reflejaba su agrio estado de ánimo. «Hoy es uno de los peores días de mi vida», sentenció.
El guion cambio radicalmente cuando Luis de la Fuente sorprendió pocas horas después en una entrevista al asegurar que no había lesión, sino que se trataba de «una sobrecarga» y que el propio futbolista había propuesto entrenar el lunes, algo que descartaron los servicios médicos por precaución.
Año complicado en el Athletic
Ha sido un año complicado para el extremo internacional, que ha sufrido la penitencia de una pubalgia durante gran parte de la temporada. «Vuelvo a lesionarme después de un año muy complicado, en el que la pubalgia me ganó muchas batallas, pero no la guerra. Conseguí superarla con trabajo, sacrificio y, sobre todo, responsabilidad. Fue un año y medio de sufrimiento, tristeza, incertidumbre y ansiedad. No sabía cuándo volvería a jugar sin dolor ni cuándo recuperaría una vida normal. Llegué a convivir con el dolor en cosas tan simples como ir al baño, subir y bajar del coche o simplemente disfrutar del día a día», explicaba en el comunicado que publicó el pasado lunes, cuando el diagnóstico era menos alentador.