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"No hay dónde esconderse en un barco": los marineros varados cerca de Irán que enfrentan los estragos de la guerra

"No hay dónde esconderse en un barco": los marineros varados cerca de Irán que enfrentan los estragos de la guerra
Artículo Completo 1,494 palabras
Muchos marineros se han visto varados en petroleros y buques de carga en el golfo Pérsico después de que, tras los ataques estadounidenses e israelíes, Irán amenazara con abrir fuego contra cualquier embarcación que intente cruzar el Estrecho de Ormuz.
"No hay dónde esconderse en un barco": los marineros varados cerca de Irán que enfrentan los estragos de la guerra

Fuente de la imagen, Marina Real Tailandesa

Pie de foto, Información del artículo
    • Autor, Mohammad Zubair Khan,
    • Título del autor, Servicio Urdu de la BBC,
    • Autor, Aye Thu San,
    • Título del autor, Servicio birmano de la BBC,
    • Autor, Hyojung Kim,
    • Título del autor, Servicio coreano de la BBC
      y
    • Autor, Andrew Webb y Grace Tsoi,
    • Título del autor, Servicio Mundial de la BBC
  • 2 horas
  • Drones, misiles de crucero y aviones de combate se han convertido en una imagen habitual para muchos marineros varados en petroleros y buques de carga en el golfo Pérsico, después de que, en respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes, Irán amenazara con abrir fuego contra cualquier embarcación que intente cruzar el Estrecho de Ormuz.

    "He visto drones y misiles de crucero iraníes volando a baja altitud", dice Amir, un marinero pakistaní a bordo de un petrolero en los Emiratos Árabes Unidos que no puede abandonar la zona. "También oigo el sonido de aviones de combate, pero no podemos identificar a qué país pertenecen".

    Lo que más le asusta, dice, es la idea de que un dron o misil interceptado caiga sobre su embarcación.

    Hein, un marinero birmano, observa escaramuzas a diario. "Esta misma mañana, dos aviones de combate se dispararon entre sí mientras aún estábamos trabajando", cuenta. "No hay un escondite específico en el barco para esto, y simplemente tuvimos que correr adentro".

    Cambiamos los nombres de Amir y Hein, junto con los de los demás marineros en alta mar y sus familias, para proteger su seguridad.

    Seguridad en el mar

    Si bien es difícil obtener una cifra exacta de cuántos marineros se encuentran varados en barcos en Medio Oriente, el capitán Anam Chowdhury, presidente de la Asociación de Oficiales de la Marina Mercante de Bangladesh, estima que la cifra ronda los 20.000.

    Algunos están en el mar y otros varados en el puerto, pero señala que es difícil determinar cuál es la posición más peligrosa.

    "Dentro del puerto, la gente podría pensar que es seguro, pero ha habido barcos que han sido bombardeados mientras estaban anclados", explica.

    Fuente de la imagen, Foto enviada a la BBC

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    Su organización ha rastreado al menos siete barcos que, según afirma, fueron alcanzados por proyectiles y dañados durante la guerra.

    El 1 de marzo, un marinero murió a bordo del Skylark, un petrolero registrado en la República de Palaos.

    El capitán Chowdhury indica que los marineros sobrevivientes quedaron traumatizados por el ataque, durante el cual se incendió la sala de máquinas y la tripulación tuvo que ser evacuada.

    Otros marineros coinciden. El capitán M. Mansoor Saeed, que navega en petroleros, le dijo a la BBC que, en lo que respecta a evitar ataques, hay poca diferencia entre estar en puerto o en alta mar: "Si quieren atacar mi barco, lo harán".

    Sin embargo, añade que, por lo general, los barcos grandes están más seguros lejos de la costa.

    "En condiciones meteorológicas adversas, siempre navegamos hacia mar abierto, donde tenemos más agua y profundidad para maniobrar con libertad. En puertos y aguas confinadas, el mal tiempo puede dañar el buque al encallar o chocar contra los muelles".

    Fallos de comunicación y navegación

    La precaria situación ha provocado una gran preocupación en las familias de los marineros.

    Debido a que las autoridades iraníes bloquearon el acceso a internet y las redes telefónicas para la mayoría de los iraníes, ha sido difícil para los familiares de los marineros obtener noticias sobre su paradero. Aunque a veces se restablece el acceso, es impredecible y suele ser por periodos cortos.

    El hijo de Ali Abbas se encuentra en un barco en un puerto iraní cerca del estrecho de Ormuz. La última vez que habló con él fue hace varios días, cuando le contaba sobre un ataque con misiles. Su hijo escapó, pero un marinero indio resultó herido.

    "Les ocultó esto a mi esposa y a mi nuera", dice entre lágrimas.

    El martes por la noche hubo otro grave ataque en el puerto y Ali no ha podido hablar con su hijo. "Por Dios, por favor, ayúdenme", dice, conmocionado. Ali espera que su hijo siga vivo y bien, y que un fallo en el sistema de comunicación sea la causa de la falta de contacto.

    Interferencias en el GPS

    Seo-jun es capitán de un barco de Corea del Sur y Myanmar con más de 20 tripulantes. Comenta que la navegación por satélite ha estado fallando, lo que supone riesgos adicionales.

    "Desde que comenzó la guerra, las interferencias del GPS han ocurrido de forma intermitente, pero han empeorado mucho en los últimos tres o cuatro días", afirma.

    Cuando su barco entró en Dubái, los marineros tuvieron que navegar sin GPS.

    "Hay un dicho coreano que lo describe 'como un ciego buscando el pomo de una puerta'", dice.

    Fuente de la imagen, Reuters

    Pie de foto,

    Escasez de provisiones

    Además de preocuparse por su seguridad, muchos marineros temen que el agua y la comida se agoten pronto.

    En el barco de Seo-jun tienen suficiente comida fresca para 15 días, pero el agua potable se ha convertido en una preocupación.

    "El barco puede producir agua dulce desalinizando agua de mar, pero eso se vuelve difícil si no navegamos", dice.

    "Ya han pasado dos meses desde que subimos las provisiones a bordo", señala Masood, un marinero pakistaní.

    Antes de la guerra, Hein cuenta que su barco ofrecía comidas tipo buffet y la tripulación podía conseguir alimentos frescos, como huevos, y agua cuando quisiera.

    Pero ahora hay un sistema de cuotas en el barco de Hein y solo reciben una comida diaria de cuatro trozos pequeños de carne y un plato de verduras fritas. Sus provisiones solo les durarán un mes.

    "Nuestra vida aquí es muy humillante y tenemos muy poco combustible y comida", afirma Zeeshan, otro marinero pakistaní.

    "Nadie puede estar feliz ni relajarse en esta situación", dice Amir. "Nos mantenemos ocupados con las tareas diarias: simulacros, entrenamiento en seguridad y vigilancia".

    Hein, ingeniero jefe del buque, coincide. "No me permito desesperarme porque estoy a cargo de otros 20 tripulantes birmanos".

    También ha preparado un plan de evacuación en caso de que la situación empeore. "Les expliqué a mis compañeros cómo correr, desde dónde saltar y qué llevar si ocurre algo".

    Los límites de los seguros

    Aunque los marineros lleguen a tierra tras atracar sus barcos en un puerto seguro, puede que no tengan una forma sencilla de regresar a casa o abandonar la región.

    Hamza afirma que su hijo, atrapado en un barco, se encuentra entre los marineros a quienes no se les permite irse porque sus compañías tienen sus pasaportes.

    Asimismo, los marineros atemorizados que no cumplan sus contratos y abandonen el barco tendrán dificultades para encontrar trabajo en el futuro, ya que las navieras podrían incluirlos en listas negras.

    La situación es desesperada, y Amir dice que solo puede esperar lo mejor y rezar por la seguridad de todos los marineros.

    También insta a las compañías navieras a no obligar a sus tripulaciones a cruzar el Estrecho de Ormuz.

    Le preocupa que las presiones financieras puedan primar sobre la seguridad. Afirma que si un buque es alcanzado por un dron o un misil, son los marineros quienes pagan el costo humano, mientras que la carga y los barcos pueden estar cubiertos por un seguro: "Ningún seguro puede reemplazar la vida humana", declara.

    Cree que la guerra cambiará significativamente la industria marítima.

    "El estilo y el propósito de esta guerra son muy diferentes a lo que vimos en los últimos años. Esta guerra tendrá efectos a largo plazo en el comercio del golfo Pérsico".

    El capitán Chowdhury cree que los marineros se han visto atrapados en eventos de los que no son responsables.

    "No se debe culpar a los barcos. Al culpar a un barco, también se culpa a los marineros, que son personas inocentes", asegura.

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Fuente original: Leer en BBC Mundo
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