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Lunes, 20 de abril 2026, 00:03
... un plato de lentejas. Me puse farruco y la torta me bajó los humos. En ese tiempo, lo de «lentejas, las comes o las dejas» era solo un refrán. O las comías o las comías. No había más. Y si algo no te daba la gana, procurabas reprimir la expresión porque te desacreditaba como niño obediente y adulto educado.Y de nuevo las lentejas: o las comes o las dejas. Ese era el planteamiento maximalista de Vox. En el PP, aseguraban que todo iba bien, pero en privado, cundía la desesperación. Al anochecer, tras horas perfilando medidas, los razonables negociadores regionales se retiraban a descansar con la seguridad de haber cerrado el pacto, pero al amanecer, llegaba la contraorden de Madrid exigiendo nuevas concesiones. ¿Qué pediría Vox: comida cristiana en los colegios, asfixiar a sindicatos y ONG's que ayudan a inmigrantes, nada de programas para enseñar lengua árabe y cultura marroquí, nada de ayuda a países pobres? Pues sí, todo eso y más. Al final, el PP se come las lentejas y hay pacto. La alternativa era un bofetón, o sea, elecciones.
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