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No podemos dar por hecho que Trump vaya a frenar los mercados de predicción

No podemos dar por hecho que Trump vaya a frenar los mercados de predicción
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El sector está creciendo a una velocidad de vértigo en EEUU. Leer
Financial TimesNo podemos dar por hecho que Trump vaya a frenar los mercados de predicción
  • GILLIAN TETT
Actualizado 29 MAY. 2026 - 10:47Donald Trump baila en un escenario en Las Vegas, Nevada, EEUU.BIZUAYEHU TESFAYEEFE

El sector está creciendo a una velocidad de vértigo en EEUU.

Hace cinco siglos, el papa Gregorio XIV declaró la guerra a los mercados de predicción. ¿El motivo? Por aquel entonces, comerciantes y sacerdotes apostaban sobre las elecciones papales, lo que desataba rumores de uso de información privilegiada. Así que, en 1591, el Papa los excomulgó a todos. Esto podría considerarse uno de los primeros ataques contra la manipulación del mercado en la historia.

¿Debería el presidente de EEUU, Donald Trump —un hombre que el año pasado publicó una imagen suya generada por la IA vestido de papa— hacer hoy lo mismo con los mercados de predicción? Sí, hasta cierto punto. Pero, lamentablemente, no parece que vaya a suceder.

Esto es importante. El sector de los mercados de predicción está experimentando un crecimiento explosivo tras la relajación parcial de los controles anteriores en EEUU. Se espera que el volumen de apuestas se multiplique por cuatro este año y alcance el billón de dólares para 2030, según Bernstein. Mientras tanto, Kalshi y Polymarket, las dos plataformas líderes, están valoradas en 22.000 millones y 9.000 millones de dólares, respectivamente.

Las apuestas deportivas dominan el mercado. Sin embargo, ahora los apostadores pueden jugarse el dinero en muchos otros temas, como si Trump se presentará a un tercer mandato, si invadirá Cuba o si confirmará la existencia de los extraterrestres. (Por si le interesa, las probabilidades son del 25%, 23% y 16%, respectivamente). Casi un tercio de la Generación Z y una cuarta parte de los millennials han participado o se están planteando hacerlo, según Northwestern Mutual, unas cifras comparables a las de las criptomonedas.

Los defensores del libre mercado argumentan que esto es simplemente una nueva forma de asumir riesgos, como la inversión en acciones, y sostienen que la libertad de comercio es fundamental. Tienen razón. También afirman que las predicciones tienen utilidad social porque "hacen un trabajo excelente al sintetizar información y revelar la verdad", como afirma Tarek Mansour, CEO de Kalshi.

Esto también es cierto en ocasiones: un análisis de Financial Times muestra que, desde 2023, los mercados de predicción han superado ligeramente a otros mercados en la previsión de los movimientos de tipos de interés de la Reserva Federal. También superaron a las encuestadoras en la carrera electoral de 2024.

Sin embargo, estas virtudes coexisten con graves problemas. Los altos cargos del sector financiero se quejan de que estas plataformas generan "explotación financiera" y algunos políticos temen que fomenten una mentalidad especulativa (y la adicción) entre los usuarios.

El Congreso también está preocupado por el uso generalizado de información privilegiada, ya que la liquidez y la transparencia a veces son deficientes. El mes pasado, un soldado estadounidense fue acusado de usar información privilegiada para obtener una ganancia de más de 400.000 dólares en apuestas relacionadas con la guerra de Irán. Esto es, sin duda, solo la punta del iceberg.

Un tercer problema, señala Gary Gensler, exdirector de la Comisión del Mercado de Valores (SEC), es que el evento subyacente de estos contratos a veces es tan ambiguo que puede manipularse. Por ejemplo, existen casos de personas que intentaron influir en los informes de los medios de comunicación sobre la guerra de Ucrania tras realizar apuestas sobre el frente de batalla.

También están las críticas más filosóficas. Un nuevo libro de Carisa Véliz, profesora de Oxford, cuestiona si los mercados de predicción tienen realmente una utilidad económica, dado que no asignan capital (como los mercados de valores) ni crean un reparto de riesgos (como los seguros).

Lo que es peor, según Véliz, estos mercados pueden reforzar las cámaras de eco y crear profecías autocumplidas.

O, citando al sociólogo financiero, Donald MacKenzie, la clave de los modelos predictivos reside en que no son meras "cámaras" que ofrecen instantáneas independientes de nuestro mundo; también son "motores", porque los pronósticos pueden influir en los resultados.

¿Actuará Trump para frenar estos riesgos? No apostemos por ello. (Paradójicamente, esta apuesta no se ofrece actualmente en Kalshi ni en Polymarket).

El mes pasado, Trump reconoció que "nunca fue muy partidario" del sector, ya que "el mundo entero, lamentablemente, se ha convertido en una especie de casino". Sin duda. Pero su hijo, Donald Trump Jr., es asesor de Kalshi e importante inversor en Polymarket. Howard Lutnick, secretario de Comercio, también está involucrado.

Así que, como era de esperar, esta semana Trump apoyó abiertamente al sector y atacó calificando de "escoria" a destacados políticos estatales que han intentado imponer regulaciones sensatas. La Casa Blanca ahora quiere que la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC) ejerza un control "exclusivo".

La idea no es descabellada; el ciberespacio trasciende las fronteras estatales. Pero parece muy improbable que la CFTC pueda ejercer una supervisión rigurosa, dado su escaso presupuesto. Además, la exigencia de Trump contradice resoluciones previas del Congreso, según Gensler. Por lo tanto, parece un conflicto de intereses, lo que genera aún más dudas sobre el sector.

No me malinterpreten. Al destacar estos problemas, no me estoy mostrando en contra de los mercados de predicción en sí; personalmente creo que la gente debería ser libre de apostar, siempre que existan límites estrictos para el uso de información privilegiada, advertencias claras para los pequeños inversores y límites éticos. Apostar en la Super Bowl parece aceptable; apostar por un posible asesinato, no lo es.

Pero mi argumento principal es este: si Trump dicta cómo deben desarrollarse los mercados de predicción mientras su familia se lucra con ello, Washington parecerá (aún más) un casino corrupto. Lo mismo ocurrirá si el uso de información privilegiada queda impune.

Esperemos, por tanto, que el Congreso ejerza ahora una supervisión adecuada. Quizá nos haga falta otro edicto papal contra las apuestas poco éticas.

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Fuente original: Leer en Expansión
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