"No vendemos nada de nada en Europa. Eso ocurre porque Europa no invierte en ello y porque no se están construyendo fábricas de chips aquí". Las palabras las pronunció ayer Frank Heemskerk, vicepresidente ejecutivo de ASML, en un evento ayer en Ámsterdam. Es una revelación que no sorprende en absoluto y que deja clara la distancia a la que el viejo continente está de los países más avanzados en este ámbito.
La paradoja europea. ASML es una de las empresas más importantes de la industria tecnológica mundial. Sus máquinas de litografía son críticas para fabricar los chips más avanzados del mundo, y aunque su sede está en Países Bajos, Europa no representó ni un solo punto porcentual de sus ventas de equipos durante el segundo trimestre de 2026.
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Europa se ha propuesto independizarse tecnológicamente de EEUU: Y ha empezado por lo más difícil: los chips
El matiz. Eso no significa que ASML no tenga clientes, ingresos o actividad en Europa: el 0% se refiere a las ventas de máquinas este último trimestre, no a toda la facturación de la compañía. Aun así el dato sigue siendo revelador y refleja cómo las grandes inversiones en capacidad de fabricación se están realizando fuera de nuestro continente.
El mapa de las ventas. Las cifras oficiales de ASML permiten que podamos ponerle números a esta inquietante paradoja. De los 6.600 millones de euros que ingresó por la venta de sistemas litográficos en el segundo trimestre, el 43% correspondió a Corea del Sur, el 30% a Taiwán, el 14% a China, el 9% a EEUU y el 4% a Japón. Queda claro: Asia concentra la mayoría de esa actividad incluso a pesar de los esfuerzos de EEUU por recuperar terreno en el segmento.
Tener la tecnología no basta. Europa ocupa sin duda una posición privilegiada en la cadena de suministro de la industria de semiconductores. ASML es de momento la única empresa del mundo con equipos de litografía ultravioleta extrema (UVE). Sin embargo, una cosa es fabricar esas máquinas y otra fabricar los chips con ellas: para lo segundo se necesitan inversiones multimillonarias, instalaciones especializadas y personal cualificado, y Europa no tiene experiencia ni tradición en este segmento.
Las fábricas empiezan a llegar, pero tienen acento extranjero. El ejemplo más visible es la nueva planta de Dresde (Alemania), impulsada por la taiwanesa TSMC junto a Bosch, Infineon y NXP. La inversión supera los 1.000 millones de euros y la fábrica prevé recibir los primeros equipos de ASML en 2027. En ella se fabricarán chips de 28/22 y de 16/12 nanómetros sobre todo para la industria de la automoción. Aunque es una inversión importante para el viejo continente, vuelve a ser reflejo de aquí no tenemos instalaciones para producción de chips avanzados de 2 nm, por ejemplo.
Proyectos cancelados. Intel había anunciado una inversión de unos 30.000 millones de euros para levantar dos fábricas en Magdeburgo (Alemania). Ambas se iban a convertir en una de las grandes apuestas europeas en este segmento, pero la compañía estadounidense canceló el proyecto en 2025, aunque puede que decidan retomarlo en dos años. Infineon inauguró en julio de 2026 su nueva Smart Power Fab de Dresde tras invertir 5.000 millones de euros y STMicroelectronics está ampliando sus instalaciones de Crolles (Francia) y Agrate (Italia), y aunque son avances relevantes, siguen estando lejos de los grandes protagonistas de este mercado.
Del dicho al hecho... La Unión Europea tiene la intención de reforzar su capacidad de producción de semiconductores para reducir las dependencias estratégicas, pero el dato de ASML demuestra que hablar de ambición es fácil, pero lograr impulsar esta industria en Europa no lo es en absoluto.
En Xataka | Europa quería fabricar sus chips avanzados en casa: Intel acaba de poner 5.000 millones y un asterisco sobre la mesa
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La noticia
"No vendemos ni un euro en Europa": ASML es la joya tecnológica europea. También un retrato de nuestra debilidad industrial
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Pastor
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"No vendemos ni un euro en Europa": ASML es la joya tecnológica europea. También un retrato de nuestra debilidad industrial
La compañía holandesa registró un 0% de ventas de equipos en Europa durante el segundo trimestre de 2026
Es un dato que deja claro el gran problema del viejo continente en esta industria
"No vendemos nada de nada en Europa. Eso ocurre porque Europa no invierte en ello y porque no se están construyendo fábricas de chips aquí". Las palabras las pronunció ayer Frank Heemskerk, vicepresidente ejecutivo de ASML, en un evento ayer en Ámsterdam. Es una revelación que no sorprende en absoluto y que deja clara la distancia a la que el viejo continente está de los países más avanzados en este ámbito.
La paradoja europea. ASML es una de las empresas más importantes de la industria tecnológica mundial. Sus máquinas de litografía son críticas para fabricar los chips más avanzados del mundo, y aunque su sede está en Países Bajos, Europa no representó ni un solo punto porcentual de sus ventas de equipos durante el segundo trimestre de 2026.
El matiz. Eso no significa que ASML no tenga clientes, ingresos o actividad en Europa: el 0% se refiere a las ventas de máquinas este último trimestre, no a toda la facturación de la compañía. Aun así el dato sigue siendo revelador y refleja cómo las grandes inversiones en capacidad de fabricación se están realizando fuera de nuestro continente.
El mapa de las ventas. Las cifras oficiales de ASML permiten que podamos ponerle números a esta inquietante paradoja. De los 6.600 millones de euros que ingresó por la venta de sistemas litográficos en el segundo trimestre, el 43% correspondió a Corea del Sur, el 30% a Taiwán, el 14% a China, el 9% a EEUU y el 4% a Japón. Queda claro: Asia concentra la mayoría de esa actividad incluso a pesar de los esfuerzos de EEUU por recuperar terreno en el segmento.
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Tener la tecnología no basta. Europa ocupa sin duda una posición privilegiada en la cadena de suministro de la industria de semiconductores. ASML es de momento la única empresa del mundo con equipos de litografía ultravioleta extrema (UVE). Sin embargo, una cosa es fabricar esas máquinas y otra fabricar los chips con ellas: para lo segundo se necesitan inversiones multimillonarias, instalaciones especializadas y personal cualificado, y Europa no tiene experiencia ni tradición en este segmento.
Las fábricas empiezan a llegar, pero tienen acento extranjero. El ejemplo más visible es la nueva planta de Dresde (Alemania), impulsada por la taiwanesa TSMC junto a Bosch, Infineon y NXP. La inversión supera los 1.000 millones de euros y la fábrica prevé recibir los primeros equipos de ASML en 2027. En ella se fabricarán chips de 28/22 y de 16/12 nanómetros sobre todo para la industria de la automoción. Aunque es una inversión importante para el viejo continente, vuelve a ser reflejo de aquí no tenemos instalaciones para producción de chips avanzados de 2 nm, por ejemplo.
Proyectos cancelados. Intel había anunciado una inversión de unos 30.000 millones de euros para levantar dos fábricas en Magdeburgo (Alemania). Ambas se iban a convertir en una de las grandes apuestas europeas en este segmento, pero la compañía estadounidense canceló el proyecto en 2025, aunque puede que decidan retomarlo en dos años. Infineon inauguró en julio de 2026 su nueva Smart Power Fab de Dresde tras invertir 5.000 millones de euros y STMicroelectronics está ampliando sus instalaciones de Crolles (Francia) y Agrate (Italia), y aunque son avances relevantes, siguen estando lejos de los grandes protagonistas de este mercado.
Del dicho al hecho... La Unión Europea tiene la intención de reforzar su capacidad de producción de semiconductores para reducir las dependencias estratégicas, pero el dato de ASML demuestra que hablar de ambición es fácil, pero lograr impulsar esta industria en Europa no lo es en absoluto.