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Noelia Hernández, educadora felina: "Cuando nos vamos de casa, incluso un fin de semana, los gatos deben estar supervisados"

Noelia Hernández, educadora felina: "Cuando nos vamos de casa, incluso un fin de semana, los gatos deben estar supervisados"
Artículo Completo 1,333 palabras
Tras meses de trabajo, agobios y quebraderos de cabeza, al fin ha llegado la segunda quincena de julio y con ella esas vacaciones que llevas meses planeando. Quizás te vayas a las Rías Baixas, a Canarias o al Sudeste Asiático, el caso es que estarás fuera dos semanas y hay un cabo suelto que aún no has resuelto: ¿Quién, cuándo y cómo va a cuidar a tu gato? Si se tratara de un perro podrías llevarlo a un hotel canino o quizás dejarlo con tus padres, pero… ¿Y un minino?  ¿Hay hoteles para gatos? ¿Es aconsejable trasladarlos a un apartamento que no conocen ni está preparado para ellos? ¿Mejor que vaya alguien a casa a cuidarlos? Noelia Hernández, educadora felina en Código Felino, tiene algunas claves. Comederos a rebosar, y listo. Si vas a estar fuera de casa varios días (aunque no sean muchos) la opción de dejar a tu gato solo y sin supervisión directamente no es una opción. Incluso aunque le dejes los comederos hasta arriba, un par de cuencos a rebosar de agua y los areneros recién cambiados. "No se contempla ni bajo la ley", advierte Noelia Hernández, quien recuerda que la Ley de Bienestar Animal (LBA) regula el tiempo máximo que un animal puede estar solo. En su artículo 27 (apartado "i") la norma deja negro sobre blanco las responsabilidades de los tutores. Y una de ellas es garantizar que su compañero peludo no estará desatendido más de 72 horas. Para ser precisos, la ley prohíbe expresamente "dejar sin supervisión cualquier animal de compañía más de tres días consecutivos". Si hablamos de perros, ese plazo se reduce a 24 horas. "También un fin de semana". Más allá de lo que diga la ley, Hernández recuerda que incluso dejar a un gato sin supervisión un fin de semana entraña riesgos graves para su salud. El motivo: si el animal está solo y nadie lo vigila es muy difícil saber cómo se comporta, si se alimenta bebe y visita al arenero.  "Un gato que se pase 24 horas sin ir al arenero, comer o beber es un gato que necesita urgentemente atención veterinaria", subraya la experta. No exagera. Además de deshidratación, el ayuno puede derivar en hipoglucemia o lipidosis hepática. Que no acuda al arenero también delata una obstrucción urinaria. De ahí que Hernández aconseje que, aunque vayamos a estar fuera de casa solo un fin de semana, lo recomendable es que el gato no se quede desatendido. ¿Y si me llevo al gato conmigo? Si planeas mudarte a un apartamento de alquiler en la costa y estar allí el resto del verano hasta septiembre, llevarte a tu compañero mínimo contigo es una opción, aunque debes tener en cuenta varios factores. El primero, recuerda Hernández, es que "el gato es un animal territorial y le generan mucho estrés los cambios de entorno". "Puede estresarles mucho el viaje en coche y también puede haber un montón de riesgos", insiste. Al fin y al cabo quizás tengas preparada tu casa, pero… ¿Y ese piso en el que te vas a alojar? ¿Están protegidas las ventanas con redes para evitar que se caiga? ¿Estás seguro de que no habrá gente entrando y saliendo sin estar pendiente de si el gato se escapa? No solo eso. Hernández recuerda que si el apartamento es pet friendly es bastante probable que queden rastros de otros animales. Animales territoriales. Lo mismo ocurre si decidimos sacar al gato de su vivienda habitual y trasladarlo de forma temporal a la de un familiar o un amigo que nos lo cuide o incluso si optamos por un hotel felino, que los hay. Hernández aboga por "valorar los riesgos" y recordar que los gatos son animales territoriales. Si queremos evitarles estrés, "lo mejor siempre es dejarlo en su territorio". En Xataka Paula Vanasco, terapeuta felina: ”El gato necesita explorar el territorio a su ritmo, no que lo lleves donde quieras con una correa” La figura del catsitter. Eso no significa que no haya opciones para irse de vacaciones sin descuidar el bienestar de nuestro compañero minino. Hernández recuerda la figura del catsitter, un profesional del cuidado de gatos a domicilio.  "Si tiene formación, es gente que también sabe mantener un enriquecimiento ambiental cuando llega a casa", explica la experta antes de incidir en esa idea: lo ideal no es solo que una persona vaya un par de veces al día a vigilar a nuestra mascota y supervisar los areneros y la comida, sino que interactúe con ellos. "Si la persona que va a venir es de confianza, intentamos que antes los gatos la conozcan, que la hayan visto previamente y que esté al tanto de las rutinas y sepa lo máximo posible de ellos. Los gatos son animales de costumbres", explica Hernández sobre su caso en concreto. Para garantizar que todo va bien otra opción es usar cámaras de vigilancia en la zona de la comida y los areneros. "Un pequeño esquema". Que la persona que va acudir a nuestra casa haya estado en contacto con los gatos es importante. Tanto por los animales como por el propio cuidador, que así manejará más claves para desempeñar su trabajo.  "Cuando me voy me gusta dejar un pequeño esquema de qué es normal y qué no en cada uno de mis gatos: cómo les gusta jugar y comer, en qué zonas se ponen y qué síntomas resultan raros. Por ejemplo, que se escondan en cierto sitio o que no coman su premio favorito. La persona que viene de fuera no los conoce". Se trata, resume Hernández, de entregar "una chuleta" al cuidador para que detecte rápidamente las señales de "alarma" cuando algo no va bien. "Siempre dejo los transportines montados para cualquier urgencia y al contacto que viene a casa le digo cuál es nuestro hospital veterinario de referencia y el centro de 24 horas cercano en caso de una emergencia. Imagínate que no nos pueden contactar… que sepan qué protocolo me gustaría que siguieran". Extremando la precaución. La premisa es muy sencilla: los gatos (igual que cualquier otra mascota) no son un capricho, son compañeros cuyo cuidado hemos decidido asumir. Y eso nos obliga a extremar las precauciones cuando no estamos en casa, igual que con los niños. Aunque contemos con un catsitter o una persona de confianza que acuda a nuestra vivienda, Hernández desliza que es importante que eliminemos cualquier riesgo potencial antes de hacer las maletas. "Me gusta revisar que en casa no haya absolutamente nada que pueda provocar accidentes ni cables peligrosos. Es decir, antes de salir, sobre todo de viaje, reviso que todo está bien cerrado, que no tengan acceso a ninguna zona que pueda ser más peligrosa de la cuenta, que todos los cables queden recogidos y que todos los juguetes de caña queden también guardados para que no puedan ahogarse". Imágenes | Raymond Yeung (Unsplash), Mariana Cassini (Unsplash) y Viktoriia Muzyka (Unsplash) En Xataka | Tu gato te pide mimos y luego te muerde. No es maldad, es que no entiendes sus señales - La noticia Noelia Hernández, educadora felina: "Cuando nos vamos de casa, incluso un fin de semana, los gatos deben estar supervisados" fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .
Noelia Hernández, educadora felina: "Cuando nos vamos de casa, incluso un fin de semana, los gatos deben estar supervisados"
  • La ley prohíbe que una mascota permanezca más de tres días consecutivos sin supervisión

  • Sin el cuidado adecuado, llegan 24 horas para encontrarse con una emergencia veterinaria

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Carlos Prego

Editor - Magnet

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Tras meses de trabajo, agobios y quebraderos de cabeza, al fin ha llegado la segunda quincena de julio y con ella esas vacaciones que llevas meses planeando. Quizás te vayas a las Rías Baixas, a Canarias o al Sudeste Asiático, el caso es que estarás fuera dos semanas y hay un cabo suelto que aún no has resuelto: ¿Quién, cuándo y cómo va a cuidar a tu gato? Si se tratara de un perro podrías llevarlo a un hotel canino o quizás dejarlo con tus padres, pero… ¿Y un minino? 

¿Hay hoteles para gatos? ¿Es aconsejable trasladarlos a un apartamento que no conocen ni está preparado para ellos? ¿Mejor que vaya alguien a casa a cuidarlos? Noelia Hernández, educadora felina en Código Felino, tiene algunas claves.

Comederos a rebosar, y listo. Si vas a estar fuera de casa varios días (aunque no sean muchos) la opción de dejar a tu gato solo y sin supervisión directamente no es una opción. Incluso aunque le dejes los comederos hasta arriba, un par de cuencos a rebosar de agua y los areneros recién cambiados. "No se contempla ni bajo la ley", advierte Noelia Hernández, quien recuerda que la Ley de Bienestar Animal (LBA) regula el tiempo máximo que un animal puede estar solo.

En su artículo 27 (apartado "i") la norma deja negro sobre blanco las responsabilidades de los tutores. Y una de ellas es garantizar que su compañero peludo no estará desatendido más de 72 horas. Para ser precisos, la ley prohíbe expresamente "dejar sin supervisión cualquier animal de compañía más de tres días consecutivos". Si hablamos de perros, ese plazo se reduce a 24 horas.

"También un fin de semana". Más allá de lo que diga la ley, Hernández recuerda que incluso dejar a un gato sin supervisión un fin de semana entraña riesgos graves para su salud. El motivo: si el animal está solo y nadie lo vigila es muy difícil saber cómo se comporta, si se alimenta bebe y visita al arenero. 

"Un gato que se pase 24 horas sin ir al arenero, comer o beber es un gato que necesita urgentemente atención veterinaria", subraya la experta. No exagera. Además de deshidratación, el ayuno puede derivar en hipoglucemia o lipidosis hepática. Que no acuda al arenero también delata una obstrucción urinaria. De ahí que Hernández aconseje que, aunque vayamos a estar fuera de casa solo un fin de semana, lo recomendable es que el gato no se quede desatendido.

¿Y si me llevo al gato conmigo? Si planeas mudarte a un apartamento de alquiler en la costa y estar allí el resto del verano hasta septiembre, llevarte a tu compañero mínimo contigo es una opción, aunque debes tener en cuenta varios factores. El primero, recuerda Hernández, es que "el gato es un animal territorial y le generan mucho estrés los cambios de entorno". "Puede estresarles mucho el viaje en coche y también puede haber un montón de riesgos", insiste.

Al fin y al cabo quizás tengas preparada tu casa, pero… ¿Y ese piso en el que te vas a alojar? ¿Están protegidas las ventanas con redes para evitar que se caiga? ¿Estás seguro de que no habrá gente entrando y saliendo sin estar pendiente de si el gato se escapa? No solo eso. Hernández recuerda que si el apartamento es pet friendlyes bastante probable que queden rastros de otros animales.

Animales territoriales. Lo mismo ocurre si decidimos sacar al gato de su vivienda habitual y trasladarlo de forma temporal a la de un familiar o un amigo que nos lo cuide o incluso si optamos por un hotel felino, que los hay. Hernández aboga por "valorar los riesgos" y recordar que los gatos son animales territoriales. Si queremos evitarles estrés, "lo mejor siempre es dejarlo en su territorio".

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La figura del catsitter. Eso no significa que no haya opciones para irse de vacaciones sin descuidar el bienestar de nuestro compañero minino. Hernández recuerda la figura del catsitter, un profesional del cuidado de gatos a domicilio. 

"Si tiene formación, es gente que también sabe mantener un enriquecimiento ambiental cuando llega a casa", explica la experta antes de incidir en esa idea: lo ideal no es solo que una persona vaya un par de veces al día a vigilar a nuestra mascota y supervisar los areneros y la comida, sino que interactúe con ellos.

"Si la persona que va a venir es de confianza, intentamos que antes los gatos la conozcan, que la hayan visto previamente y que esté al tanto de las rutinas y sepa lo máximo posible de ellos. Los gatos son animales de costumbres", explica Hernández sobre su caso en concreto. Para garantizar que todo va bien otra opción es usar cámaras de vigilancia en la zona de la comida y los areneros.

"Un pequeño esquema". Que la persona que va acudir a nuestra casa haya estado en contacto con los gatos es importante. Tanto por los animales como por el propio cuidador, que así manejará más claves para desempeñar su trabajo. 

"Cuando me voy me gusta dejar un pequeño esquema de qué es normal y qué no en cada uno de mis gatos: cómo les gusta jugar y comer, en qué zonas se ponen y qué síntomas resultan raros. Por ejemplo, que se escondan en cierto sitio o que no coman su premio favorito. La persona que viene de fuera no los conoce".

Se trata, resume Hernández, de entregar "una chuleta" al cuidador para que detecte rápidamente las señales de "alarma" cuando algo no va bien. "Siempre dejo los transportines montados para cualquier urgencia y al contacto que viene a casa le digo cuál es nuestro hospital veterinario de referencia y el centro de 24 horas cercano en caso de una emergencia. Imagínate que no nos pueden contactar… que sepan qué protocolo me gustaría que siguieran".

Extremando la precaución. La premisa es muy sencilla: los gatos (igual que cualquier otra mascota) no son un capricho, son compañeros cuyo cuidado hemos decidido asumir. Y eso nos obliga a extremar las precauciones cuando no estamos en casa, igual que con los niños. Aunque contemos con un catsitter o una persona de confianza que acuda a nuestra vivienda, Hernández desliza que es importante que eliminemos cualquier riesgo potencial antes de hacer las maletas.

"Me gusta revisar que en casa no haya absolutamente nada que pueda provocar accidentes ni cables peligrosos. Es decir, antes de salir, sobre todo de viaje, reviso que todo está bien cerrado, que no tengan acceso a ninguna zona que pueda ser más peligrosa de la cuenta, que todos los cables queden recogidos y que todos los juguetes de caña queden también guardados para que no puedan ahogarse".

Imágenes | Raymond Yeung (Unsplash), Mariana Cassini (Unsplash) y Viktoriia Muzyka (Unsplash)

En Xataka | Tu gato te pide mimos y luego te muerde. No es maldad, es que no entiendes sus señales

Fuente original: Leer en Xataka
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