En Noruega, salir de la oficina a las tres o las cuatro de la tarde no es un privilegio ni una excepción: es el horario habitual de millones de trabajadores. Según la Encuesta de Población Activa de Noruega, la jornada estándar en Noruega se sitúa en torno a las 37,5 horas semanales distribuidas en turnos de 7,5 horas diarias, y el promedio real ronda las 33,6 horas, lo que coloca al país entre las economías desarrolladas con menos horas trabajadas.
Sin embargo, incluso con ese punto de partida envidiable, Noruega se está preguntando si el modelo de cinco días a la semana sigue teniendo sentido. La respuesta que está tomando forma apunta hacia la semana de cuatro días, no como utopía, sino como experimento en marcha con datos científicos detrás.
Un país que trabaja poco y produce mucho. En el mercado laboral noruego predomina la idea de trabajar de forma eficiente dentro de un horario acotado. Tal como describe Carla, una española residente en Noruega en uno de sus videos en TikTok: "La mayoría de los noruegos tienen mi horario de trabajo perfecto, de 8 de la mañana a 4 de la tarde, porque les da tiempo de sobra para hacer actividades por la tarde y pasar tiempo con la familia".
Lejos de lastrar la economía, esta apuesta por la conciliación convive con niveles de productividad por hora trabajada entre los más elevados de Europa. Según datos de la OCDE , los empleados noruegos acumulan 1.412 horas laborales al año, frente a las 1.740 de media de la OCDE. Por su parte, el desempleo en 2025 se situó en torno al 4,7%, según datos de Eurostat.
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La Generación Z quiere ir más lejos. Son precisamente los trabajadores más jóvenes quienes cuestionan con más fuerza el modelo heredado. Según la encuesta 'Empowering Minds' de YouGov, la carga mental invisible derivada de planificar, anticipar y coordinar tanto en el trabajo como en casa, pesa especialmente sobre las generaciones más jóvenes en los países nórdicos. Criados en entornos hiperconectados, la Generación Z no ve la semana de cuatro días como un lujo sino como la evolución lógica del trabajo inteligente. Y tienen argumentos para sostenerlo.
Una encuesta de Deloitte a más de 23.000 jóvenes revela que el equilibrio entre vida y trabajo es la principal prioridad profesional de la Generación Z, por encima de la progresión en la carrera, y que solo el 6% aspira a llegar a un puesto de liderazgo como objetivo primario. Para esta generación, trabajar bien no es sinónimo de trabajar más.
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El modelo nórdico tiene grietas. El problema es que ese modelo, pese a sus virtudes, no ha logrado blindar a los trabajadores noruegos frente al estrés. Las notificaciones fuera de horario y la mensajería instantánea han erosionado los límites que la cultura laboral noruega había construido con tanto cuidado, y las bajas por trastornos mentales no han dejado de crecer según los registros oficiales de baja por enfermedad.
Es en ese contexto donde la semana laboral de cuatro días deja de ser una reivindicación sindical para convertirse en una alternativa digna de tenerse en cuenta. Si tener un jornada más corta que la media ya mejora el bienestar de los noruegos, reducir un día entero podría ser la palanca que Noruega necesita para frenar el deterioro de la salud mental de sus trabajadores.
Productividad y bienestar en cuatro días. En 2024, se puso en marcha el primer programa piloto noruego de semana laboral de cuatro días. Once empresas de sectores tan distintos como hospitales, servicios municipales y consultoras participaron durante seis meses bajo el modelo 100:80:100 (el 100% del salario, trabajando el 80% del tiempo, con el objetivo de mantener el 100% de la productividad). Mismo modelo que han seguido otros proyectos de semanal laboral de cuatro días en el mundo, incluido el de Valencia en 2023.
El experimento noruego fue monitorizado por la consultora The Rework en colaboración con la Universidad de Karlstad y el Boston College. Los resultados recogidos en el informe oficial que se acaban de hacer públicos, muestran que este modelo de jornada combina lo mejor de los dos mundos. El estrés se redujo un 19%, los participantes pasaron de dormir 6,6 horas por noche a 7 horas y la satisfacción con el tiempo para actividades personales creció un 44%.
Todo ello se produjo mientras que la productividad percibida aumentó un 13%. De las diez empresas participantes que compartieron sus resultados de negocio, cinco registraron mejoras y otras cinco mantuvieron los mismos niveles de productividad y beneficios que antes del experimento. Es decir, ninguna de ellas empeoró su rendimiento al reducir la jornada laboral. De hecho, los resultados fueron tan satisfactorios que diez de las once empresas decidieron continuar con la semana reducida al terminar la prueba.
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Imagen | Unsplash (Julian Zwengel, Jopopz Tallorin)
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Noruega trabaja poco pero produce mucho y eso les estresa. La generación Z ha encontrado la solución: la semana de cuatro días
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Rubén Andrés
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Noruega trabaja poco pero produce mucho y eso les estresa. La generación Z ha encontrado la solución: la semana de cuatro días
Noruega ya había optimizado su tiempo de trabajo con jornadas laborales de entre 33,6 y 37,5 horas semanales
Ahora la generación apuesta por la jornada laboral de cuatro días para mantener salario y productividad trabajando menos tiempo
En Noruega, salir de la oficina a las tres o las cuatro de la tarde no es un privilegio ni una excepción: es el horario habitual de millones de trabajadores. Según la Encuesta de Población Activa de Noruega, la jornada estándar en Noruega se sitúa en torno a las 37,5 horas semanales distribuidas en turnos de 7,5 horas diarias, y el promedio real ronda las 33,6 horas, lo que coloca al país entre las economías desarrolladas con menos horas trabajadas.
Sin embargo, incluso con ese punto de partida envidiable, Noruega se está preguntando si el modelo de cinco días a la semana sigue teniendo sentido. La respuesta que está tomando forma apunta hacia la semana de cuatro días, no como utopía, sino como experimento en marcha con datos científicos detrás.
Un país que trabaja poco y produce mucho. En el mercado laboral noruego predomina la idea de trabajar de forma eficiente dentro de un horario acotado. Tal como describe Carla, una española residente en Noruega en uno de sus videos en TikTok: "La mayoría de los noruegos tienen mi horario de trabajo perfecto, de 8 de la mañana a 4 de la tarde, porque les da tiempo de sobra para hacer actividades por la tarde y pasar tiempo con la familia".
Lejos de lastrar la economía, esta apuesta por la conciliación convive con niveles de productividad por hora trabajada entre los más elevados de Europa. Según datos de la OCDE , los empleados noruegos acumulan 1.412 horas laborales al año, frente a las 1.740 de media de la OCDE. Por su parte, el desempleo en 2025 se situó en torno al 4,7%, según datos de Eurostat.
La Generación Z quiere ir más lejos. Son precisamente los trabajadores más jóvenes quienes cuestionan con más fuerza el modelo heredado. Según la encuesta 'Empowering Minds'de YouGov, la carga mental invisible derivada de planificar, anticipar y coordinar tanto en el trabajo como en casa, pesa especialmente sobre las generaciones más jóvenes en los países nórdicos. Criados en entornos hiperconectados, la Generación Z no ve la semana de cuatro días como un lujo sino como la evolución lógica del trabajo inteligente. Y tienen argumentos para sostenerlo.
El modelo nórdico tiene grietas. El problema es que ese modelo, pese a sus virtudes, no ha logrado blindar a los trabajadores noruegos frente al estrés. Las notificaciones fuera de horario y la mensajería instantánea han erosionado los límites que la cultura laboral noruega había construido con tanto cuidado, y las bajas por trastornos mentales no han dejado de crecer según los registros oficiales de baja por enfermedad.
Es en ese contexto donde la semana laboral de cuatro días deja de ser una reivindicación sindical para convertirse en una alternativa digna de tenerse en cuenta. Si tener un jornada más corta que la media ya mejora el bienestar de los noruegos, reducir un día entero podría ser la palanca que Noruega necesita para frenar el deterioro de la salud mental de sus trabajadores.
Productividad y bienestar en cuatro días. En 2024, se puso en marcha el primer programa piloto noruego de semana laboral de cuatro días. Once empresas de sectores tan distintos como hospitales, servicios municipales y consultoras participaron durante seis meses bajo el modelo 100:80:100 (el 100% del salario, trabajando el 80% del tiempo, con el objetivo de mantener el 100% de la productividad). Mismo modelo que han seguido otros proyectos de semanal laboral de cuatro días en el mundo, incluido el de Valencia en 2023.
El experimento noruego fue monitorizado por la consultora The Rework en colaboración con la Universidad de Karlstad y el Boston College. Los resultados recogidos en el informe oficial que se acaban de hacer públicos, muestran que este modelo de jornada combina lo mejor de los dos mundos. El estrés se redujo un 19%, los participantes pasaron de dormir 6,6 horas por noche a 7 horas y la satisfacción con el tiempo para actividades personales creció un 44%.
Todo ello se produjo mientras que la productividad percibida aumentó un 13%. De las diez empresas participantes que compartieron sus resultados de negocio, cinco registraron mejoras y otras cinco mantuvieron los mismos niveles de productividad y beneficios que antes del experimento. Es decir, ninguna de ellas empeoró su rendimiento al reducir la jornada laboral. De hecho, los resultados fueron tan satisfactorios que diez de las once empresas decidieron continuar con la semana reducida al terminar la prueba.