La compañía lleva años trabajando en nuevas maneras de que sus personajes cobren vida en sus parques
Olaf es el primer ejemplo de robot completamente autónomo impulsado por IA y los parques de Disney son el escenario perfecto para ponerlos a prueba
Antonio Vallejo
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Editor Linkedintwitter311 publicaciones de Antonio VallejoDurante décadas, Disney ha sido pionera en dar vida a sus personajes mediante animatrónica, una parte ya clásica de sus parques temáticos que los dota de esa ‘magia’ que encandila a los pequeños y no tan pequeños. Sin embargo, desde hace un tiempo llevan trabajando en ir más allá con ayuda de los últimos avances en robótica e IA para que la experiencia acabe siendo aún más auténtica. Por ello recientemente anunciaron que Olaf, el pequeño muñeco de nieve de la franquicia Frozen, llegaría a sus parques como primer personaje robótico completamente autónomo.
Tal y como anunció la compañía, Olaf debutará en los parques de Hong Kong y París durante 2026. Lo interesante es que aquí no hablamos de un simple autómata, sino que sus ingenieros han aplicado aprendizaje por refuerzo y utilizado los últimos avances en robótica para replicar con precisión los movimientos del personaje.
Partes internas de OlafUn escenario controlado. La robótica que convive con nosotros más allá de la experimentación ha estado tradicionalmente anclada a objetivos funcionales y concretos, desde robots industriales hasta cuadrúpedos que atraviesan terrenos complejos. Disney sabe que existe un nicho donde pueden aprovechar las capacidades de esta tecnología para ‘dotar de vida’ a sus personajes y, como no podía ser de otra manera, seguir así vendiendo tickets para sus parques.
En este sentido, los parques temáticos se convierten en escenarios perfectos para la experimentación y el desarrollo de robótica avanzada, ya que son entornos controlados donde los robots pueden interactuar con miles de personas cada día, aprender de esas interacciones y perfeccionar sus comportamientos, siempre con supervisión.
El desafío técnico que supone Olaf. Según el paper publicado por Disney Research Hub (y el interesante vídeo publicado en su canal), crear a Olaf planteaba ciertos problemas. El personaje tiene una cabeza enorme sostenida por un cuello diminuto, pies pequeños sin piernas visibles y un estilo de caminar que no respeta las leyes físicas reales. Para solucionarlo, los ingenieros diseñaron un sistema de piernas asimétricas (una invertida respecto a la otra) ocultas bajo una "falda" de espuma de poliuretano que simula su cuerpo de nieve. Esta falda no solo disimula la mecánica interna, sino que absorbe impactos y permite pasos de recuperación sin romper la ilusión visual.
Esquema de aprendizaje por refuerzo que aplica políticas para modificar su comportamientoTal y como explican los ingenieros responsables de su desarrollo, cada articulación facial, desde los ojos hasta la mandíbula, está controlada mediante enlaces mecánicos esféricos y planos que permiten expresividad total mientras mantienen actuadores diminutos ocultos bajo el disfraz.
La clave: el aprendizaje por refuerzo. En lugar de programar manualmente cada movimiento, el equipo entrenó a Olaf usando aprendizaje por refuerzo guiado por animaciones de referencia creadas por artistas. Según explicaba Kyle Laughlin, vicepresidente senior de Walt Disney Imagineering, a Variety "un proceso que solía llevar años ahora puede hacerse en días y semanas".
Laughlin cuenta que el sistema genera millones de simulaciones donde el robot aprende a caminar, mantener el equilibrio y emular gestos exactamente como lo haría un niño aprendiendo a moverse. Pero no solo se trata de caminar, ya que la IA debe además capturar esa chispa de personalidad que hace reconocible al personaje. Y para esto, sus responsables explican que se utilizaron recompensas específicas que premiaban la imitación precisa del ciclo animado original.
En XatakaEl plan de esta start-up de EEUU ya lo contó James Cameron: sustituir a 50.000 trabajadores por un ejército de TerminatorsRuido y temperatura. Dos obstáculos técnicos que amenazaban con arruinar la credibilidad del robot. Por un lado el sonido, ya que los pasos robóticos resultaban demasiado mecánicos y ruidosos. Según cuentan sus responsables, introdujeron una recompensa adicional durante el entrenamiento que penalizaba cambios bruscos en la velocidad vertical del pie al tocar el suelo. De esta manera lograron reducir el ruido medio de cada pisada de casi 82 dB a solo 64 dB, todo ello sin comprometer significativamente su forma de andar.
El segundo problema era el sobrecalentamiento. Y es que su cuello delgado alberga actuadores pequeños que deben soportar el peso de su gran cabeza cubierta además por un traje aislante. La solución pasó por alimentar datos de temperatura en tiempo real al sistema de IA mediante un modelo térmico integrado en la simulación. Así, cuando los actuadores se acercan al límite de 80°C, el sistema ajusta sutilmente la postura para reducir el par motor antes de que haya algún daño.
Un ecosistema colaborativo acelerado por Newton. Detrás del salto tecnológico está Newton, un motor físico desarrollado conjuntamente por NVIDIA, Google DeepMind y Disney Research anunciado durante la GTC 2025 el pasado mes de marzo. "Así es como vamos a entrenar robots en el futuro", contaba el propio Jensen Huang, CEO de NVIDIA, en la pasada conferencia de la GTC mostrando la tecnología.
Newton permite simular con precisión cómo interactúan los robots con objetos deformables como telas o alimentos, algo crucial para personajes disfrazados como Olaf, y está diseñado para integrarse con MuJoCo, el motor físico ya utilizado por Google DeepMind para simular movimientos articulares complejos.
De BDX a Olaf. Los droides BDX bípedos inspirados en Star Wars, que debutaron en Galaxy's Edge en otoño de 2023 y han aparecido desde entonces en eventos como SXSW o incluso rodando escenas para la próxima película de “Mandalorian y Grogu", fueron el paso inicial de Disney ante esta tecnología. Según Laughlin, la compañía tiene "una hoja de ruta sólida" para desplegar más personajes autónomos con mayor expresividad e interactividad en parques temáticos y cruceros. Esta idea está prevista en el plan anunciado por Disney para invertir 60.000 millones de dólares durante la próxima década en nuevas atracciones.
En XatakaEEUU y China persiguen la misma ambición industrial. La diferencia es que el gigante asiático parte con una ventaja claveDatos valiosos. La llegada de este tipo de tecnología a sus parques les dota además de infraestructura reutilizable. Y es que las técnicas utilizadas en Olaf, como el diseño asimétrico compacto, sus sistemas térmicos o su control basado en la reducción acústica pueden aplicarse también a futuros personajes con morfologías igual de extrañas.
Además, hay que tener en cuenta que los robots operarían diariamente bajo el ojo público en todo momento, algo que se transforma en una ventaja, pues cada interacción genera datos valiosos sobre cómo mejorar su comportamiento. Ante la que parece una inminente llegada de nuevos robots humanoides impulsados por IA, Disney puede acabar siendo un cliente muy provechoso en esta nueva era de la robótica y también un poderoso aliado de las startups de robótica para convencernos de que necesitamos uno.
Imágenes | Disney Research Hub
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