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Nos la estamos jugando...

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¿Qué joven ahorra para cuando le llegue la vejez si apenas si puede vivir ahora?

LA TRIBUNA

Nos la estamos jugando...

¿Qué joven ahorra para cuando le llegue la vejez si apenas si puede vivir ahora?

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FRANCISCO VILA TIERNO. CATEDRÁTICO DE LA UMA E IP DE PROYECTO NACIONAL SOBRE SOSTENIBILIDAD DE LAS PENSIONES

21/05/2026 a las 02:00h.

Dicen, parte de los que estudian mucho esto de los números, que las cuentas no salen para pagar las pensiones. Y nos insisten en que ... esto es insostenible y que vaya cada uno ahorrando para asegurarse rentas en el futuro. A partir de ahí, no sé si me da la risa o me viene el llanto. Pero esto, obviamente, requiere una explicación. Ni es que haya perdido la cabeza ni que sea un irresponsable.

Y la cosa no queda ahí, porque como muestran las estadísticas oficiales, se está produciendo un progresivo envejecimiento de la población. Fundamentalmente porque hay pocos nacimientos (a lo mejor porque hay salarios bajos y precios elevados en la vivienda) y porque existe el maldito inconveniente de que la gente se muere cada día más tarde (qué mal gusto). De manera concreta, en datos, frente a los 318.005 nacimientos en 2024, con una reducción del 0,83% respecto del año anterior, se produjeron 436.118 defunciones, sin variación porcentual respecto al año anterior, con una esperanza de vida al nacer que en 2024 era de 84,01 (en 2025 en 83,90 años) y que tras los 65 años alcanza los 21,87. O sea, que se gana calidad de vida y ello debe ser malo, por lo que veo... ¡Pues vaya contrasentido!

Si somos conscientes de que los avances de la sociedad nos sitúan ante una perspectiva de esperanza de vida mucho mayor, algo tendremos que pensar

Lo cierto, guste más o menos, es que vamos y seguiremos en ese camino, esto es, que a la gente le da por vivir más tiempo. Si somos conscientes de que los avances de la sociedad nos sitúan ante una perspectiva de esperanza de vida mucho mayor, algo tendremos que pensar para garantizar que esa parte de la población envejecida pueda seguir teniendo una capacidad adecuada de consumo. Y es que, si ello no es así, yo me pondría a temblar, porque no hay economía que aguante a un 25% de la población empobrecida (el índice de personas con más de 65 años en España estaba ya en el 20,88%).

En este contexto, llevamos años oyendo que el Sistema Público de Pensiones está tocado de muerte y que hay que asegurar la sostenibilidad financiera de las pensiones. Pero no debemos olvidar, sin embargo, la importancia en esta ecuación de la sostenibilidad social de aquellas, porque solo eso permite mantener un nivel de consumo suficiente para que una cuarta parte del total de la población contribuya al desarrollo económico y el propio Estado del Bienestar. Nos referimos a un tema tan importante para el conjunto de la sociedad como es la garantía de las pensiones del mañana, pero también nuestra economía reciente.

La realidad, sea como sea, es que el Sistema de Pensiones ha seguido subsistiendo hasta ahora, habiendo soportado gastos impropios y manteniendo familias enteras sin acceso a otras rentas. Es evidente que, en este marco, es, y ha sido necesario, hacer reformas. Y en eso todos estamos de acuerdo todos. Lo que debemos tener claro que ni el escenario, ni la situación, ni las perspectivas son las mismas y que el sistema ha ido evolucionando, haciendo que nos separáramos, en gran medida, de lo que teníamos en los años 90.

No obstante, se han venido conservando elementos que, a pesar de las feroces críticas recibidas, han permitido que las personas que alcanzaban la edad de jubilación tuvieran, tras una vida de esfuerzos, el derecho a percibir una pensión pública. ¿Es eso negativo? ¿es acaso incompatible con el eventual ahorro que algunos puedan conseguir? Obviamente no y no.

Lo que tengo claro es que, si no conseguimos mantener un sistema público de pensiones que, como hasta ahora, suponga una garantía de rentas para todas las personas mayores, nos estaremos jugando nuestro futuro. Dudo, sin embargo, que ninguna institución, de manera alternativa, pueda cumplir con este objetivo.

Si hay que hacer o seguir haciendo reformas -parece una obviedad- y continuar buscando medidas y soluciones, no por ello debemos renunciar a uno de los mayores éxitos que hemos conseguido como sociedad y que pone a la persona como centro de las políticas públicas.

Insisto... nos la estamos jugando...

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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