Cayeron los misiles y los mercados energéticos se dispararon. Cuando el 28 de febrero comenzó oficialmente el conflicto entre EEUU, Israel e Irán y su expansión por Oriente medio, los mercados energéticos respondieron al nuevo escenario y en más o menos dos semanas, el barril de Brent ya ha subido un 50% según datos de la EIA. En las gasolineras, el precio del combustible también subió de la noche a la mañana.
La subida fulgurante del combustible. Bajo estas líneas puede verse cómo ha evolucionado el precio medio del combustible en España de acuerdo con los datos extraídos del Ministerio de Transición Ecológica del Estados y recopilados por la web Dieselogasolina.
Así, si cerrábamos febrero con un precio de 1,493 €/l para la Sin Plomo 95 y 1,548 €/l para el Diésel A+, marzo ha sido una cuesta arriba incesante para todos los combustibles fósiles. Hoy marcan 1,727 €/l y 1,935 €/l respectivamente. Con este panorama y la cifra de 2 euros/litro en el horizonte, los primeros días ya había largas colas en algunas estaciones de servicio ante lo que se venía encima.
Evolución de los precios del combustible en España en marzo. Dieselogasolina.com
La tormenta perfecta. Con el bloqueo del estrecho de Ormuz, el lugar por donde pasa aproximadamente el 20% de la producción mundial de crudo y gas natural licuado, la confirmación de que China cierra el grifo de sus exportaciones para atender la demanda interna, el frenazo de actividad de algunos yacimientos y que grandes empresas mercantes están paralizadas o rodeando toda África para satisfacer la demanda a costa de una ruta más larga y cara, queda claro que el escenario para comprar petróleo pinta negro. De hecho, ni siquiera que la Agencia Internacional de la Energía liberase 400 millones de barriles de reservas de emergencia (la mayor movilización de la historia) bastó para que el mercado reaccionara.
Al fin y al cabo, esa cifra equivale a unos cuatro días de consumo mundial o a unos 20 días de lo que pasa por el estrecho de Ormuz. Y podría ser peor: como explicaba el portavoz del cuartel general de Khatam al-Anbiya de la Guardia Revolucionaria Islámica "No podrán bajar artificialmente el precio del petróleo. Prepárense para que el petróleo alcance los 200 dólares por barril", recoge Al Jazeera. La inestabilidad, la reducción de la oferta y su uso como medida de presión resumen el negro panorama.
Pero esa gasolina no es la de la guerra. Aunque el histórico de conflictos en Oriente Medio es un precedente inequívoco para vislumbrar el despunte del combustible y de todo, porque en la práctica repercute en la logística del grueso de las actividades: si la frutería trae su reparto cinco veces a la semana, esos repartos cuestan más. Y si tú te desplazas 50 kilómetros al día para llegar a tu trabajo, también te costará más. Economía de lo obvio. Sin embargo, hay una cruda realidad: ese combustible que ya estás pagando a precio de guerra fue adquirido anteriormente.
Estamos pagando precios del futuro, los de la reposición. Y no solo los consumidores: también las gasolineras. Como contaba Michel-Édouard Leclerc, presidente de la cadena de supermercados E. Leclerc y sus gasolineras, a la emisora pública Franceinfo: "Nos sentíamos estafados, igual que los conductores, por la velocidad casi automática con la que subieron los precios". En su caso, anunció además la bajada de 30 céntimos en gasolineras del grupo en Francia gracias a negociaciones con los proveedores.
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Quién pone el precio del combustible. En el estado español los precios son libres desde 1998, como explica la CNMC, pero a partir de aquí hay varios actores que influyen:
• El mercado internacional, tomando como base el precio del petróleo Brent o el refinado en los mercados de referencia.
• La refinería o el operador mayorista, que añade su margen de operación y logística hasta la distribución.
• El operador de la gasolinera: si es una estación abanderada como Repsol o BP, el precio prácticamente es cosa de la matriz. Si es independiente o pertenece a una gran superficie (como Plenoil o Leclerc), tiene más margen de fijación. De ahí que sean las más baratas.
• El Estado a través de los impuestos, más concretamente el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos y el IVA.
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La noticia
"Nos sentíamos estafados". Hasta los dueños de las gasolineras flipan con la subida repentina y meteórica del petróleo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.
"Nos sentíamos estafados". Hasta los dueños de las gasolineras flipan con la subida repentina y meteórica del petróleo
El conflicto entre EEUU, Irán e Israel comenzó y de la noche a la mañana los precios del combustible se dispararon
El precio que pagamos no es el del coste, sino el de reposición. Y aquí hay varios actores de por medio
Cayeron los misiles y los mercados energéticos se dispararon. Cuando el 28 de febrero comenzó oficialmente el conflicto entre EEUU, Israel e Irán y su expansión por Oriente medio, los mercados energéticos respondieron al nuevo escenario y en más o menos dos semanas, el barril de Brent ya ha subido un 50% según datos de la EIA. En las gasolineras, el precio del combustible también subió de la noche a la mañana.
Así, si cerrábamos febrero con un precio de 1,493 €/l para la Sin Plomo 95 y 1,548 €/l para el Diésel A+, marzo ha sido una cuesta arriba incesante para todos los combustibles fósiles. Hoy marcan 1,727 €/l y 1,935 €/l respectivamente. Con este panorama y la cifra de 2 euros/litro en el horizonte, los primeros días ya había largas colas en algunas estaciones de servicio ante lo que se venía encima.
Evolución de los precios del combustible en España en marzo. Dieselogasolina.com
La tormenta perfecta. Con el bloqueo del estrecho de Ormuz, el lugar por donde pasa aproximadamente el 20% de la producción mundial de crudo y gas natural licuado, la confirmación de que China cierra el grifo de sus exportaciones para atender la demanda interna, el frenazo de actividad de algunos yacimientos y que grandes empresas mercantes están paralizadas o rodeando toda África para satisfacer la demanda a costa de una ruta más larga y cara, queda claro que el escenario para comprar petróleo pinta negro. De hecho, ni siquiera que la Agencia Internacional de la Energía liberase 400 millones de barriles de reservas de emergencia (la mayor movilización de la historia) bastó para que el mercado reaccionara.
Al fin y al cabo, esa cifra equivale a unos cuatro días de consumo mundial o a unos 20 días de lo que pasa por el estrecho de Ormuz. Y podría ser peor: como explicaba el portavoz del cuartel general de Khatam al-Anbiya de la Guardia Revolucionaria Islámica "No podrán bajar artificialmente el precio del petróleo. Prepárense para que el petróleo alcance los 200 dólares por barril", recoge Al Jazeera. La inestabilidad, la reducción de la oferta y su uso como medida de presión resumen el negro panorama.
Pero esa gasolina no es la de la guerra. Aunque el histórico de conflictos en Oriente Medio es un precedente inequívoco para vislumbrar el despunte del combustible y de todo, porque en la práctica repercute en la logística del grueso de las actividades: si la frutería trae su reparto cinco veces a la semana, esos repartos cuestan más. Y si tú te desplazas 50 kilómetros al día para llegar a tu trabajo, también te costará más. Economía de lo obvio. Sin embargo, hay una cruda realidad: ese combustible que ya estás pagando a precio de guerra fue adquirido anteriormente.
Estamos pagando precios del futuro, los de la reposición. Y no solo los consumidores: también las gasolineras. Como contaba Michel-Édouard Leclerc, presidente de la cadena de supermercados E. Leclerc y sus gasolineras, a la emisora pública Franceinfo: "Nos sentíamos estafados, igual que los conductores, por la velocidad casi automática con la que subieron los precios". En su caso, anunció además la bajada de 30 céntimos en gasolineras del grupo en Francia gracias a negociaciones con los proveedores.
Quién pone el precio del combustible. En el estado español los precios son libres desde 1998, como explica la CNMC, pero a partir de aquí hay varios actores que influyen:
El mercado internacional, tomando como base el precio del petróleo Brent o el refinado en los mercados de referencia.
La refinería o el operador mayorista, que añade su margen de operación y logística hasta la distribución.
El operador de la gasolinera: si es una estación abanderada como Repsol o BP, el precio prácticamente es cosa de la matriz. Si es independiente o pertenece a una gran superficie (como Plenoil o Leclerc), tiene más margen de fijación. De ahí que sean las más baratas.