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Un mecánico desmonta el catalizador de un tubo de escape. Rodrigo Jiménez Nueva oleada de robos de catalizadores de vehículos en ValenciaLa escalada de precios del rodio, el paladio y el platino, tres metales que reducen los gases tóxicos de los motores, un incentivo para los ladrones y el sector del reciclaje
Javier Martínez
Sábado, 7 de marzo 2026, 09:15
... del rodio, el paladio y el platino, tres metales que reducen los gases tóxicos de los motores. Muchos conductores no saben que llevan un pequeño tesoro en los bajos de su coche hasta que los ladrones desmontan o cortan los tubos de escape de una decena de vehículos, como sucedió hace unos días en la avenida de Ecuador en la ciudad de Valencia.En el verano de 2022, la provincia de Valencia sufrió otra oleada de robos de catalizadores. La Guardia Civil y la Policía Nacional llegaron a recibir hasta una decena de denuncias en un solo día, y una empresa optó por desmontar los tubos de escape de sus vehículos para custodiarlos con mayor seguridad en una nave.
Las furgonetas, camiones y todoterrenos son los principales objetivos de los ladrones. Sus tubos de escape son más grandes y contienen más gramos de metales preciosos. Además, los delincuentes tienen menos dificultades para desmontar las piezas o cortarlas con una radial al tener más espacio para maniobrar bajo los vehículos. También roban muchos catalizadores de vehículos híbridos y modelos como Seat Ibiza, Volkswagen Golf o Citroën Xsara.
Las bandas especializadas operan con una precisión quirúrgica, utilizan radiales para cortar los tubos de escape y transforman una pieza mecánica en un botín rápido y difícil de rastrear una vez que llega al mercado negro de la fundición.
La oleada de robos de catalizadores, impulsada por el incentivo que supone para los ladrones y el sector del reciclaje, se está convirtiendo en un fenómeno delictivo que afecta a particulares, fabricantes de coches y compañías aseguradoras.
Los ciudadanos afectados por estos robos sufren molestias por la inseguridad, la pérdida de tiempo por las esperas en las comisarias para denunciar el delito y el coste económico de las reparaciones en el taller, que oscilan entre los 1.000 y 4.000 euros, incluyendo la pieza, los daños en el tubo de escape y la mano de obra.
Las compañías de seguros están pagando entre 400 y 5.000 euros por cada expediente resuelto con reposición de la pieza en función del tamaño y antigüedad de la misma, los daños causados por los ladrones en los bajos del vehículo y el modelo de filtro de partículas del catalizador. Si el seguro es a todo riesgo, la compañía suele cubrir toda la reparación, pero el gasto corre por cuenta del particular si contrató una póliza a terceros.
Escalada de precios de metales preciosos
El precio del paladio, un metal esencial para catalizadores de motores de gasolina, superó al del oro durante varios años, y el valor de una onza pasó de unos 1.800 euros en 2020 a picos de más de 3.000 euros tras el inicio del conflicto en Ucrania. El precio actual de un gramo se sitúa en 46 euros.
Aunque el platino era el más caro históricamente, este metal se vio penalizado por la caída del diésel, aunque está resurgiendo gracias a la tecnología del hidrógeno, y el precio actual de un gramo se sitúa en 60 euros. Y el rodio, uno de los metales más escasos y volátiles, es también el más caro del mundo con diferencia. En el último año ha experimentado una notable recuperación respecto a los mínimos de años anteriores, y el precio aproximado de un gramo es 318 euros.
Tras esta escalada de precios, el aumento de robos de catalizadores en España no es casualidad, sino una respuesta directa a la cotización bursátil de los metales preciosos que contiene el sistema de escape de un vehículo: unos miligramos de rodio y entre dos y seis gramos de paladio y platino, dependiendo del modelo. Y de cara al futuro inmediato, los expertos advierten que los vehículos híbridos seguirán siendo el blanco prioritario de los ladrones debido a la mayor pureza de los metales en sus catalizadores.
Algunas medidas que recomiendan para frenar este fenómeno delictivo son la instalación de alarmas de inclinación (sensor de movimiento), el uso de protecciones físicas en los bajos de los vehículos y el fomento del marcado del número de bastidor (VIN) en las piezas para facilitar su identificación.
Inspecciones en desguaces
Ante la oleada de robos de catalizadores, la Guardia Civil ha intensificado las inspecciones en desguaces y centros autorizados de tratamientos de metales. La estrategia policial consiste en detectar la posible compraventa de piezas robadas que tienen salida en un mercado ilegal. El objetivo es romper la cadena de receptación mediante inspecciones y un control documental más estricto en desguaces y centros de reciclaje.
Las reparaciones de tubos de escape en talleres también han aumentado por la oleada de robos, y en ocasiones se han visto implicados mécanicos en tramas de compraventa de piezas sustraídas. Los conductores deben reemplazar obligatoriamente los catalizadores para pasar la ITV.
La mayoría de afectados -relata Las Provincias- por estos robos presentan una denuncia para que el seguro cubra los gastos de reposición de la pieza y montaje en un taller. Otros adquieren las piezas en desguaces, aunque estos también son víctimas de asaltos por parte de los ladrones de metales.
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