- JUANDE PORTILLO @JuandePortillo Nueva York
La final del Mundial de fútbol entre España y Argentina de este domingo abarrota una ciudad que prevé 3.000 millones de caja.
Un barniz posapocalíptico envuelve a Nueva York en las horas previas a la final del Mundial de fútbol. Intensas nubes de humo de los incendios forestales de Canadá han teñido de naranja los cielos de la Gran Manzana, que bajo un calor sofocante y abarrotada de gente, refuerza la presencia policial mientras se prepara para convertirse en la capital mundial del fútbol. Las selecciones de España y Argentina se disputarán el domingo en el Metlife Stadium la copa de un campeonato que ha atraído 1,2 millones de visitantes internacionales y que está previsto que deje unos 3.000 millones de euros en la región.
Nueva York, que tradicionalmente ha sido una ciudad amante del béisbol, donde las pasiones se decantan entre los Yankees y los Mets, y abnegada seguidora del baloncesto, que aún la mantiene sumida en la euforia tras la primera victoria de los Knicks en la NBA en más de medio siglo, vive estos días una inusitada pasión por el fútbol. Setos podados con forma de balón de fútbol conducen hasta la base del Rockefeller Center, donde el lugar del árbol de Navidad y la pista de hielo, que imperan cada invierno, ha sido ocupado por una pista de fútbol y una copia gigantesca -de cuatro toneladas- del trofeo del Mundial, construida con 1,3 millones de piezas de Lego, que es responsable también de réplicas de algunos de los jugadores más célebres de la competición, como Cristiano Ronaldo, Vinícius Jr., o Lionel Messi. El capitán de la selección argentina y Lamine Yamal, uno de los jugadores estrella de la española, son además protagonistas estos días del escaparate deportivo de Macy's, los históricos grandes almacenes del centro de la ciudad.
La emoción por el fútbol, sin embargo, corre mayoritariamente por cuenta de las aficiones extranjeras desplazadas a la ciudad. El comité organizador calcula que 1,2 millones de visitantes han viajado a Nueva York y Nueva Jersey (que alberga en realidad el estadio de la final) durante toda la competición por la Copa Mundial de la FIFA.
En conjunto, según estimaciones de Oxford Economics, el campeonato dejará unos 3.300 millones de dólares en la región, fundamentalmente por el impacto del turismo, la hostelería y los sectores y servicios relacionados. La cifra incluye 1.700 millones para negocios puramente locales y 432 millones en impuestos que irán a parar a las arcas estatales y locales. El fenómeno ha supuesto la creación de unos 26.000 puestos de trabajo, con una demanda de plantilla difícil de cubrir.
De Little Spain a La Nacional
Da cuenta de ello a EXPANSIÓN Carlota Andrés, hija del chef José Andrés y directora de negocio y desarrollo del mercado Little Spain, centro gastronómico que se ha convertido en uno de los puntos de encuentro de referencia entre la afición española para seguir los partidos de La Roja. El local, con una capacidad para un millar de personas, ha llegado a completar aforo sumando otro millar de interesados a sus puertas. Cuenta para dar respuesta con 250 trabajadores, que su directora reconoce han tenido dificultades para reforzar durante la campaña de la Copa del Mundo.
Otro millar de aficionados esperan recibir este domingo en La Nacional, la institución cultural y social española más antigua de Estados Unidos, fundada en 1868, aún hoy punto de encuentro clave de la comunidad en la Gran Manzana. Lo explica Maximino Vázquez, su vicepresidente, que asegura que el Mundial "ha puesto a España en el foco" de la ciudad estos días.
Reventa de entradas
Con 82.000 plazas en el estadio y con el precio de las entradas en reventa que alcanzan hasta los 35.000 dólares, los puntos alternativos de visionado se han vuelto igualmente codiciados por la afición española, que este domingo ha sido oficiosamente convocada a protagonizar una marcha previa al partido desde Times Square hasta la pantalla gigante desplegada en Hudson Yards, donde se encuentra también el mercado de Little Spain. La gran fiesta oficial, sin embargo, tendrá lugar en Central Park, que espera congregar a más de 50.000 personas.
Mientras tanto, las policías de Nueva York, Nueva Jersey y el FBI trabajan de forma coordinada para preservar la seguridad, con dispositivos especiales en las principales estaciones de transporte, parques, o puntos neurálgicos de la ciudad como Times Square.
Demanda de vuelos y hoteles
La expectativa es máxima. Solo desde que España se clasificase para la final, la búsqueda de vuelos a Nueva York y su área metropolitana se ha disparado un 367%, según la agencia de viajes online eDreams. El precio de los vuelos desde Madrid a los aeropuertos JFK, Newark y La Guardia ronda los 700 euros para este fin de semana (solo de ida). En cuanto al precio de los hoteles, las cuantías oscilan entre los 300 euros por noche de los alojamientos más económicos, hasta superar los 3.000 en los de lujo.
"Estimamos que la Copa del Mundo impulsará el precio medio nacional de los hoteles en aproximadamente un 1% en junio", calculaba un reciente informe de Goldman Sachs, que apuntaba a incrementos medios diarios de entre el 10% y el 14% a lo largo de julio para las ciudades estadounidenses que han ido albergando los grandes partidos, si bien Nueva York, que ya es habitualmente una muy demandada plaza hotelera, asume un alza superior a la media.
Impacto económico y deportivo
El margen que la competición deja en Nueva York es, en todo caso, solamente una pequeña una fracción de los 80.000 millones de dólares que se espera que mueva el Mundial en todo el mundo, impulsando el PIB global en 41.000 millones y sosteniendo 824.000 empleos, según las estimaciones de Bank of America Global Research.
Más allá, la celebración de la Copa del Mundo de la FIFA compartida entre Estados Unidos, Canadá y México ha ayudado a consolidar el fútbol en el panorama deportivo nacional del primer país, el tradicionalmente más ajeno a esta disciplina. Ahora, miles de personas se preparan para celebrar, desde la llamada capital del mundo, una final en la que España se juega su segunda copa del mundo y Argentina, su cuarta victoria.
Mientras el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, instaba ayer a restringir las salidas a la calle por la mala calidad del aire, la afición española contemplaba el paso de un cielo celeste a uno anaranjado como una señal de que es el tiempo de La Roja.
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