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Nuria March, pletórica y más fuerte que nunca a los 60 años: “Quiero representar la edad que tengo”

Nuria March, pletórica y más fuerte que nunca a los 60 años: “Quiero representar la edad que tengo”
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La empresaria alcanza seis décadas de vida este domingo, 28 de junio. Para celebrarlo, se reúne y charla con Magas en un momento de plenitud en el que mira decididamente al futuro.
Entrevista Nuria March, pletórica y más fuerte que nunca a los 60 años: “Quiero representar la edad que tengo”

La empresaria alcanza seis décadas de vida este domingo, 28 de junio. Para celebrarlo, se reúne y charla con Magas en un momento de plenitud en el que mira decididamente al futuro.

Créditos Texto Raúl Rodríguez Fotografía Luis Malibrán Estilismo Fran Marto Maquillaje José Luis Ruzafa Producción Paloma Altemir Fecha de publicación:

10 noviembre 2024, 1:06h

Actualizada:

24 noviembre 2024, 21:32h

March es uno de esos apellidos con solera. March proviene del latín Marcius, derivado a su vez de Marte, el dios romano de la guerra.

Curiosamente, traducido del inglés, también significa «marzo». Pero Nuria —¡Nuria March!— (Madrid, 1966) nació en junio. En concreto, el día 28 de hace 60 años. Y vino al mundo bajo el signo de Cáncer, al que el imaginario astrológico atribuye sensibilidad, generosidad y una lealtad inquebrantable hacia los suyos.

Quienes la conocen suelen coincidir en una definición tan sencilla como reveladora: Nuria March es puro amor. Una mujer que siempre tiene una palabra cariñosa, que escucha, que cuida y de la que uno quiere rodearse. Basta pasar unas horas con ella para entender que no es una exageración.

Durante la sesión de fotos para Magas, realizada en el mítico local Gabana Music Club —hoy ubicado en el número 39 de la calle María de Molina—, no dejó de proponer ideas, cambiar de pose, jugar con la cámara y mimar cada detalle. Ese universo de pasarelas, estilismos, flashes, miradas y complicidad con el equipo sigue siendo su hábitat natural.

Vestido de ALLSAINTS, pendientes de AGATHA PARIS y Mules de FERRAGAMO

No es casualidad. Antes de convertirse en una de las empresarias más reconocidas del país, Nuria March fue una de las modelos españolas de referencia durante las décadas de los 80 y los 90. Gracias a ello, conoció mundo, aprendió idiomas e hizo amistades que mantiene hasta hoy. Señal de que es alguien que atesora bien las cosas.

Años más tarde se formó en Comunicación y después de trabajar en empresas como Farrutx o Carolina Herrera, decidió fundar su propia agencia, Nuria March Comunicación, especializada en firmas de lifestyle, gastronomía o moda. Con ella, ha colaborado con marcas como Ferrari, Coach o El Corte Inglés.

Con la comunicación, llegó el emprendimiento y una carrera construida con la misma naturalidad con la que hoy se mueve delante de un objetivo. “Este mono dorado me encanta. ¡Es tan yo! ¿Hacemos otro cambio de look? Es que están saliendo unas fotazas...”, expresa, feliz, a esta revista.

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A esa trayectoria, Nuria ha sumado, en los últimos tiempos, una nueva faceta como presentadora al frente del exitoso pódcast En marcha con Nuria, de Magas, donde entrevista a algunas de las personalidades más relevantes del panorama nacional: de Carme Artigas a Xandra Falcó, pasando por Carlos Sainz o Marcos de Quinto.

Ahora, al cumplir 60 años, afronta una nueva década exactamente igual que asume una intensa jornada de producción de moda: con ilusión, curiosidad y sin miedo al paso del tiempo. Habla de belleza sin artificios, reivindica la naturalidad, confiesa que su mayor lujo sería el anonimato y asegura que todavía le quedan sueños por cumplir.

Su amor por su profesión no se entendería sin sus sentimientos por su hijo, por su marido, por los viajes, por sus íntimos y por una carrera que sigue viviendo con el mismo entusiasmo que el primer día. Porque si algo deja claro esta conversación es que Nuria March no mira atrás: toda su energía está puesta en lo que está por venir.

Nuria, cumple 60 años con la mirada decididamente hacia delante. ¿Qué ven ahora esos ojos?

Ilusión. Mucha ilusión. Creo que es muy importante llegar a una determinada edad y seguir sintiéndote joven. Pero, sobre todo, tener ilusión por hacer mil cosas.

¡Es que a los 60 se es muy joven!

Por supuesto. Todo es una cuestión de espíritu y de actitud.

¿Los 60 son solo un número o realmente pesan?

Claro que pesan. El número tiene una carga enorme. Lo que pasa es que yo no me identifico con esa edad. Tengo la suerte de que la vida me ha tratado bien hasta ahora: tengo salud, actividad mental, hago muchísimo deporte y siempre me he cuidado. Así que sí, para mí al final es solo un número.

¿Y usted cuándo se siente guapa?

Siempre me da un poco de pudor decir que me siento guapa. En realidad, lo que siento es que estoy bien conmigo misma. Y cuando estás bien contigo, la felicidad y el bienestar se reflejan.

¿La cara acaba siendo el reflejo del alma?

Siempre.

Blusa de ELISABETTA FRANCHI, falda de SALAFRANCA, brazaletes de YLIANA YÉPEZ y mules de FERRAGAMO

¿Hay algo que haya dejado de exigirle a su imagen con el paso de los años?

Sí. Me gustan mis arruguitas. Sé que tengo pocas porque me he cuidado mucho y me sigo cuidando, pero quiero representar la edad que tengo. Lo que ocurre es que creo que tengo un estilo muy jovial y eso también ayuda.

¿Cree que las mujeres están empezando a reconciliarse con su edad?

Creo que sí. Hemos vivido un boom de tanta cirugía y tanta obsesión por parecer jóvenes que muchas mujeres se han estropeado. Ahora noto una vuelta a la naturalidad, a aceptar quién eres. Eso no significa dejar de cuidarte. Al contrario: dormir bien, comer bien y hacer deporte son la base de todo. El resto ayuda, claro, pero lo importante es eso.

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¿Cuáles son esos hábitos que nunca se salta?

Desmaquillarme todas las noches de mi vida, religiosamente. Eso es innegociable. Y después de la ducha me pongo muchísimas cremas: una para los brazos, otra para los pies, otra para la celulitis, otra para el abdomen... También bebo mucha agua. Tener la piel bien hidratada es fundamental.

¿Cómo es su relación con el deporte?

Hago prácticamente todo lo que me ponen delante. Juego al tenis, esquío en nieve y en agua, juego al golf, salto a la comba... También he hecho muchísimo yoga durante toda mi vida, aunque ahora lo tengo un poco abandonado. Lo importante es dedicarte aunque sea media hora antes de empezar a trabajar: hacer estiramientos, abdominales, activar el cuerpo. Esa rutina diaria marca la diferencia.

“La presión que sufrimos las mujeres para estar siempre perfectas es algo agotador. Y no viene sólo de nosotras, también de los hombres. De hecho, ellos tendrían que cuidarse más”

- Nuria March

¿Qué conversación tenemos pendiente como sociedad sobre la belleza femenina?

La presión que sufrimos las mujeres para estar siempre perfectas... es agotador. Y esa presión no viene solo de nosotras, también de los hombres. Eso debería desaparecer. De hecho, los que tendrían que empezar a cuidarse más son ellos.

A pesar de su indiscutible belleza, ¿hay algún complejo físico con el que haya acabado reconciliándose?

Sí. Siempre tuve complejo de ser alta. En la adolescencia les sacaba una cabeza a todos los chicos y aquello me acomplejaba muchísimo. Luego mis amigas empezaron a ponerse tacones y yo no podía. Hoy ya lo llevo mucho mejor, aunque cuando voy a una fiesta sigo prefiriendo zapato plano para divertirme más.

¿Cuánto mide?

Uno setenta y ocho.

¿Qué desayuna Nuria March?

No te lo vas a creer: un café con valencianas. Los bizcochitos alargados. Luego ya hago tenis, yoga y todo lo demás.

¿Y cuál es su placer culpable?

La cerveza. Me encanta, pero no puedo beber mucha porque me hincha. Eso sí, cuando la tomo le quito el gas. La gente me mira como si estuviera loca (ríe).

¿Qué ha aprendido sobre disfrutar sin sentir culpa?

Muchísimo. Durante muchos años me he sentido culpable por disfrutar de la vida. Hasta que entendí que la vida es una montaña rusa y que también trae sorpresas malas. Mi madre murió muy joven y eso te hace pensar que no sabes qué puede pasar mañana. Así que he decidido dejar de sentir culpa por disfrutar.

¿De dónde venía esa culpa?

De ser consciente de que hay mucha gente que lo pasa mal. Nunca se me olvida. Pero también he aprendido que para disfrutar necesito muy poco: buena compañía, sentirme bien y tener salud. Eso es suficiente. Bueno... y viajar. Yo entro en un aeropuerto y ya soy feliz. Podría ir al aeropuerto un rato y volverme a casa.

Después de haber viajado tanto, ¿le queda algún destino soñado?

No especialmente. Lo que me gusta es descubrir sitios nuevos.

¿Es usted más de playa o de ciudad?

De ciudad y de montaña. La playa me gusta verla un rato, pero no me gusta el calor, ni la humedad, ni la arena. Soy de secano.

Catsuit de lurex MICHAEL COSTELLO, collar dorado RIVERA, plataformas de Kurt Geiger y complementos AGATHA PARIS

¿Cómo es su domingo perfecto?

Empieza haciendo deporte: tenis, golf o lo que toque. Después una buena comida, un paseo y un rato tranquilo. También aprovecho para adelantar algo de trabajo con el ordenador.

¿Y su lunes perfecto?

Llego descansada y con muchísimas ganas de empezar la semana. Trabajo con gente que me encanta, muchos de ellos jóvenes, y me dan muchísima energía.

Trabajó diez años como modelo. ¿Qué recuerda de aquella etapa?

Fue, probablemente, la mejor experiencia de mi vida. Viajé muchísimo, conocí a gente maravillosa y tuve la suerte de vivirlo con la tranquilidad de saber que mi familia siempre estaba ahí, cuidándome. Aproveché para aprender idiomas y crecer como persona. Además, coincidió con una época extraordinaria para la moda: había muchísimo trabajo, éramos pocas y se trabajaba muy bien. Lo mejor no era sentirte guapa o alimentar el ego de ser modelo, sino las oportunidades, siendo tan joven, de viajar por el mundo, conocer otras culturas y ganar mi propio dinero muy pronto.

¿Conserva amistades de esa época?

Sí, claro. He mantenido el contacto con muchas compañeras. Desfilé muchísimo con Mabel Lozano; también viajé por medio mundo con Estrella Elorduy, que hoy es una maquilladora extraordinaria. A Nieves Álvarez la conocí trabajando y con Judith Mascó incluso nos fuimos juntas a París. De aquella etapa me llevé amistades muy bonitas.

Existe el tópico de que el mundo de la moda está lleno de rivalidad y zancadillas entre modelos. ¿Lo vivió usted así?

En absoluto. Yo nunca viví eso. Al contrario: había muchísimo compañerismo y nos lo pasábamos fenomenal. Guardo un recuerdo muy feliz de aquellos años.

Camiseta y pantalón bombacho de Algo Bonito, collar de Noblentia, brazalete de CXC y plataformas de Kurt Geiger

¿Qué proyecto le queda por cumplir?

Espero que la vida me siga sorprendiendo. Pero hay uno que sí me hace ilusión: hacer televisión. Me encantaría presentar un programa. Me siento muy cómoda delante de una cámara.

También sé que la música ocupa un lugar importante en su vida.

Sí. Paso muchísimo tiempo con mi guitarra. No compongo, pero aprendo canciones nuevas y hago pequeños conciertos para mis amigos. Lo pasamos fenomenal.

¿Cuántos libros, cuántos hombres, cuántas mujeres y cuántos amigos necesita alguien a los 60 años?

Yo necesito mucho a mis amigos. Siempre he cuidado mucho la amistad y sigo manteniendo relación con mis amigas del colegio. Me hace una ilusión enorme verlas porque nos conocemos desde pequeñas.

¿Cómo es el erotismo a los 60?

Pues en mi caso, sinceramente, no me interesa. Nunca me he sentido una mujer especialmente sexy ni he pretendido serlo. Es un terreno que no me aporta nada.

“Me encantaría hacer un programa de televisión que fuera de viajes. Me encanta comunicar y viajar y creo que disfrutaría muchísimo”

- Nuria March

¿Qué significa hoy el lujo para usted?

Ser anónima. Para mí el verdadero lujo sería la privacidad.

¿De verdad le gustaría ser anónima?

Muchísimo. Cuando salgo de España me siento libre. Nadie me conoce, nadie analiza con quién voy, cómo visto o qué hago. Esa sensación de libertad es maravillosa.

¿Qué libertad gana una mujer cuando cumple cierta edad?

La de dejar de preocuparse por lo que piensen los demás. Ya me da igual. Digo lo que pienso para bien y para mal.

¿Qué es lo mejor que todavía no te ha pasado?

Profesionalmente me encantaría hacer un programa de televisión que fuera de viajes. Me encanta comunicar y viajar y creo que disfrutaría muchísimo.

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Fuente original: Leer en El Español
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