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Odio limpiar los cristales, así que he dejado que el Dreame C1 lo haga por mí

Odio limpiar los cristales, así que he dejado que el Dreame C1 lo haga por mí
Artículo Completo 1,346 palabras
Odio limpiar los cristales, así que cuando tuve la oportunidad de probar un robot limpiacristales no me lo pensé ni un segundo. El Dreame C1 promete dejar las ventanas impolutas, todo controlado desde su app. Veamos qué tal lo ha hecho. Ficha técnica del Dreame C1 DREAME C1 dimensiones 27 x 27 8,5 cm PESO 1,6 kg superficie de limpieza Máxima: 2,5 x 4 metros Mínima: 30 x 40 cm POTENCIA de succión 5500Pa nivel de ruido 63 dBA otros detalles Cordón de seguridad Cinco modos de limpieza Control mediante app Depósito de solución de limpieza precio 399 euros Un diseño elegante Nunca he usado un robot limpiacristales, pero sí que he visto fotos de unos cuantos y sin duda el de Dreame es el más elegante de todos. Tiene un diseño en color crema, con acabado brillante en la parte superior y un asa con efecto piel para poder sujetarlo con seguridad al colocarlo en el cristal.  El robot es completamente cuadrado y tiene un peso de 1,6kg, bastante razonable para el tamaño que tiene y el tipo de producto que es. Junto al asa está el botón de encendido y al lado el tapón por donde se rellena la solución de limpieza.  Lo más aparatoso son los cables ya que son muy largos (necesario) y además tienen dos transformadores, uno de ellos bastante grande. Es fácil de conectar, lo engorroso viene a la hora de guardarlo, especialmente si intentas volver a guardarlo en su caja. Puesta a punto y aplicación La puesta en marcha del robot no tiene ningún secreto. En lo que respecta al propio robot, solamente tenemos que rellenar la solución de limpieza y colocar el paño en la parte inferior, el cual va sujeto con velcro. Después, como ya es habitual en dispositivos de este tipo, es necesario descargar una app para controlarlo desde el móvil y también debemos conectarlo a una red WiFi. La app también es bastante sencilla y nos permite elegir el modo de limpieza, si queremos que dé una o más pasadas y también elegir entre limpieza profunda o rápida. En el caso de la limpieza profunda, la ruta que sigue hace las pasadas más juntas entre sí, de forma que se va superponiendo cada vez. Con el modo rápido cubre todo el cristal, pero hace pasadas más espaciadas. Los modos de limpieza son los siguientes: • Completo: para limpiar ventanas enteras.  • Bordes: el robot se enfoca en limpiar el perímetro de la ventana. • Zona: nos permite seleccionar manualmente el área de limpieza. • Modo remoto: nos permite controlarlo con una cruceta. En Xataka "Cuando veo un robot humanoide, me acojona": así es Smarttek, la empresa gallega que lidera el segmento de los robots limpiacristales Limpiando un ventanal Lo primero es  encender el robot desde el botón físico para que se enciendan los ventiladores que hacen que se "pegue" al cristal. La succión es potente y enseguida se queda adherido a la superficie, el problema es que es bastante ruidoso. Es comprensible, pero lo peor es que el robot va dando indicaciones de voz al mismo tiempo que limpia y  el ruido de los ventiladores muchas veces hace que no se entienda nada.  Tiene dos correas que le ayudan a moverse por la superficie, cuatro cepillos en las esquinas y el paño de limpieza que cubre todo el perímetro. Pero vamos a lo que interesa, que es cómo deja los cristales. Que no me guste limpiar los cristales no significa que no aprecie cuando están impolutos. Me gustaría decir que el Dreame C1 los deja perfectos, pero la realidad es bien distinta.  Tras dar varias pasadas al ventanal que se ve en las fotos, tanto por dentro como por fuera, podían verse bastantes marcas que había ido dejando al pasar, sobre todo en las esquinas donde el paño no llega.  Uno de los problemas que le veo al Dreame C1 es que apenas usa solución de limpieza. Antes de ponerlo en marcha, pensaba que rociaría la solución de limpieza por la parte inferior, pero lo hace a través de unas boquillas en la parte frontal y además la cantidad que sale cada vez es de apenas unas gotitas.  En el vídeo se puede ver el problema: pulveriza el producto cuando va por la mitad del cristal, por lo que el paño tiene poco recorrido para extenderlo. De esta forma se quedan marcas del líquido que no ha podido extender cerca de los bordes.  También lo puse a prueba en un piso en la ciudad y aquí quedé más satisfecha. Lo usé en dos ventanales con ventanas correderas que dan a la calle (no pongo fotos para no doxearme a mí misma) y se ensucian bastante. Para poder limpiarlos por la cara exterior tengo que descolgarlos y pesan bastante, por lo que no es muy cómodo que digamos. Aunque tampoco se quedaron perfectos, el resultado fue muchísimo mejor de lo que estaban y lo mejor: me evité tener que desmontarlos. En cuanto al tiempo de limpieza, en todas las pruebas lo usé con el modo de limpieza profunda y fue bastante rápido. El ventanal grande, el de las fotos, mide 180 x 77 cm y limpió cada cara en unos 4 o 5 minutos. Para las ventanas correderas (90 x 85 cm) tardó aún menos. Otro punto a tener en cuenta es que Dreame sólo recomienda usar su propia solución de limpieza. En la caja viene un bote de 230ml y después se vende en botellas de 1 litro que cuestan 24,90 euros. El depósito es de 80 ml y según Dreame da para 60 minutos de limpieza, por lo que debería cundir bastante. Dreame C1, la opinión de Xataka Tenía muchas ganas de probar un robot limpiacristales y reconozco que tenía muchas expectativas, quizás por eso mi sensación es un poco agridulce. El Dreame C1 me ha reconciliado a medias con limpiar los cristales; no los deja perfectos, pero hay casos en los que hace la tarea mucho más llevadera.  Puede que en cristales mucho más grandes se minimice el problema, pero mi sensación al terminar de limpiar el ventanal fue que yo lo habría hecho más rápido, con menos ruido y habría quedado mejor. Donde sí me ha sido útil es en ventanas de difícil acceso: si la alternativa es descolgar ventanas de decenas de kilos o estirarte desde un cuarto piso, el Dreame C1 es un buen aliado. A la pregunta de si vale la pena el desembolso de dinero, creo que por 400 euros no, pero teniendo en cuenta que su precio ha bajado hasta los 250 euros, la cosa cambia. Si tienes una gran cristalera que te cueste muchísimo tiempo y esfuerzo limpiar, es un producto a tener muy en cuenta.  Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Dreame. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas. En Xataka | He probado el monitor ultrapanorámico QD-OLED de MSI para gaming y trabajo al mismo tiempo. Hay un inconveniente: 1.099 dólares - La noticia Odio limpiar los cristales, así que he dejado que el Dreame C1 lo haga por mí fue publicada originalmente en Xataka por Amparo Babiloni .
Odio limpiar los cristales, así que he dejado que el Dreame C1 lo haga por mí

El robot limpiacristales de Dreame promete dejar las ventanas impolutas. Veamos si lo ha conseguido

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Amparo Babiloni

Editora Senior - Tech

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Odio limpiar los cristales, así que cuando tuve la oportunidad de probar un robot limpiacristales no me lo pensé ni un segundo. El Dreame C1 promete dejar las ventanas impolutas, todo controlado desde su app. Veamos qué tal lo ha hecho.

Ficha técnica del Dreame C1

DREAME C1

dimensiones

27 x 27 8,5 cm

PESO

1,6 kg

superficie de limpieza

Máxima: 2,5 x 4 metros

Mínima: 30 x 40 cm

POTENCIA de succión

5500Pa

nivel de ruido

63 dBA

otros detalles

Cordón de seguridad

Cinco modos de limpieza

Control mediante app

Depósito de solución de limpieza

precio

399 euros

DREAME C1 Robot Limpiacristales, Potencia de Succión de 5500 Pa, Protección de Seguridad Fiable, Tecnología CornerClean, Limpieza Exhaustiva en Húmedo, Planificación Integral de Trayectorias

Hoy en Amazon — 249,00 € El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces

Un diseño elegante

Nunca he usado un robot limpiacristales, pero sí que he visto fotos de unos cuantos y sin duda el de Dreame es el más elegante de todos. Tiene un diseño en color crema, con acabado brillante en la parte superior y un asa con efecto piel para poder sujetarlo con seguridad al colocarlo en el cristal. 

El robot es completamente cuadrado y tiene un peso de 1,6kg, bastante razonable para el tamaño que tiene y el tipo de producto que es. Junto al asa está el botón de encendido y al lado el tapón por donde se rellena la solución de limpieza. 

Lo más aparatoso son los cables ya que son muy largos (necesario) y además tienen dos transformadores, uno de ellos bastante grande. Es fácil de conectar, lo engorroso viene a la hora de guardarlo, especialmente si intentas volver a guardarlo en su caja.

Puesta a punto y aplicación

La puesta en marcha del robot no tiene ningún secreto. En lo que respecta al propio robot, solamente tenemos que rellenar la solución de limpieza y colocar el paño en la parte inferior, el cual va sujeto con velcro. Después, como ya es habitual en dispositivos de este tipo, es necesario descargar una app para controlarlo desde el móvil y también debemos conectarlo a una red WiFi.

La app también es bastante sencilla y nos permite elegir el modo de limpieza, si queremos que dé una o más pasadas y también elegir entre limpieza profunda o rápida. En el caso de la limpieza profunda, la ruta que sigue hace las pasadas más juntas entre sí, de forma que se va superponiendo cada vez. Con el modo rápido cubre todo el cristal, pero hace pasadas más espaciadas. Los modos de limpieza son los siguientes:

  • Completo: para limpiar ventanas enteras. 
  • Bordes: el robot se enfoca en limpiar el perímetro de la ventana.
  • Zona: nos permite seleccionar manualmente el área de limpieza.
  • Modo remoto: nos permite controlarlo con una cruceta.
En Xataka"Cuando veo un robot humanoide, me acojona": así es Smarttek, la empresa gallega que lidera el segmento de los robots limpiacristales

Limpiando un ventanal

Lo primero es  encender el robot desde el botón físico para que se enciendan los ventiladores que hacen que se "pegue" al cristal. La succión es potente y enseguida se queda adherido a la superficie, el problema es que es bastante ruidoso. Es comprensible, pero lo peor es que el robot va dando indicaciones de voz al mismo tiempo que limpia y  el ruido de los ventiladores muchas veces hace que no se entienda nada. 

Tiene dos correas que le ayudan a moverse por la superficie, cuatro cepillos en las esquinas y el paño de limpieza que cubre todo el perímetro.

Pero vamos a lo que interesa, que es cómo deja los cristales. Que no me guste limpiar los cristales no significa que no aprecie cuando están impolutos. Me gustaría decir que el Dreame C1 los deja perfectos, pero la realidad es bien distinta. 

Tras dar varias pasadas al ventanal que se ve en las fotos, tanto por dentro como por fuera, podían verse bastantes marcas que había ido dejando al pasar, sobre todo en las esquinas donde el paño no llega. 

Uno de los problemas que le veo al Dreame C1 es que apenas usa solución de limpieza. Antes de ponerlo en marcha, pensaba que rociaría la solución de limpieza por la parte inferior, pero lo hace a través de unas boquillas en la parte frontal y además la cantidad que sale cada vez es de apenas unas gotitas. 

En el vídeo se puede ver el problema: pulveriza el producto cuando va por la mitad del cristal, por lo que el paño tiene poco recorrido para extenderlo. De esta forma se quedan marcas del líquido que no ha podido extender cerca de los bordes. 

También lo puse a prueba en un piso en la ciudad y aquí quedé más satisfecha. Lo usé en dos ventanales con ventanas correderas que dan a la calle (no pongo fotos para no doxearme a mí misma) y se ensucian bastante. Para poder limpiarlos por la cara exterior tengo que descolgarlos y pesan bastante, por lo que no es muy cómodo que digamos. Aunque tampoco se quedaron perfectos, el resultado fue muchísimo mejor de lo que estaban y lo mejor: me evité tener que desmontarlos.

En cuanto al tiempo de limpieza, en todas las pruebas lo usé con el modo de limpieza profunda y fue bastante rápido. El ventanal grande, el de las fotos, mide 180 x 77 cm y limpió cada cara en unos 4 o 5 minutos. Para las ventanas correderas (90 x 85 cm) tardó aún menos.

Otro punto a tener en cuenta es que Dreame sólo recomienda usar su propia solución de limpieza. En la caja viene un bote de 230ml y después se vende en botellas de 1 litro que cuestan 24,90 euros. El depósito es de 80 ml y según Dreame da para 60 minutos de limpieza, por lo que debería cundir bastante.

Dreame C1, la opinión de Xataka

Tenía muchas ganas de probar un robot limpiacristales y reconozco que tenía muchas expectativas, quizás por eso mi sensación es un poco agridulce. El Dreame C1 me ha reconciliado a medias con limpiar los cristales; no los deja perfectos, pero hay casos en los que hace la tarea mucho más llevadera. 

Puede que en cristales mucho más grandes se minimice el problema, pero mi sensación al terminar de limpiar el ventanal fue que yo lo habría hecho más rápido, con menos ruido y habría quedado mejor. Donde sí me ha sido útil es en ventanas de difícil acceso: si la alternativa es descolgar ventanas de decenas de kilos o estirarte desde un cuarto piso, el Dreame C1 es un buen aliado.

A la pregunta de si vale la pena el desembolso de dinero, creo que por 400 euros no, pero teniendo en cuenta que su precio ha bajado hasta los 250 euros, la cosa cambia. Si tienes una gran cristalera que te cueste muchísimo tiempo y esfuerzo limpiar, es un producto a tener muy en cuenta. 

DREAME C1 Robot Limpiacristales, Potencia de Succión de 5500 Pa, Protección de Seguridad Fiable, Tecnología CornerClean, Limpieza Exhaustiva en Húmedo, Planificación Integral de Trayectorias

Hoy en Amazon — 249,00 € El precio podría variar. Obtenemos comisión por estos enlaces

Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Dreame. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.

En Xataka | He probado el monitor ultrapanorámico QD-OLED de MSI para gaming y trabajo al mismo tiempo. Hay un inconveniente: 1.099 dólares

Fuente original: Leer en Xataka
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