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Odisea erótica

Odisea erótica
Artículo Completo 516 palabras
El autor italiano Milo Manara lleva más de medio siglo dibujando el deseo. Sus álbumes están poblados por hombres que se extravían siguiendo una belleza que los atrae y mujeres que son, al mismo tiempo, promesa y peligro. Por eso su encuentro con 'La Odisea' parece inevitable. Lo interesante es que en el poema original el erotismo no es un adorno. Es uno de los motores de la historia . Ulises no lucha solo contra monstruos o tempestades: lucha constantemente contra la posibilidad de quedarse en un cuerpo de mujer. Circe, Calipso o las sirenas representan distintas formas de abandonar el regreso a Ítaca. Son tentaciones tan peligrosas como Escila o Caribdis.Homero y Manara están más cerca de lo que parece. Ambos saben que los viajes más difíciles tal vez sean los que atraviesan el deseo. Sin embargo, reducir 'La Odisea' de Milo Manara a una sucesión de mujeres hermosas sería quedarse en la superficie. La verdadera novedad de esta adaptación no está en sus inconfundibles hembras ni en las acuarelas que convierten el Mediterráneo en un paisaje de luz y sensualidad. Lo más interesante es el punto de vista elegido para contar la historia.Noticia relacionada reportaje No No ¿Quién sostuvo Ítaca? Mujeres en pie de guerra María José SolanoDurante casi tres mil años hemos leído 'La Odisea' como la aventura de Ulises . Manara, en cambio, desplaza discretamente el foco hacia otro personaje: Telémaco. El hijo. 'La Odisea' deja de ser únicamente el viaje del hombre que regresa para convertirse también en la historia del muchacho que aguarda y que representa algo más cercano y moderno: el hijo que intenta descubrir quién es observando la sombra de un padre ausente. Por eso esta versión posee una melancolía especial. El erotismo sigue presente y las mujeres de Manara conservan toda la belleza que ha convertido al dibujante italiano en una figura única del cómic europeo. Pero esta vez lo sexual no monopoliza el relato. Está subordinado a una cuestión más profunda: ¿Qué significa volver a casa?Para Homero era recuperar el reino, la esposa y la identidad. Para Milo Manara significa también reencontrarse con el hijo . Y quizá por eso el verdadero clímax de su Odisea no sea el canto de las sirenas ni el descenso a los infiernos, sino el momento en que Telémaco deja de imaginar a Ulises y puede, por fin, mirarlo a los ojos.Porque ningún viaje es tan largo como los veinte años que tarda un hijo en volver a encontrar a su padre.

El autor italiano Milo Manara lleva más de medio siglo dibujando el deseo. Sus álbumes están poblados por hombres que se extravían siguiendo una belleza que los atrae y mujeres que son, al mismo tiempo, promesa y peligro. Por eso su encuentro con 'La ... Odisea' parece inevitable.

Lo interesante es que en el poema original el erotismo no es un adorno. Es uno de los motores de la historia. Ulises no lucha solo contra monstruos o tempestades: lucha constantemente contra la posibilidad de quedarse en un cuerpo de mujer. Circe, Calipso o las sirenas representan distintas formas de abandonar el regreso a Ítaca. Son tentaciones tan peligrosas como Escila o Caribdis.

Homero y Manara están más cerca de lo que parece. Ambos saben que los viajes más difíciles tal vez sean los que atraviesan el deseo. Sin embargo, reducir 'La Odisea' de Milo Manara a una sucesión de mujeres hermosas sería quedarse en la superficie. La verdadera novedad de esta adaptación no está en sus inconfundibles hembras ni en las acuarelas que convierten el Mediterráneo en un paisaje de luz y sensualidad. Lo más interesante es el punto de vista elegido para contar la historia.

Durante casi tres mil años hemos leído 'La Odisea' como la aventura de Ulises. Manara, en cambio, desplaza discretamente el foco hacia otro personaje: Telémaco. El hijo. 'La Odisea' deja de ser únicamente el viaje del hombre que regresa para convertirse también en la historia del muchacho que aguarda y que representa algo más cercano y moderno: el hijo que intenta descubrir quién es observando la sombra de un padre ausente.

Por eso esta versión posee una melancolía especial. El erotismo sigue presente y las mujeres de Manara conservan toda la belleza que ha convertido al dibujante italiano en una figura única del cómic europeo. Pero esta vez lo sexual no monopoliza el relato. Está subordinado a una cuestión más profunda: ¿Qué significa volver a casa?

Para Homero era recuperar el reino, la esposa y la identidad. Para Milo Manara significa también reencontrarse con el hijo. Y quizá por eso el verdadero clímax de su Odisea no sea el canto de las sirenas ni el descenso a los infiernos, sino el momento en que Telémaco deja de imaginar a Ulises y puede, por fin, mirarlo a los ojos.

Porque ningún viaje es tan largo como los veinte años que tarda un hijo en volver a encontrar a su padre.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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