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Olav Kooij, el velocista mejor pagado del mundo, justifica su presencia en el Tour

Olav Kooij, el velocista mejor pagado del mundo, justifica su presencia en el Tour
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El neerlandés del Decathlon de Seixas resuelve el desordenado sprint de Pau en la víspera a la etapa del Tourmalet, prueba de toque de la primera semana

5ª etapa

Olav Kooij, el velocista mejor pagado del mundo, justifica su presencia en el Tour

El neerlandés del Decathlon de Seixas resuelve el desordenado sprint de Pau en la víspera a la etapa del Tourmalet, prueba de toque de la primera semana

Regala esta noticia Añádenos en Google Olav Kooij celebra el triunfo de etapa. (AFP)

Iván Benito

08/07/2026 Actualizado a las 18:54h.

«El ciclismo es el Tour. Y el Tour es el Tourmalet», redactó el escritor francés e incondicional de la ronda gala Christian Laborde. Y ... pudo también añadir Pau, balcón de los Pirineos, dormitorio de la Grande Boucle. La ciudad donde tantas y tantas veces los ciclistas soñaron con realizar una hazaña al día siguiente en las abruptas montañas que separan el hexágono de la península. Esta noche lo harán sobre almohadas de hielo, tratando de mantener la cabeza fría y la temperatura regulada para este jueves asaltar el puerto utilizado ya para denominar los retos duros.

Un museo al aire libre al que no le falta detalle. Hasta un código QR que traduce la biografía de más de un siglo de Tour a varios idiomas. Y para asomarse al Boulevard des Pyrénées, construido a imagen y semejanza del Paseo de los Ingleses de Niza, lo más rápido es hacerlo por la avenida Napoleón, otra exposición interactiva, que recoge el nombre y el año de los 76 ganadores de las etapas que Pau ha albergado como meta. Los operarios del Ayuntamiento tendrán el trabajo estos días de agregar el 77º: Olav Kooij.

Un inoportuno virus

El neerlandés liberó la presión que carga sobre sus hombros con un grito al cruzar la línea de meta. A sus 24 años, es el sprinter mejor pagado del mundo. Era el único que quedaba libre el pasado invierno. Tras ganar tres etapas en el Giro entre 2024 y 2025, decidió no renovar con el Visma ya que, con Vingegaard, no le podían garantizar participar en el Tour de Francia, y el Decathlon fue el que más fuerte apostó en una puja en la que superaron al Ineos, Jayco, Red Bull y Tudor. Hasta tres millones de euros informó el periodista Daniel Benson que percibirá anualmente hasta 2028. Y le rodeó de un tren de garantías con Daan Hoole, Cees Bol y Tobias Lund Andresen.

Pero el dinero es lo de menos. Kooij no pudo debutar esta temporada hasta final de mayo debido a un virus. Para entonces, la explosión de Paul Seixas ya era imparable. El prodigio de 19 años correría el Tour rodeado de un bloque de garantías. El sprinter, que en la concentración del equipo en diciembre aparecía como el líder del equipo en la ronda gala pensando en el maillot verde, quedaba en duda. Ganó dos etapas en Boucles de la Mayenne y otra en el Tour de Bélgica. Demostró que, pese a la inactividad, estaba a buen nivel. Una semana antes de llegar a Barcelona, el equipo le confirmó su presencia. «Es un buen tipo. Me ayudará cuando sea posible», aprobó Seixas.

«La camiseta verde ya no es una prioridad. Hemos decidido centrarnos en una victoria de etapa para mí y en la mejor clasificación general posible para Paul», declaró el neerlandés, quien ahora acompañará en el asfalto de Pau a corredores de distintos perfiles. Desde velocistas como Sean Kelly y Robbie McEwen, mitos de la escalada como Coppi o Hinault o vascos como Javier Murguialday y David Etxeberria. Pau se presta a todo tipo de etapas y en la quinta jornada de 2026, ya tocaba una resolución masiva. Nunca en lo que va de siglo habían tardado los sprinters tanto jugarse una victoria en su hábitat. Las primeras semanas clásicas de Tour sin apenas cuestas que subir han pasado a peor vida.

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🚀 Dudaban si llevarle para meter más hombres para ayudar a Paul Seixas en la montaña...

¡Y la apuesta de @decathloncmacgm les sale a la perfección con Olav Kooij en la accidentada llegada a Pau!#TourRTVE8j#TDF2026pic.twitter.com/8RmlfJJIyN

— Teledeporte (@teledeporte) July 8, 2026

Les tocaba aprovechar para los equipos cuyos maillots apenas habían tenido visibilidad en las cuatro primeras jornadas. El Alpecin de Van der Poel y Philipsen, el Soudal de Merlier. El Visma de Vingagaard prefirió quedarse atrás, a cola, y seguir la táctica del Mercatone de Pantani en el Tour de 1998. Sus datos recogen que así minimizan el riesgo de caída. Pero están expuestos a contratiempos como el de esa caída delantera. El UAE de Pogacar, que estrenó otro casco pintoresco diseñado con Inteligencia Artificial, siguió la misma estrategia que su rival, pero pasó menos apuros.

El director del Tour Christian Prudhomme aprovechó los primeros kilómetros para detener su coche y sacarse una foto con Antoine Dupont, el capitán de la selección francesa de rugby. Mientras, su compatriota, Baptiste Veistroffer, del Lotto, se lanzaba solo a la aventura. Es el ciclista que se aburre en el pelotón. El normando de 26 años acumula 1.700 kilómetros en fuga en lo que va de año. Hasta 2022 trabajaba como ingeniero naval, construyendo barcos para la Marina francesa. Llegó al ciclismo en carretera al año siguiente procedente del triatlón. Estrenó su palmarés hace unos meses en el Tour de Omán con una cabalgada exitosa en solitario desde el kilómetro 0. En tres años ha llegado al Tour.

Tan combativo como lo eran Thomas de Gendt o Adam Hansen, cuando era ciclista, y no tanto ahora como presidente de la Asociación Internacional de Ciclistas Profesionales (CPA). El australiano agradeció que el Tour permitiera más puestos de avituallamiento líquido por las altas temperaturas.

La corta cota de Baleix provocó el movimiento de Fred Wright y Kasper Asgreen, pero Valentin Paret-Paintre de secante para Merlier no se fueron muy allá. El sprint estaba cantado y le otorga serenidad al Decathlon. Con un objetivo cumplido, puede volcarse sin remilgos en las aspiraciones de Seixas. Lo mismo que el Lidl-Trek con Juan Ayuso tras la victoria de Pedersen.

El pelotón llega así a los Pirineos, que arderá mañana con el duelo Pogacar-Vingegaard. La primera y única jornada con dientes de sierra en la cordillera afila con las subidas al Aspin (13,2 kilómetros al 7%) y el Tourmalet (17 kilómetros al 7,3%), que se ascenderá por su vertiente de Sainte-Marie-de-Campan, la menos expuesta al sol. Se corona a 39 kilómetros de la línea de meta, pero la última ascensión a Gedre (18,7 kilómetros al 3,7%), apenas tiene rampas exigentes para romper la carrera que acaba frente al espectacular Circo de Gavarnie. Los favoritos subirán aún más la temperatura del Tour.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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