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Ona Carbonell: «He pasado demasiadas horas de mi vida metida en una piscina»

Ona Carbonell: «He pasado demasiadas horas de mi vida metida en una piscina»
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Se retiró hace tres años y lo hizo reivindicando que el deporte profesional y la maternidad no deben estar reñidos. Y esa sigue siendo su cruzada más personal
Ona Carbonell: «He pasado demasiadas horas de mi vida metida en una piscina»

Se retiró hace tres años y lo hizo reivindicando que el deporte profesional y la maternidad no deben estar reñidos. Y esa sigue siendo su cruzada más personal

Regala esta noticia Añádenos en Google Ona Carbonell durante su visita a Bilbao esta semana. (Jordi Alemany.)

Ixone Díaz Landaluce

06/06/2026 a las 13:18h.

Ha pasado más tiempo haciendo acrobacias dentro de una piscina que en tierra firme, pero Ona Carbonell se mueve con la misma elegancia en todos ... los medios. Da igual unos Juegos Olímpicos, que un 'reality show', que una charla como la que daba esta semana en Bilbao como embajadora del programa SportsXperience de Caixabank y en la que charló (y hasta compartió sus mejores recetas) con 50 personas.

- La retirada suele ser un momento crítico para un deportista de élite. ¿Usted lo ha vivido como un duelo o como un gran alivio?

- Ni una cosa ni la otra. Tuve la suerte de decidir cuándo, cómo y de qué manera iba a retirarme. Muchos deportistas tienen que hacerlo por una lesión, por los resultados… En mi caso, llegó un momento en el que mi mente estaba más fuera de la piscina que dentro: quería descubrir otras cosas, estar con mis hijos… Y en esto, o estás al mil por mil o no tiene sentido continuar. El día que sentí eso, decidí que me tenía que retirar, pero fue un momento bonito.

- Hasta entonces, había sido Ona Carbonell, la deportista de élite. ¿La identidad es lo más difícil de reconstruir después de una carrera como la suya?

- Totalmente. Y eso que yo había trabajado mi retirada estando en activo. Muchas compañeras, como Amaya Valdemoro, me habían dicho que era muy duro: que se pasa de estar en el foco a no estar en ningún sitio. Pero yo había hecho muchas cosas: 'Masterchef', documentales, libros, mi carrera como diseñadora, la universidad… Todo eso me ayudó a salir de mi burbuja. Sabía que llegaría un día en el que dejaría de ser 'Ona, la campeona', para decir «Hola, soy Ona y busco trabajo». También coincidió con mi maternidad y eso llena mucho, para lo bueno y para lo malo. Pero es verdad que es un cambio radical, incluso en lo cotidiano.

- ¿Por ejemplo?

- El que mejor me lo explicó fue David Cal, que me contaba que, cuando estás en activo, los demás te lo marcan todo: qué tienes que desayunar, a qué hora, qué vuelo tienes que coger, cómo te tienes que vestir, a qué hora te recoge el taxi... Tú no decides nada. Y, de pronto, tienes que hacerlo. Cosas tan cotidianas como qué preparar para comer hoy.

Salud mental

«Un mal entrenador te puede dejar secuelas psicológicas a largo plazo»

- No sé si ha tenido ocasión de ver el documental de Netflix sobre Rafa Nadal...

- Sí y lloré. Somos muy amigos.

- Llama la atención el sufrimiento constante, tanto físico como mental. ¿Es esa la única manera de tener una carrera tan extraordinaria como la suya o la de Nadal?

- No. El desgaste físico y mental que supone buscar la excelencia está ahí, pero hay muchas maneras de llegar a un objetivo. Yo he tenido una entrenadora durísima, que sobrepasaba todos los límites, y una entrenadora que me exigía mucho dentro del agua, pero que entendía que hay que cuidar la salud mental. Claro que hay lesiones, que te duele todo el cuerpo, que a veces no puedes ni subir unas escaleras, que siempre tienes que comer saludable o igual no puedes ir a la boda de un amigo. Hay renuncias, pero en el deporte y en todo. Miquel Barceló, por ejemplo, pinta todos los días del año. Eso también es duro y sacrificado.

- ¿Qué desterraría del deporte de élite que ha tenido que padecer en primera persona?

- Ahora es cuando soy consciente de que hubo momentos que sobrepasaron los límites de la salud mental. Quizá en ese momento no me daba cuenta o quizá sí, pero tenía tanta ilusión por lograr mi objetivo que pensaba: «Si tengo que pasar por aquí, paso». Pero no era normal la presión estética que sufríamos ni tener que pesarnos cada día. Si estás a tope, si físicamente estás rindiendo al máximo, ¿por qué tienes que pesar unos determinados kilos?

- ¿Y esto ha cambiado?

- Sí. Para empezar, se vigila mucho más. Antes era como… «¿Tienes resultados? Pues amén». Ahora todos tienen su psicólogo y si alguien levanta la mano, se le hace caso. Eso es algo que antes no ocurría. Se ha avanzado mucho. Ahora, por ejemplo, la seleccionadora Andrea Fuentes cuida mucho la parte humana. Lo que está haciendo es un ejemplo de que puedes estar en lo más alto, conseguir los mejores resultados, y cuidar la salud mental. Hay muchas maneras de llegar a un objetivo.

- ¿Un mal entrenador puede dejarte secuelas psicológicas?

- Claro. La presión estética te puede provocar un trastorno de alimentación, una depresión… Yo, por suerte no lo he sufrido, pero eso es algo que te puede acompañar de por vida. Por eso mis padres me dijeron mil veces que lo dejara, porque yo las he pasado de todos los colores. Puedes ser un entrenador hiperexigente en la piscina, pero ser persona fuera. Buscar la excelencia a menudo significa llorar, sufrir o no poder hacer cosas que te gustarían, pero al margen de eso, hay que cuidar a las personas.

Activismo

«No me gusta nada la política. Lo que hago con el COE o el CSD es sin cobrar un duro»

- Convertirse en entrenadora suele ser la opción más natural para una deportista de élite retirada. ¿No se lo plantea?

- No. La razón principal es que he pasado demasiadas horas de mi vida en una piscina. Además, puedes ser un buen deportista y un mal entrenador. Es una responsabilidad muy grande. No es solo llevar un equipo, sino tratar con 15 vidas diferentes, cada una con su propia historia. No me llama y tengo ganas de hacer otras cosas. Lo que sí hago es coreografías para países, estar con las chicas de la selección…

- Ahora que está al otro lado, ¿cómo vive las grandes citas? ¿Echa de menos la competición?

- Sí que hay un punto en el que digo: «Qué bonito, cómo me gusta esa adrenalina...» Pero luego pienso en el frío, las horas, las renuncias… Mejor déjalo (risas).

Deporte y maternidad

- En los Juegos Olímpicos de Tokio denunció que no podía estar con su bebé lactante durante la competición. ¿En qué momento decidió que la maternidad en el deporte de élite tenía que ser su causa y no solo un viaje personal?

- Estaba dando pecho y mi madre me grabó un vídeo hablando del tema. Cuando lo publiqué, empezaron a llamarme medios de todo el mundo. Me di cuenta de que no era solo un problema mío y que tenía que utilizar mi visibilidad y mi altavoz para luchar por esto. Lo primero era visibilizar que se puede y que no hay que renunciar ni a una cosa ni a la otra.

- Desde 2023, preside el Comité de Maternidad y Deporte del COE. ¿En qué se ha avanzado?

- En los Juegos Olímpicos de París las deportistas pudieron viajar con sus bebés y tenían una sala de cuidados y lactancia en la Villa Olímpica. Ese fue un gran avance. Además, se están formando equipos específicos de pre y post parto para que las deportistas embarazadas tengan entrenadores que les puedan decir cómo entrenar, qué pueden y qué no pueden hacer, cómo ejercitar el suelo pélvico... Cuando yo volví a entrenar, mi doctora y yo buscamos lactancia y deporte de élite en Google y nos devolvió cero resultados. Hemos avanzado mucho.

- ¿Y qué falta por hacer?

- Estamos luchando, por ejemplo, para que en todos los deportes de ranking se congele la posición, que existan bajas, que haya becas específicas para poder cuidar al bebé mientras se entrena… Todavía queda mucho por hacer.

- Como activista, ¿se ha planteado, o le han sugerido alguna vez, dedicarse a la política o aspirar a un cargo en las instituciones deportivas?

- No, no, no. No me gusta nada la política. Todo lo que hago con el COE, con el CSD o con el Consejo Asesor del Deporte Español lo hago sin cobrar un duro y viajando. Lo hago por la causa, porque creo en el deporte y en la igualdad. Son horas y horas de mi tiempo sin remuneración. Es un trabajazo, pero lo hago a gusto.

Demasiado sacrificio

«Ahora me doy cuenta de que la presión estética, pesarnos cada día, no era normal»

- El salto que ha dado el deporte femenino en la última década ha sido espectacular. ¿Cómo lo ha vivido usted desde dentro?

- Hemos vivido una época muy bonita con Mireia Belmonte, Carolina Marín, Lydia Valentín, nosotras, el waterpolo, las futbolistas... Son varios ciclos olímpicos ganando medallas y estando a tope. Yo he visto cómo Carolina se ha convertido en una megaestrella en Asia y cómo las niñas ya hablan de Aitana o Alexia en lugar de Messi. Con el fútbol femenino, por ejemplo, se solía decir que no cobraban tanto como los chicos porque no vendían lo mismo. Pero, de pronto, salen en la tele y llenan estadios. Para mí es la pescadilla que se muerde la cola. Cuando la gente las ve, venden camisetas. ¿Estamos contentas? Sí. ¿Seguimos luchando? También.

- El deporte de élite también puede ser un buen negocio. ¿Cómo ha aprendido a gestionar esa parte de su carrera?

- Yo he vivido durante muchos años de 'Ona empresa' y 'Ona marca personal' más que de 'Ona deportista'. Mis beneficios económicos han venido por esa vía. Y esa es una gran suerte, pero el 90% de mi equipo ha vivido solo de lo deportivo. Y si mañana te lesionas, adiós. Además, para ganar dinero tienes que estar muy arriba. Es muy duro y muy difícil. Pero, poco a poco, las cosas están cambiando. Claro que no tiene nada que ver lo que cobra Alexia, por ejemplo, frente a lo que gana Lamine Yamal y es verdad que no hay igualdad de oportunidades, pero estamos avanzando.

- Ha hecho 'realities', escrito libros, trabajado como actriz, da conferencias… ¿Qué le queda en la lista?

- Me encantaría vivir en Menorca, pero no sé si lo conseguiré. También quiero viajar con mi familia y lanzar mi propia marca de baño. Lo de emprender lo tenía muy idealizado, pero me está costando la vida.

- Pues si ni para Ona Carbonell es fácil emprender, no hay esperanza para el resto...

- Estoy en ello, pero siento que soy un poco nula a nivel empresarial. Me falta esa visión, me da miedo todo… Me encantaría hacer mil cosas, pero también soy consciente de mis límites.

- Más allá de las medallas y el palmarés, ¿cuál es el momento de su carrera que guarda con más cariño?

- Me acuerdo mucho de mi medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres con Andrea (Fuentes). Llevaba ocho años buscando ese momento. Aún puedo sentir la emoción. Y también los Juegos de Tokio, competir siendo mamá fue muy especial.

Deporte y negocios

«Durante muchos años he vivido más de la 'Ona marca' que de la 'Ona deportista'»

- Por cierto, ¿sigue nadando en su tiempo libre?

- Menos de lo que me gustaría, porque me encanta el agua, pero con tres hijos hay que ser práctico. Además, la piscina de mi pueblo está de obras desde hace un año, así que apenas he tenido oportunidad.

- ¿Y es capaz de estar chapoteando tranquilamente en una piscina o no puede evitar ponerse a hacer filigranas?

- Inevitablemente, acabo haciendo cosas. Recuerdo que un verano Gemma Mengual y Andrea Fuentes vinieron a verme a Menorca. Nos poníamos a nadar en el mar y acabábamos haciendo 'sincro' porque no sabemos hacer otra cosa. La gente de los barcos se volvía loca. ¡Nos invitaron a ensaimada! (risas) Este año he empezado a remar en un equipo.

- ¿Y eso?

- Vivo en el Maresme, muy cerca del mar, y siempre veía a gente remando desde casa. Este año, me planté allí y he conseguido un puesto en un equipo muy variopinto: tenemos una mujer de 70 años, un chaval de 19, yo misma… Me gusta porque es cero profesional, me ayuda a desconectar y me encanta el contacto con la naturaleza.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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