Los expertos sostienen que de confirmarse sería un «hito en el conocimiento humano»
Regala esta noticia Añádenos en Google Sam Altman, fundador de Open AI. (E. C.)Jon Garay
09/09/2026 Actualizado a las 16:20h.Hace poco más de una semana, el matemático Javier Gómez Serrano contaba en una entrevista con este periódico que llevaba años trabajando en uno de ... los enigmas numéricos más complejos que existen, las ecuaciones de Navier-Stokes. Tan enrevesado es que se considera uno de los 'problemas del milenio' de las Matemáticas y su resolución se compensa con un millón de dólares. El experto madrileño, que colabora con Google en esta tarea, reconocía que estaban lejos de dar con la salida a este laberinto. Pero también aseguraba que los progresos que permitía la IA se producen casi cada semana. Exactamente diez días después, Open AI asegura haberlo resuelto. El anuncio, un hito si se confirma, viene acompañado de polémica: un matemático asegura que la empresa creadora de ChatGPT le ha copiado la idea.
Fue en el año 2000 cuando el Instituto Clay de Matemáticas, una fundación sin ánimo de lucro cuya misión es difundir el conocimiento matemático, lanzó los siete 'problemas del milenio' con el objetivo de medir el progreso de la ciencia de los números en el nuevo milenio. Se fijó un premio de un millón de dólares para quien resolviera alguno de ellos. Hasta ahora, solo el matemático ruso Gregori Perelman había solucionado uno de estos enredos de cifras. Casi fue más noticia su rechazo al dinero que el propio logro científico.
¿Pero qué son las ecuaciones de Navier-Stokes? «Describen cómo se mueve un fluido. El agua alrededor de un barco, el aire alrededor de un avión, una corriente atmosférica o el humo que asciende de una vela responden, con distintos grados de aproximación, a estas ecuaciones», explican Luca Fanelli, Research Professor Ikerbasque en la EHU y en BCAM, y Luis Vega, catedrático de Análisis Matemático en la EHU.
10.000 agentes de IA
El problema que dicen haber resuelto Open AI en solo «88 horas y utilizando alrededor de 10.000 agentes de IA coordinados» es si en determinadas situaciones estas fórmulas dejan de funcionar, como cuando se produce un tornado (una «singularidad», en términos matemáticos). Los expertos de Open AI dicen haber dado con uno de esos casos: «Es un vórtice, un remolino giratorio de fluido, que se arremolina hacia adentro y se alarga cada vez más, como un espagueti».
«Las noticias sobre los avances en la resolución del problema de Navier-Stokes representan un hito en el conocimiento humano», ha asegurado la Sociedad Americana de Matemáticas. «Una demostración de esta magnitud necesita ser estudiada, comprendida y validada por especialistas independientes. En Matemáticas, la autoridad no procede de quién hace el anuncio, ni si quiera de que intervenga un o. Procede de que el argumento pueda ser comprobado y comprendido por la comunidad. Si se confirma, estamos ante un resultado de enorme importancia y ante una respuesta a una de las posibilidades admitidas por el enunciado oficial», destacan los expertos de la EHU. «Pero eso no significa que hayamos comprendido ya el mecanismo último de formación de singularidades en Navier-Stokes ni, mucho menos, que el problema físico de la turbulencia haya quedado explicado», matizan.
Lo curioso del caso es que lo hayan conseguido o no, se trata más de una cuestión teórica que práctica. «Lo sorprendente es que conocemos las ecuaciones desde hace casi dos siglos y sabemos utilizarlas extraordinariamente bien, pero todavía no comprendemos completamente todas sus consecuencias matemáticas. Podemos simular turbulencias, diseñar aviones y predecir flujos utilizando estas ecuaciones, y sin embargo seguimos sin saber demostrar un hecho básico acerca de ellas. Es un buen ejemplo de la diferencia entre saber utilizar una teoría y comprenderla matemáticamente hasta el final», añaden. En resumen, sea como sea, los aviones seguirán volando igual de bien que hasta ahora.
¿Han copiado?
El anuncio de este avance científico aún por confirmar ha venido rodeado de polémica, con acusaciones de plagio y con la rivalidad con Anthropic –una empresa de IA rival que de hecho nació como una escisión de Open AI y que también saldrá a bolsa próximamente– de fondo. «Los de Open AI dicen que no pueden asegurar que sus modelos no se hayan beneficiado de avances inmediatamente previos de un matemático y un ingeniero de Anthropic», explica Javier del Ser, investigador de Tecnalia y profesor distinguido del Departamento de Matemáticas de la EHU. Se trata de Tristan Buckmaster, un matemático de la Universidad de Nueva York, y Levent Alpoge, que trabaja en la mencionada Anthropic. Buckmaster asegura que Open AI se lanzó sobre el problema de estas ecuaciones a las pocas horas de conocer los avances que estaban logrando Alpoge y él, y que les habían copiado su estrategia. Open AI ha asegurado que «no tuvo acceso a ninguno de sus trabajos» y que no cobrará el millón de dólares del premio. Aunque no ha revelado el coste de las 88 horas de cálculos, se estima en más de diez millones.
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