Córdoba y Martínez Zoroa no mantienen un conflicto directo con OpenAI. Aunque habían encontrado un mecanismo que podía conducir hacia la solución, reconocen que no saben si finalmente habrían conseguido completar la demostración. Los avances eran lentos, pero continuaban trabajando en ella. “Tal y como está la cosa, parece que ya no lo vamos a saber”, explicaron en una entrevista con El País.
De acuerdo con el reporte oficial de OpenAI, unos 10,000 agentes trabajaron de manera concurrente durante el proceso. La solución llegó unas 88 horas después del inicio del experimento. En ese periodo, los agentes intercambiaron 2.7 millones de mensajes y generaron aproximadamente 130,000 millones de tokens de salida. OpenAI no ha revelado cuánto costó el experimento, aunque estimaciones externas sitúan el gasto computacional en millones de dólares.
El problema de Navier-Stokes plantea si las ecuaciones utilizadas para describir el movimiento de fluidos, como el agua o el aire, mantienen siempre soluciones regulares o si pueden desarrollar singularidades, es decir, puntos en los que determinadas cantidades matemáticas se vuelven infinitas. La demostración presentada por OpenAI sostiene que esas singularidades pueden aparecer bajo ciertas condiciones.