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Irán centraliza su defensa en impedir el paso de barcos que transportan gas y petróleo a Occidente.
La ofensiva bélica de Israel y Estados Unidos para derrocar al régimen de los ayatolás en Irán está generando unas distorsiones en el mercado energético global que se han convertido en el punto débil de la propia operación militar. Porque la estrategia defensiva puesta en marcha por Teherán de regionalizar el conflicto y, sobre todo, paralizar el tránsito de gas, petróleo y el resto de mercancías por el estrecho de Ormuz ha elevado exponencialmente los costes de la guerra, que además deberán ser asumidos por la mayor parte de los países occidentales y no sólo por las naciones implicadas directamente en el conflicto.
Prueba de ello es que durante la sesión de ayer el crudo Brent, la referencia en Europa, superó de nuevo la barrera de los 100 dólares por barril a pesar de que la dependencia de la economía europea de la energía procedente del golfo Pérsico es menor a la de China o India. Pero la amenaza de una crisis generalizada en la oferta de petróleo y gas en caso de que se prolongue el bloqueo del estrecho de Ormuz que pueda desatar una competencia feroz entre las grandes potencias por asegurar el suministro sitúa a la Unión Europea en una clara posición de debilidad.
Ni siquiera el histórico acuerdo entre los 32 países miembros de la Agencia Internacional de la Energía para liberar 400 millones de barriles de petróleo, el equivalente al crudo que atraviesa el golfo Pérsico a lo largo de 20 días, sirvió para tranquilizar a los mercados. Entre otras razones porque el nuevo líder supremo de Irán, Motjaba Jameneí, en su primer discurso público después de ser elegido sucesor de su padre Alí, ordenó al Ejército de su país mantener cerrado el paso de barcos mercantes por el estrecho de Ormuz para "presionar al enemigo".
Teherán apuesta sin disimulos por aumentar la factura de la guerra para la economía mundial, tal como mandató el ayatolá ejecutado por Israel y Estados Unidos el pasado 28 de febrero, para forzar a estos países a frenar su ofensiva si quieren evitar una recesión. Ayer fueron atacados otros dos petroleros, lo que eleva a trece el número de barcos afectados.
La Casa Blanca señaló que todavía no está en disposición de escoltar a los petroleros que tratan de atravesar este paso estratégico, lo cual denota una alarmante falta de previsión por parte de Washington. Según la AIE, la actual ya es la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero, superando incluso a la crisis que provocó la guerra de Yom Kipur en 1973.
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