El 'Guernica' es un cuadro fuera de lo común en muchos aspectos. Lo es su historia. Lo es el tour que lo llevó por varios continentes durante sus primeras décadas. Y lo es también su tamaño, muy (muy) superior al de la gran mayoría de cuadros que cuelgan en los museos. Esa suma de factores explica que ahora esté en el centro de una agria polémica. El País Vasco quiere llevarlo temporalmente de Madrid a Bilbao para celebrar el 90 aniversario del bombardeo que inspiró a Picasso, pero su custodio actual, el Reina Sofía, cree que es una pésima idea.
El debate está servido.
¿Qué ha pasado? Que el Gobierno vasco quiere que el 'Guernica', probablemente la obra más famosa de Pablo Picasso, se exponga al fin en Euskadi. Hace unos días, durante una reunión con el ministro de Cultura, la vicelehendakari Ibone Bengoetxea solicitó al Gobierno que ceda temporalmente la pintura al Guggenheim de Bilbao. No fue la única. La misma petición se la ha trasladado el lehendakari Imanol Pradales al presidente del Gobierno.
La idea es que el 'Guernica' recale en tierras vascas nueve meses, de octubre de 2026 a junio de 2027. Cumplido ese plazo regresaría al que lleva siendo su hogar desde comienzos de la década de 1990, el Museo Reino Sofía de Madrid, donde actúa como principal reclamo, captando decenas de miles de visitantes.
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¿Por qué es importante? Por su carga simbólica. El 'Guernica' no es un cuadro cualquiera. Picasso lo pintó entre mayo y junio de 1937 en su taller de la Rue des Grands-Augustins, París, por encargo del Gobierno de la República. La obra está inspirada además en uno de los episodios más funestos de la Guerra Civil: el bombardeo de la localidad de Guernica (Vizcaya) a finales de abril de 1937 por parte de la Legión Condor y la Aviación Legionaria italiana.
Pese a que durante sus primas décadas protagonizó un intenso periplo que la llevó por buena parte de Europa, Norteamérica y Sudamérica, la obra no aterrizó en España hasta septiembre de 1981. Algunos historiadores, como El Barroquista, han interpretado su llegada como "el retorno simbólico del último exiliado".
¿Y por qué es noticia? Que Euskadi quiera que se exponga en Bilbao justo ahora, entre octubre de 2026 y junio de 2027, no es casualidad. Coincidiría con el 90º aniversario de la constitución del primer Ejecutivo regional y del bombardeo de Guernica. De ahí que Bengoetxea haya insistido en el "profundo significado histórico, simbólico y emocional" que tendría el traslado para el pueblo vasco.
¿Será posible? Desde luego no lo tendrá fácil. Solo un día después de la reunión entre Bengoetxea y el ministro de Cultura, el Museo Reina Sofía publicó un informe de 16 páginas en el que "desaconseja rotundamente" el traslado del cuadro desde Madrid al País Vasco. El motivo: el proceso podría dañarlo.
"La obra se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales. Sin embargo, de cara a un posible traslado, su formato, naturaleza de los elementos que la componen y estado de conservación, junto con los numerosos daños sufridos con el tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en transportes para obras de arte".
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¿Dice algo más? Sí. Por si quedasen dudas, subraya: “Dichas vibraciones podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte". El dictamen del Reina Sofía por supuesto no ha gustado al Gobierno vasco, descontento tanto con el fondo como con la forma.
"Sería grave que una solicitud formal de un gobierno se responda sin un análisis serio y en profundidad. El encargo debe ser un análisis sobre las necesidades para que el cuadro pueda estar en Euskadi de manera temporal", reclama Bengoetxea.
Desde el Ejecutivo regional recalcan que no se trata de una simple cuestión técnica. De fondo, insisten, hay lecturas mucho más profundas que afectan a la "memoria" y "la reparación". La vicelehendakari primera denuncia además que de momento no ha recibido "ninguna respuesta oficial" por parte de Moncloa.
¿Tan sorprendente es? Sí. Y no. Todo lo que gira en torno al 'Guernica' despierta expectación, algo comprensible si se tiene en cuenta que al valor artístico de la obra se suma su relevancia histórica y simbólica. Sin embargo el propio Reina Sofía se ha encargado de recalcar que su postura no es nueva.
De hecho lleva varias décadas cerrando la puerta a organismos que piden un préstamo de la obra. En 1997 ya dijo 'no' a una petición para que la pintura se incluyese en la inauguración del Guggenheim de Bilbao, y eso que llegaba avalada por un informe en el que se detallaban "las condiciones técnicas" del traslado.
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¿Ha habido más casos? En 2000 denegó una petición del MoMA, en 2006 hizo lo mismo con el Royal Ontario Museum y en 2007 rechazó otra petición del Gobierno Vasco. Dos años después volvió a decir 'no' al Grupo Fuji, interesado en incluir la pieza en la exposición "50 Aniversario Fuji TV", celebrada en Tokio, y en 2012 rechazó también la solicitud presentada por un museo coreano.
Los últimos viajes del cuadro se remontan unas cuantas décadas atrás: en 1981 se empaquetó en el MoMA para su traslada a España, donde se expuso primero en el Casón del Buen Retiro y más tarde (a partir del 92) en el Reina Sofía. Allí solo la exposición "Piedad y terror en Picasso", organizada durante el 80º aniversario de la obra, atrajo a más de 625.000 visitantes. Y eso en menos de medio año.
¿Tan problemático resulta moverla? El informe publicado por el Museo Reina Sofía no solo desaconseja el traslado del 'Guernica'. Antes de llegar a esa conclusión ofrece un análisis detallado del estado actual de la pintura, en la que aprecia "alteraciones tales como grietas, craquelados y microfisuras".
"En muchos casos las grietas más importantes fueron intervenidas con cera aplicada en el reverso y refuerzos de papel japonés adherido que se colocaron en la restauración de 1964", incide el informe, que habla de "pérdida de policromía" y "lagunas pictóricas", entre otra taras. ¿El motivo? Los técnicos lo tienen claro. "Mayoritariamente" las achacan a las "tensiones provocadas por los numerosos enrollados, traslados y manipulaciones en sus años de itinerancia".
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¿Todo es culpa de los viajes? En el informe se habla también de la cera aplicada al cuadro durante su restauración de 1957 y se reconoce que la pintura empleada por el propio Picasso acarrea "una fragilidad añadida". Con todo, los técnicos centran gran parte de su atención en los continuos viajes que vivió el 'Guernica' durante sus primeras décadas, sobre todo entre los 30 y 50.
"Tras sufrir más de 30 itinerancias, con otros tantos enrollamientos, en 1957, dado su mal estado de conservación, se aplicó cera resina por el reverso y se colocaron bandas de tela de lino y algodón en la trama y en la urdimbre".
¿Tanto ha viajado? Sí. Hace unos años El Barroquista dedicó al tema un amplio hilo en X en el que apunta que el 'Guernica' es, "posiblemente, el cuadro más viajero de la historia del arte". Quizás parezca exagerado, sobre todo si se tiene en cuenta que la obra se pintó en los años 30 y lleva varias décadas sin moverse de Madrid, pero desde luego su periplo resulta fascinante.
El 'Guernica' se pintó en París a mediados del 37, se incluyó en una exposición que recorrió varias ciudades de Europa, se trasladó a Reino Unido y (ya a finales de los 30) dio el salto a EEUU, donde tras una breve exposición en Nueva York viajó por Los Angeles, San Francisco, Chicago, San Francisco… En los 50 volvió a volar a Europa para mostrarse en Milán y luego emprendió un nuevo viaje rumbo Brasil. Su travesía continúa por Europa, EEUU y finalmente España.
¿Qué pasó durante esos trayectos? El problema es que el 'Guernica' es tan grande (776,3 x 349,3 cm) que, como recuerda El Barroquista, en muchos viajes la pintura tenía que enrollarse y desenrollarse antes de fijarse en el bastidor, un proceso "tremendamente delicado" que acabó pasando factura a la obra.
Ni siquiera su traslado del Casón del Buen Retiro al Reina Sofía (ambos en Madrid) fue sencillo. A pesar de que fue un itinerario muy breve, de unos cientos de metros, requirió un despliegue considerable de medios. Ahora se enfrenta a un desafío considerablemente mayor: un viaje entre Madrid y el País Vasco.
Imagen | PromoMadrid, author Max Alexander (Flickr)
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La noticia
País Vasco quiere que el 'Guernica' se traslade a Bilbao temporalmente: sería una mala noticia para el 'Guernica'
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
.
País Vasco quiere que el 'Guernica' se traslade a Bilbao temporalmente: sería una mala noticia para el 'Guernica'
El Gobierno vasco ha solicitado que el cuadro se traslade temporalmente el Guggenheim de Bilbao
El Reina Sofía lo desaconseja "rotundamente" y advierte del impacto que tendría para la obra
"Las vibraciones podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica"
El 'Guernica' es un cuadro fuera de lo común en muchos aspectos. Lo es su historia. Lo es el tour que lo llevó por varios continentes durante sus primeras décadas. Y lo es también su tamaño, muy (muy) superior al de la gran mayoría de cuadros que cuelgan en los museos. Esa suma de factores explica que ahora esté en el centro de una agria polémica. El País Vasco quiere llevarlo temporalmente de Madrid a Bilbao para celebrar el 90 aniversario del bombardeo que inspiró a Picasso, pero su custodio actual, el Reina Sofía, cree que es una pésima idea.
El debate está servido.
¿Qué ha pasado? Que el Gobierno vasco quiere que el 'Guernica', probablemente la obra más famosa de Pablo Picasso, se exponga al fin en Euskadi. Hace unos días, durante una reunión con el ministro de Cultura, la vicelehendakari Ibone Bengoetxea solicitó al Gobierno que ceda temporalmente la pintura al Guggenheim de Bilbao. No fue la única. La misma petición se la ha trasladado el lehendakari Imanol Pradales al presidente del Gobierno.
La idea es que el 'Guernica' recale en tierras vascas nueve meses, de octubre de 2026 a junio de 2027. Cumplido ese plazo regresaría al que lleva siendo su hogar desde comienzos de la década de 1990, el Museo Reino Sofía de Madrid, donde actúa como principal reclamo, captando decenas de miles de visitantes.
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¿Por qué es importante? Por su carga simbólica. El 'Guernica' no es un cuadro cualquiera. Picasso lo pintó entre mayo y junio de 1937 en su taller de la Rue des Grands-Augustins, París, por encargo del Gobierno de la República. La obra está inspirada además en uno de los episodios más funestos de la Guerra Civil: el bombardeo de la localidad de Guernica (Vizcaya) a finales de abril de 1937 por parte de la Legión Condor y la Aviación Legionaria italiana.
Pese a que durante sus primas décadas protagonizó un intenso periplo que la llevó por buena parte de Europa, Norteamérica y Sudamérica, la obra no aterrizó en España hasta septiembre de 1981. Algunos historiadores, como El Barroquista, han interpretado su llegada como "el retorno simbólico del último exiliado".
¿Y por qué es noticia? Que Euskadi quiera que se exponga en Bilbao justo ahora, entre octubre de 2026 y junio de 2027, no es casualidad. Coincidiría con el 90º aniversario de la constitución del primer Ejecutivo regional y del bombardeo de Guernica. De ahí que Bengoetxea haya insistido en el "profundo significado histórico, simbólico y emocional" que tendría el traslado para el pueblo vasco.
¿Será posible? Desde luego no lo tendrá fácil. Solo un día después de la reunión entre Bengoetxea y el ministro de Cultura, el Museo Reina Sofía publicó un informe de 16 páginas en el que "desaconseja rotundamente" el traslado del cuadro desde Madrid al País Vasco. El motivo: el proceso podría dañarlo.
"La obra se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales. Sin embargo, de cara a un posible traslado, su formato, naturaleza de los elementos que la componen y estado de conservación, junto con los numerosos daños sufridos con el tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en transportes para obras de arte".
¿Dice algo más? Sí. Por si quedasen dudas, subraya: “Dichas vibraciones podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte". El dictamen del Reina Sofía por supuesto no ha gustado al Gobierno vasco, descontento tanto con el fondo como con la forma.
"Sería grave que una solicitud formal de un gobierno se responda sin un análisis serio y en profundidad. El encargo debe ser un análisis sobre las necesidades para que el cuadro pueda estar en Euskadi de manera temporal", reclama Bengoetxea.
Desde el Ejecutivo regional recalcan que no se trata de una simple cuestión técnica. De fondo, insisten, hay lecturas mucho más profundas que afectan a la "memoria" y "la reparación". La vicelehendakari primera denuncia además que de momento no ha recibido "ninguna respuesta oficial" por parte de Moncloa.
¿Tan sorprendente es? Sí. Y no. Todo lo que gira en torno al 'Guernica' despierta expectación, algo comprensible si se tiene en cuenta que al valor artístico de la obra se suma su relevancia histórica y simbólica. Sin embargo el propio Reina Sofía se ha encargado de recalcar que su postura no es nueva.
De hecho lleva varias décadas cerrando la puerta a organismos que piden un préstamo de la obra. En 1997 ya dijo 'no' a una petición para que la pintura se incluyese en la inauguración del Guggenheim de Bilbao, y eso que llegaba avalada por un informe en el que se detallaban "las condiciones técnicas" del traslado.
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¿Ha habido más casos? En 2000 denegó una petición del MoMA, en 2006 hizo lo mismo con el Royal Ontario Museum y en 2007 rechazó otra petición del Gobierno Vasco. Dos años después volvió a decir 'no' al Grupo Fuji, interesado en incluir la pieza en la exposición "50 Aniversario Fuji TV", celebrada en Tokio, y en 2012 rechazó también la solicitud presentada por un museo coreano.
Los últimos viajes del cuadro se remontan unas cuantas décadas atrás: en 1981 se empaquetó en el MoMA para su traslada a España, donde se expuso primero en el Casón del Buen Retiro y más tarde (a partir del 92) en el Reina Sofía. Allí solo la exposición "Piedad y terror en Picasso", organizada durante el 80º aniversario de la obra, atrajo a más de 625.000 visitantes. Y eso en menos de medio año.
¿Tan problemático resulta moverla?El informe publicado por el Museo Reina Sofía no solo desaconseja el traslado del 'Guernica'. Antes de llegar a esa conclusión ofrece un análisis detallado del estado actual de la pintura, en la que aprecia "alteraciones tales como grietas, craquelados y microfisuras".
"En muchos casos las grietas más importantes fueron intervenidas con cera aplicada en el reverso y refuerzos de papel japonés adherido que se colocaron en la restauración de 1964", incide el informe, que habla de "pérdida de policromía" y "lagunas pictóricas", entre otra taras. ¿El motivo? Los técnicos lo tienen claro. "Mayoritariamente" las achacan a las "tensiones provocadas por los numerosos enrollados, traslados y manipulaciones en sus años de itinerancia".
¿Todo es culpa de los viajes? En el informe se habla también de la cera aplicada al cuadro durante su restauración de 1957 y se reconoce que la pintura empleada por el propio Picasso acarrea "una fragilidad añadida". Con todo, los técnicos centran gran parte de su atención en los continuos viajes que vivió el 'Guernica' durante sus primeras décadas, sobre todo entre los 30 y 50.
"Tras sufrir más de 30 itinerancias, con otros tantos enrollamientos, en 1957, dado su mal estado de conservación, se aplicó cera resina por el reverso y se colocaron bandas de tela de lino y algodón en la trama y en la urdimbre".
¿Tanto ha viajado? Sí. Hace unos años El Barroquista dedicó al tema un amplio hilo en X en el que apunta que el 'Guernica' es, "posiblemente, el cuadro más viajero de la historia del arte". Quizás parezca exagerado, sobre todo si se tiene en cuenta que la obra se pintó en los años 30 y lleva varias décadas sin moverse de Madrid, pero desde luego su periplo resulta fascinante.
El 'Guernica' se pintó en París a mediados del 37, se incluyó en una exposición que recorrió varias ciudades de Europa, se trasladó a Reino Unido y (ya a finales de los 30) dio el salto a EEUU, donde tras una breve exposición en Nueva York viajó por Los Angeles, San Francisco, Chicago, San Francisco… En los 50 volvió a volar a Europa para mostrarse en Milán y luego emprendió un nuevo viaje rumbo Brasil. Su travesía continúa por Europa, EEUU y finalmente España.
¿Qué pasó durante esos trayectos? El problema es que el 'Guernica' es tan grande (776,3 x 349,3 cm) que, como recuerda El Barroquista, en muchos viajes la pintura tenía que enrollarse y desenrollarse antes de fijarse en el bastidor, un proceso "tremendamente delicado" que acabó pasando factura a la obra.
Ni siquiera su traslado del Casón del Buen Retiro al Reina Sofía (ambos en Madrid) fue sencillo. A pesar de que fue un itinerario muy breve, de unos cientos de metros, requirió un despliegue considerable de medios. Ahora se enfrenta a un desafío considerablemente mayor: un viaje entre Madrid y el País Vasco.