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Pablo Blanco: «La prioridad es recuperar el vínculo de los ciudadanos de Málaga con sus Montes»

Pablo Blanco: «La prioridad es recuperar el vínculo de los ciudadanos de Málaga con sus Montes»
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«Cortar y sacar madera no es un crimen, ni un delito ni pone en riesgo a estos ecosistemas, sino que los beneficia», asegura el nuevo director del Parque Natural Montes de Málaga

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Pablo Blanco, en un momento de la entrevista realizada en Los Montes de Málaga. SALVADOR SALAS Pablo Blanco: «La prioridad es recuperar el vínculo de los ciudadanos de Málaga con sus Montes»

«Cortar y sacar madera no es un crimen, ni un delito ni pone en riesgo a estos ecosistemas, sino que los beneficia», asegura el nuevo director del Parque Natural Montes de Málaga

Ignacio Lillo

Málaga

Domingo, 4 de enero 2026, 00:25

... vivido». Tras aprobar las oposiciones podía haber elegido casi cualquier sitio de Andalucía, pero se decantó por Málaga. Lo hizo guiado por el buen ambiente de trabajo en sus dos delegaciones vinculadas con el medio ambiente, pero también por la extensa superficie de montes públicos en la provincia. Un afán que le acaba de convertir en el nuevo director conservador del Parque Natural Montes de Málaga, que es el principal pulmón de la capital, compartido también con Casabermeja y Colmenar.

Importancia ecológica

«Los Montes es un modelo de gestión forestal para España y para el mundo»

–¿Qué hace tan especial Los Montes de Málaga?

–Pues a Los montes los hace especiales dos cosas: es un espacio forestal que tiene directamente contacto con la ciudad, es lo que en los incendios se llama un interfaz urbano forestal. Es decir, mucha población pegada y tránsito directamente del casco urbano al espacio natural protegido o al monte público. Con lo cual tiene una afluencia de visitantes y de gente que vive alrededor y que tiene un contacto directo. Eso tiene consecuencias en su día a día, tanto por la calidad de vida, porque es un sitio de esparcimiento y de práctica deportiva; como de gente que vive pegada al monte. Ese vínculo me encanta, puesto que muchas veces se tiene una visión urbanita sobre nuestros sistemas naturales. El medio mediterráneo está formado por ecosistemas y paisajes modelados por el ser humano: me interesa muchísimo el papel del ser humano en el medio, y este es un magnífico ejemplo de ello.

–¿Cómo se manifiesta?

–En Málaga no somos conscientes de ello, pero Los Montes es un modelo de gestión forestal para España y para el resto del mundo, por la restauración hidrológico-forestal que se hizo aquí, que vino después de un evento catastrófico como fue la inundación de 1907. Junto con Sierra Espuña, Lozoya en Madrid y Canfranc en el Pirineo aragonés son modelos de gestión acertada. Esta intervención, donde primó el prisma conservacionista, generó todo el marco que tenemos ahora de concienciación medioambiental. Las repoblaciones forestales con coníferas no han sido ni mucho menos un crimen, han sido una intervención acertada que ha necesitado y necesitan gestión de la mano del hombre para acelerar procesos naturales.

Desapego

«Hay una pérdida de los vínculos generacionales de los malagueños»

–Tengo la sensación de que es un gran desconocido, mucha gente no sabe que esto está a 15 minutos del Centro de Málaga.

–Nos hemos dado cuenta, y para nosotros va a ser una prioridad en los próximos años, de la necesidad de recuperar el vínculo de la ciudad con sus Montes. No somos conscientes de lo que tenemos porque se hace un uso muy inmediato, es decir, sí que hay un porcentaje de la población que usa, sin conocerlo, este espacio porque sale a entrenar o a pasear o con bicicletas desde sus casas... Incluso a las ventas, que hoy día solo están abiertas los fines de semana. ¿Por qué? Porque no lo estamos cuidando, no estamos haciendo una gestión integral del espacio y de la oferta. Lo que está sucediendo es una pérdida de vínculos generacionales, desde los tiempos de máximo esplendor del vino y de la uva, que da lugar a varios barrios. Ha habido varios saltos generacionales y se está perdiendo ese vínculo. Las generaciones anteriores subían mucho a Los Montes y ya no tanto. El que utiliza hoy el espacio ha perdido ese entronque cultural y histórico, pero entiendo que está ahí, latente, y lo tenemos que recuperar.

–¿Cómo se puede recuperar?

–Haciéndonos visibles. Realmente tenemos muchos visitantes, unos 65.000 anuales, pero vienen sobre todo a la zona de influencia urbana, es decir, en la parte sur del parque. Hay que hacer actividades, como son los premios Parque Natural Montes de Málaga, que este año han reconocido a Rafael Haro, que ha sido un personaje clave en la declaración del último Parque Nacional Sierra de las Nieves. Y vamos a trabajar con los clubs deportivos y las asociaciones que desarrollan actividades dentro del parque natural, que son muchas. Queremos involucrarlos en la conservación, el mantenimiento y la restauración. Tenemos también previstas reforestaciones y acciones de limpieza, incluso planes de mantenimiento del patrimonio cultural, que tenemos mucho. También en el control de especies exóticas invasoras... Lo que queremos hacer es involucrar, sobre todo, a los jóvenes, donde tenemos un gran potencial. Nuestra junta rectora está muy involucrada, estamos consiguiendo de nuevo una alta participación. También estamos intentando entrar todo lo posible en la comunidad educativa: tenemos un módulo de FP, un ciclo formativo superior de Gestión Forestal y nos gustaría que este sea su espacio fuera del aula para las prácticas.

Gran afluencia

«Tenemos unos 65.000 visitantes al año, sobre todo en la zona más urbana»

Muerte de los pinos

–¿Qué podemos hacer para combatir el decaimiento tan brutal que vemos en las coníferas?

–El decaimiento de las masas forestales son procesos de mortalidad, cuando responden a fenómenos naturales; o de mortandad, cuando es por cualquier otro factor que no sea natural, es decir, las enfermedades asociadas y eventos catastróficos. Son fenómenos que se dan en la naturaleza. Todavía no se ha llegado a determinaciones concluyentes, pero nosotros lo que interpretamos aquí es que forma parte de un proceso 'natural', entre comillas, acelerado por el escenario de cambio climático y por el último periodo de sequía... La última ha sido mucho más severa incluso que la de los años 90 o periodos anteriores. Somos conscientes de que en Málaga la temperatura media diaria está aumentando, pero sobre todo la nocturna se está elevando muchísimo...

–Entonces, ¿qué sucede?

–Lo que tenemos son masas de origen artificial o humano, por plantaciones para restaurar medios muy degradados, como estaba toda la península en los años 50 y 60, que han llegado al final de su vida útil. Lo que estamos viendo delante es un pinar ya de 80 años, cuando el pino carrasco, que es el que más se usó en Montes de Málaga, tiene una vida calculada en estas situaciones de 100 años. Además, con unas densidades altísimas y un suelo muy escaso, y ha venido un periodo de sequía muy severo. Por tanto, se ha acelerado el proceso de muerte natural o incluso de la gestión que tendría que haber hecho el hombre. Todo esto lo estamos viendo en directo y concentrado en pocos años. La densidad de individuos muertos es alarmantemente elevado. Pero a la vez se está dando un proceso de transición de un modelo de vegetación a otro. Así que, por una parte mal, porque nos toca ver árboles muertos; pero a la vez se generan huecos y por debajo se abre un subpiso de encinar y de otras especies. Lo que sucede es que tenemos tanta presión de población sobre la masa que nos obliga a actuar ya.

Futuro del Parque

«Queremos involucrar a los jóvenes, tenemos un gran potencial»

–¿Cómo se va a actuar?

Lo primero es hacer seguras las zonas de tránsito, se nos están cayendo árboles continuamente y tenemos mucha afluencia. Los Montes tienen una red de carriles y senderos estupenda que ayudan mucho con los incendios y tienen carga de uso público, y vamos a centrarnos en esa zona en un primer momento. Luego vendrán tratamientos selvícolas, tenemos ya aprobados varios proyectos para actuar en las masas; pero ahora mismo nos vamos a centrar en hacer seguras las zonas de tránsito y en observar cómo evoluciona la naturaleza, porque al pie de los pinos muertos ya asoman otras especies autóctonas: la vegetación se regenera de modo natural.

–¿Qué especies se van a elegir para las futuras repoblaciones?

–Con los escenarios de cambio climático, vamos a tener que ir a especies más adaptadas a las altas temperaturas y a la sequía, de la familia de las cupresáceas: sabinas, enebros... Igual que se están buscando zonas de refugio para el pinsapo, tenemos identificadas algunas especies que funcionan muy bien en repoblaciones que son extremadamente resistentes o adaptadas a estos fenómenos como puede ser el Tetraclinis articulata (arar), que es una cupresácea del entorno mediterráneo. En Los Montes ya hay, porque los ingenieros las utilizaron en algunos sitios y se está expandiendo de modo natural. En las repoblaciones funciona estupendamente, prácticamente sin necesidad de riegos.

Repoblaciones

«Buscamos especies adaptadas a las altas temperaturas como las cupresáceas»

Talas necesarias

–¿Se va a extraer madera?

–La gente va a ver que de nuevo hay aprovechamientos forestales en Los Montes. En el caso de la madera y la biomasa, esto no es más que una gestión forestal del espacio. Es decir, tenemos una masa que está cubriendo completamente el suelo, se nos está muriendo por un proceso de decaimiento, que puede tener un origen netamente natural, por temas climáticos y por la configuración de su estructura. Mediante gestión, los aprovechamientos permiten abrir huecos para que se den otros modelos de vegetación con mayores probabilidades de éxito. Pero para eso hay que sacar de aquí madera, tanto en rollo (para aserradero) como para biomasa. Eso ya depende del mercado, pero quiero decir que cortar y sacar madera no es un crimen, ni es un delito ni pone en riesgo a estos ecosistemas. Al contrario, es favorecerlos. Hay actuaciones que tienen una visión a primera vista destructiva, entre comillas, pero lo que hay detrás es lo contrario, es generación de oportunidades. La mano del hombre está presente en nuestro medio, nosotros no tenemos ningún bosque natural en la península ibérica.

–¿Qué precauciones tienen que tomar los visitantes?

–Durante los próximos meses vamos a tener maquinaria pesada trabajando, y los trabajadores pueden tener momentos de estrés por la presencia de usuarios, que tienen que ser respetuosos con esos trabajos para no generar situaciones de peligro. Pedimos a la gente que sea consciente de que un maquinista puede no ver a un ciclista o a un corredor que le pasa cerca, y que sean muy respetuosos con la señalización y con el personal en las obras.

Jabalíes en Málaga

«Esa densidad de ejemplares se refugia en cañadas y arroyos urbanos»

Jabalíes en la ciudad

–En la ciudad hay cada vez más jabalíes y hay quien apunta que bajan desde Los Montes...

–Hay una alarma social en la ciudad por la cantidad de grupos de jabalíes que día a día acceden al entorno urbano. Y es verdad que se ha trasladado que esos jabalíes pueden venir de los montes públicos o del parque natural Montes de Málaga. Por eso, vamos a volver a hacer un muestreo para ver qué densidad de población hay. Ahora bien, los jabalíes buscan sitios donde ocultarse durante los periodos de descanso, en zonas de vegetación densa. Los Montes de Málaga, por la cobertura casi completa de Pinar, tiene muy pocas zonas de matorral donde estar protegidos en esos momentos. Y se junta otro factor: como cualquier ser vivo, lo que busca es alimentarse gastando el mínimo posible de energía. Entonces, en realidad están en los entornos urbanos, porque generamos tantos residuos que les resulta más fácil comer. Se refugian sobre todo en las zonas húmedas y cañadas, en los arroyos de la interfaz urbano-forestal.

–¿Lo que intenta decir es que los jabalíes no bajan de Los Montes?

–Por supuesto que en Los Montes hay jabalíes, pero esa densidad de ejemplares está en lo que tradicionalmente se ha conocido como los arrabales de la ciudad. Allí están protegidos y van a la ciudad a alimentarse porque les resulta mucho más sencillo y cómodo que buscar en otro sitio donde hay menos recursos. Pero vamos a trabajar en la linde del parque, vamos a hacer muestreos y si hay que actuar, se actuará.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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