Fernando Grande-Marlaska, Francisco Pardo Piqueras y José Bono. Arte EE
Reportajes Paco Pardo, el director de la Policía de Marlaska que pasó de "vender melones con su padre" a irse de vacaciones a MarruecosLos policías cuestionan los vínculos de Pardo con la inteligencia marroquí mientras el informe policial de Ceuta cuestiona la cadena de información del Cuerpo.
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Alejandra Inza Publicada 6 septiembre 2026 06:00hFrancisco Pardo Piqueras ocupa desde 2018 el despacho desde el que se dirige la Policía Nacional. Pedro Sánchez lo puso al frente del Cuerpo y Fernando Grande-Marlaska lo ha mantenido allí durante ocho años, como uno de sus hombres de máxima confianza en Interior.
Pardo no es un policía de carrera; es un político que ha pasado buena parte de su vida entrando y saliendo de los distintos círculos del poder socialista. Ocupó el cargo después de crecer durante años bajo el paraguas de José Bono, de cuya mano alcanzó la Secretaría de Estado de Defensa.
Ahora es ese hombre de confianza al que Marlaska le pide explicaciones. Lo hizo después de que EL ESPAÑOL publicara en exclusiva este martes el informe elaborado por el CENIF para la juez María Tardón, que recoge cómo agentes marroquíes guiaron a los migrantes durante la entrada masiva en Ceuta y la alerta que, un día antes, había situado en "riesgo extremo" la posibilidad de un acceso coordinado.
El ministro quería saber desde cuándo tenía conocimiento la Policía de esa información y por qué no había llegado a Interior.
Pardo sostuvo que no había conocido el contenido del informe mientras los agentes del CENIF lo elaboraban porque la juez María Tardón les había ordenado mantener en reserva sus actuaciones y no informar a sus superiores.
El director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo Piqueras, y el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, en un acto de la Policía. Europa Press
La instrucción, impartida el 10 de agosto, se mantuvo hasta que el informe estuvo terminado y fue entregado a la magistrada. Ese mismo día, Tardón autorizó a los investigadores a trasladarlo a sus mandos policiales y fue entonces cuando Pardo pudo acceder a él.
Una vez tuvo el documento, Pardo trasladó a Marlaska que no existía ningún informe policial que atribuyera a las fuerzas de seguridad marroquíes la "planificación o ejecución" de lo ocurrido.
Pero la alerta existía, como ahora también existe una investigación judicial sobre lo ocurrido.
Este viernes, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha respaldado que Tardón investigue el caso, considerando que una parte sustancial de la "planificación, movilización, coordinación logística, difusión digital y eventual dirección estratégica" se habría desarrollado en Marruecos.
Para JUPOL, Sindicato de la Policía Nacional, no resulta creíble que una alerta calificada de "extremo" haya podido quedarse en un escalón intermedio de la Policía.
"No nos creemos que no hubiera conocimiento en los estamentos superiores de la Policía, del director general de la Policía, y tampoco que no tuviera el Gobierno conocimiento de ello", afirma a este periódico Javier Otero, portavoz del sindicato.
La polémica sobre Ceuta se suma así a otros episodios que han situado a Pardo bajo el foco: el caso Koldo, sus contactos con el entorno de Zapatero y la "relación directa" con servicios de inteligencia marroquíes por los que JUPOL le ha reclamado explicaciones a través de su red social X.
Sin embargo, para entender por qué hoy todas las miradas están puestas en él hay que retroceder mucho antes de Ceuta. Concretamente, hasta los años 60 en la provincia de Albacete.
El director de la Policía convoca a los mandos de Extranjería por el informe que implica en la invasión de Ceuta a MarruecosEl chico de Bono
'Paco' Pardo nació en 1962 en Abengibre, un pequeño pueblo de la Manchuela albaceteña. Su padre, Miguel, trabajaba la tierra y, durante las vacaciones de su hijo, ambos recorrían la zona en una pequeña furgoneta vendiendo melones.
En casa, la política también formaba parte de la vida familiar; sus dos hermanos eran del PSOE y su madre, Wencesla, seguía de cerca las vicisitudes del partido hasta el punto de llamar a Pardo cuando advertía alguna "extraña deriva" en "su partido".
Pardo salió de su pueblo, primero para correr y, después, para estudiar. Fue atleta de medio fondo y llegó a ostentar el récord nacional de cadetes en los 2.000 metros antes de marcharse a Murcia para estudiar Derecho.
Al regresar comenzó su carrera política en el Ayuntamiento y, en 1988, con 26 años, dio el salto a la Junta de Castilla-La Mancha como asesor y jefe de Gabinete del consejero de Agricultura.
Bruselas exige explicaciones a Moncloa por el enchufe en Ineco del joven amigo de Bono con fondos europeosFue entonces cuando apareció la figura que marcaría su trayectoria: José Bono. Pardo fue ascendiendo a su sombra, primero como director general de Relaciones Institucionales y, después, como secretario general de la Presidencia, hasta que en 1999 Bono lo puso al frente de su Gabinete.
El salto a Madrid llegó en 2004, cuando Bono asumió el Ministerio de Defensa en el primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y Pardo hizo las maletas para irse con él.
Francisco Pardo pasó de organizar la agenda de un presidente autonómico a ocupar la Secretaría de Estado de Defensa, uno de los puestos con más peso presupuestario del Gobierno.
Allí no solo se convirtió en uno de los hombres de confianza de Bono, sino que entró de lleno en el entorno de Zapatero y estableció una relación directa con el presidente.
Sin embargo, tras tres años en Defensa, en 2007 volvió a Castilla-La Mancha para liderar la lista de Albacete y presidir las Cortes regionales.
Se mantuvo en la cúpula del PSOE autonómico hasta que en 2012, tras casi 25 años encadenando cargos públicos, dejó la política para probar suerte en el sector privado.
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Tras abandonar la política, Pardo dio el salto al sector privado y se incorporó a Tecnove S.L., una empresa castellano-manchega con una importante actividad en contratos con la Administración y, especialmente, con Defensa. Allí ejerció como adjunto a la Presidencia y después como vicepresidente.
Durante seis años explotó en los despachos corporativos los contactos y la agenda institucional que había labrado en su etapa en el Ministerio de Defensa.
La oportunidad de volver a la moqueta pública llegó tras la moción de censura de 2018. En ese momento, Pedro Sánchez buscaba blindar las estructuras del Estado con perfiles de gestión curtidos y sin grandes ambiciones de foco mediático.
Ahí reapareció la sombra de la vieja guardia: Zapatero y el entorno de Bono hicieron valer el nombre de Pardo ante La Moncloa.
El recién nombrado ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no dudó en firmar su nombramiento como Director General de la Policía Nacional.
Pardo pasó así del lobbismo privado a ponerse al frente de más de 70.000 agentes, erigiéndose como máximo responsable del Cuerpo.
Grande-Marlaska, junto a Francisco Pardo Piqueras. EFE
Las sombras del despacho
Al tomar las riendas de la Policía Nacional, Pardo Piqueras no aisló la institución de sus viejas alianzas políticas; al contrario, su gestión quedó marcada por los hilos de la vieja guardia socialista.
Así lo sostiene JUPOL, que este miércoles recordó en un comunicado difundido en X que el director de la Policía es "un político del PSOE" que fue "mano derecha de José Bono" y que llegó a la Secretaría de Estado de Defensa durante su etapa como ministro.
El sindicato afirma, además, que Pardo aparece "relacionado en las investigaciones del caso Koldo" y que la UCO ha documentado "comunicaciones y contactos" con Koldo García, incluidas conversaciones por WhatsApp relacionadas con contratos públicos.
🚨 ¿Quién es Francisco Pardo Piqueras, director general de la Policía?
— JUPOL (@JupolNacional) September 2, 2026
Francisco Pardo Piqueras ocupa la máxima responsabilidad de la Policía Nacional desde 2018, tras ser nombrado por el Gobierno de Pedro Sánchez. Siendo un cargo de máxima confianza de Marlaska.
Un político… https://t.co/XoLYZQ3CK1pic.twitter.com/aKI3f4x4wd
A ese frente se añade la controversia de Tecnove S.L., la empresa en la que Pardo entró como vicepresidente en 2012, después de haber ocupado la Secretaría de Estado de Defensa.
Durante los años en que estuvo al frente de esa Secretaría, entre 2004 y 2007, la compañía recibió 28 contratos del Ministerio por unos 50 millones de euros.
En 2018, Pardo dejó Tecnove para regresar a la Administración como director general de la Policía. Ese mismo año, el administrador de la empresa, Eusebio Ramírez González-Ortega, fue condenado por sobornar a dos tenientes coroneles del Ejército de Tierra.
EL ESPAÑOL publicó en 2023 que la compañía había recibido desde entonces al menos 36 contratos públicos por más de 30 millones de euros.
Entre ellos, en 2021, cuando Pardo ya dirigía la Policía, el propio Cuerpo adjudicó a la mercantil un contrato de 164.303 euros para una ITV móvil.
Una empresa condenada por sobornar a militares ha recibido 30 millones en contratas desde entoncesVacaciones en Marruecos
A estas controversias se suma su polémica política de alianzas externas. Desde el sindicato de Policía JUPOL, en declaraciones a EL ESPAÑOL, sostiene que existe una "relación directa" con la inteligencia de Rabat.
El 28 de enero de 2025, Pardo se reunió durante tres horas en Madrid con Abdellatif Hammouchi, máximo responsable de la seguridad y la inteligencia marroquíes. La cita, celebrada en el Club Financiero Génova y fuera de la agenda oficial, contó también con la presencia del entonces DAO de la Policía, José Ángel González.
La cita se enmarcaba en el marco de la cooperación habitual entre ambos países en materia de terrorismo, crimen organizado e inmigración, pero adquirió mayor relevancia por el perfil de Hammouchi, una de las figuras centrales del aparato de seguridad de Mohamed VI.
Meses después, en agosto de 2025, medios marroquíes difundieron fotografías de Pardo durante sus vacaciones en Asilah, con detalles sobre sus desplazamientos.
La Policía informa a la juez que la invasión de Ceuta fue guiada por gendarmes marroquíes a las órdenes de agentes de paisano con un fin distinto al migratorioJUPOL cuestiona su veraneo en Marruecos por el posible "riesgo para los dispositivos y la información que pudiera llevar consigo" y ha reclamado al director de la Policía explicaciones sobre su "relación directa con los servicios secretos marroquíes".
"Pardo Piqueras será quien tendrá que dar las explicaciones de por qué se va de vacaciones a Marruecos y mantiene reuniones de trabajo con miembros de la inteligencia marroquí", expresa Javier Otero, portavoz del sindicato, en conversación con este diario.
Este asunto ha cobrado otra dimensión con la crisis de Ceuta. El informe del CENIF, desvelado por EL ESPAÑOL y remitido a la juez María Tardón, documentó la actuación de agentes marroquíes uniformados y de paisano en el guiado de los migrantes hacia los puntos de entrada y apuntó a una planificación y coordinación desarrolladas, al menos en parte, en Marruecos.
Mientras la Audiencia Nacional trata de determinar qué papel desempeñaron los agentes marroquíes, el director general se ha convertido en uno de los principales nombres sobre los que recaen esas preguntas.
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