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Pahlaví, la Familia Real de Irán exiliada que sueña con volver al trono del Pavo Real: de Farah Diba a sus 3 nietas influencers

Pahlaví, la Familia Real de Irán exiliada que sueña con volver al trono del Pavo Real: de Farah Diba a sus 3 nietas influencers
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Mientras que la República Islámica del Golfo Pérsico es bombardeada, la familia del último sah guarda la esperanza de que se restaure la monarquía. Más información: El 'Falcon Crest' por los 150M del fundador de Pesquera que desheredó a tres de sus hijas: dos bandos y una pugna judicial

La familia Pahlaví en una imagen publicada en redes sociales.

Casas Reales HISTORIA Y AMBICIÓN Pahlaví, la Familia Real de Irán exiliada que sueña con volver al trono del Pavo Real: de Farah Diba a sus 3 nietas influencers

Mientras que la República Islámica del Golfo Pérsico es bombardeada, la familia del último sah guarda la esperanza de que se restaure la monarquía.

Más información: El 'Falcon Crest' por los 150M del fundador de Pesquera que desheredó a tres de sus hijas: dos bandos y una pugna judicial

Publicada 6 marzo 2026 01:45h

En estas horas tan trágicas y delicadas para Irán, que está siendo bombardeada por EEUU e Israel, hay una familia, una dinastía, que vive con preocupación la debacle que afronta la que fue su patria: los Pahlaví, la otrora Familia Real de Irán que perdió el trono en 1979.

Hoy, esa familia -compuesta por la emperatriz Farah Diba (87 años), su hijo, actual sah, Reza Pahlaví (65), y sus tres nietas: Noor (33), Iman (32) y Farah (19)- continúa viviendo en el exilio y guarda una pequeña esperanza: que se restaure la monarquía en Irán.

Y, así, poder volver al trono del Pavo Real que se les arrebató cuando la monarquía fue abolida. Reza Pahlaví insiste en que el futuro sistema -monarquía o república- debería decidirse en un referéndum libre, es decir, por los propios iraníes.

La historia de la familia Pahlaví es la de una dinastía que pasó, en apenas unas décadas, de encarnar el proyecto de un Irán moderno y occidentalizado a verse desterrada y exiliada.

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El actual sah junto a su madre, su mujer, su hermana Farahnaz y dos de sus hijas.

Bajo el reinado de Mohammad Reza Pahlaví, el último sah, el país vivió una intensa transformación económica y social, pero también una creciente contestación política y religiosa que desembocó en la revolución islámica de 1979.

Desde entonces, la familia ha vivido dispersa entre Europa y Estados Unidos, obligada a abandonar el trono del Pavo Real, pero decidida a mantener vivo su legado y, para algunos de sus miembros, la aspiración de regresar algún día a Teherán como casa reinante.

La figura central de esta saga es Farah Diba, la gran emperatriz. Farah Pahlaví fue la tercera esposa del sah Mohammad Reza Pahlaví y se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del Irán previo a la revolución.

Nacida en 1938 en una familia de baja nobleza y descendiente del Profeta por línea femenina, recibió una educación moderna y cosmopolita en Teherán y París, donde estudiaba arquitectura en la Sorbona cuando conoció al emperador en una recepción en la embajada persa.

Farah Diba en una imagen tomada en 1970. Gtres

Para entonces, el sah ya había pasado por dos matrimonios fallidos: primero con la princesa Fawzia de Egipto, madre de su hija Shahnaz, y después con Soraya Esfandiary Bakhtiary, de la que se separó ante la imposibilidad de tener descendencia.

El enlace con Farah en 1959 dio al trono el heredero masculino que la monarquía ansiaba: Reza, nacido en 1960, al que siguieron Farahnaz, Alí Reza y Leila.

La coronación de 1967 convirtió a Farah en la primera shahbanou -emperatriz- de la historia de Irán y selló su papel como gran promotora cultural del régimen.

Dentro de la llamada Revolución Blanca, la emperatriz se implicó en el impulso de la educación, la sanidad y los derechos de la mujer, así como en la modernización cultural del país.

Apoyó la creación de la Universidad de Shiraz y su festival de cine y arte, y fue la gran impulsora del Museo de Arte Contemporáneo de Teherán, cuya colección reunió obras de Picasso, Monet, Warhol, Pollock o Lichtenstein, entre otros.

Al mismo tiempo, promovió la restauración del patrimonio iraní preislámico, rescatando y poniendo en valor un legado que había permanecido en segundo plano desde el siglo VII.

Mohammad Reza Pahleví, el último sah, junto a su mujer en una imagen de archivo. Gtres

La caída del sah en 1979 supuso un terremoto para la familia. La revolución islámica forzó a los Pahlaví a abandonar el país, iniciando un exilio marcado por la discreción, la movilidad constante y unas estrictas medidas de seguridad.

La localización de sus residencias se hizo información sensible, por el riesgo de represalias del régimen instaurado en Teherán, y su vida pasó a desarrollarse en apartamentos discretos y casas vigiladas entre Estados Unidos y Europa.

Actualmente, Farah reparte su tiempo entre un apartamento en el centro de París y la residencia de su hijo Reza en las afueras de Washington, convertida en la matriarca de una dinastía sin trono. Más allá de Farah, ¿quién es quién en la familia?

Reza II Pahlaví, actual sah

Reza II Pahlavi, de 65 años, es el actual jefe de la dinastía y, para sus seguidores, el legítimo sah desde la muerte de su padre en 1980. Nacido en Teherán el 31 de octubre de 1960, su llegada fue celebrada como la garantía de continuidad de la monarquía del Pavo Real.

Tenía solo 18 años cuando la revolución lo expulsó del país junto con el resto de su familia. Tras la muerte del sah en julio de 1980, Farah se proclamó simbólicamente regente hasta que, en su vigésimo cumpleaños, Reza asumió el título de Reza Sah II, sin reconocimiento oficial.

El actual sah junto a su mujer y sus tres hijas.

Instalado desde hace décadas en Estados Unidos, Reza se ha convertido en una figura clave de la oposición en el exilio.

Se casó en 1986 en una ceremonia discreta en Greenwich -Connecticut- con Yasmine Etemade-Amini, con quien tiene tres hijas -Noor, Iman y Farah-, y desde su residencia cercana a Washington se ha dedicado a tejer redes con la diáspora iraní y con distintos gobiernos occidentales.

Durante las últimas grandes protestas en Irán, entre finales de 2025 y 2026, hizo llamamientos explícitos a la población para que saliera a la calle los días 8 y 9 de enero, y en numerosas ciudades se escucharon consignas a favor de su regreso y del restablecimiento de la monarquía.

Nacida en Teherán el 26 de julio de 1968, Yasmine Etemade-Amini (58) es, en el imaginario monárquico, la posible futura emperatriz de Irán.

Hija del político y empresario Abdollah Etemad-Amini y de Forough Eftekhari, abandonó el país con sus padres tras la revolución y creció en San Francisco, donde la familia se exilió.

Se formó en Ciencias Políticas y obtuvo un doctorado en Jurisprudencia en la Facultad de Derecho de la Universidad George Washington, especializándose en la defensa de menores en conflicto con la ley.

Yasmine junto a sus hijas.

Durante una década trabajó como abogada en el Children's Law Center de Washington, representando a jóvenes en situación de vulnerabilidad, y en 1991 cofundó la Fundación para los Niños de Irán, enfocada en proporcionar atención médica a menores iraníes.

Su trayectoria combina activismo humanitario y compromiso con la causa de la oposición al régimen iraní. Yasmine se ha convertido en el principal apoyo de su marido en la campaña por restaurar la monarquía, acompañándolo en actos públicos, entrevistas y mensajes a la diáspora.

En 2018 anunció que padecía cáncer de mama, enfermedad de la que, según ha contado, logró recuperarse tras un duro tratamiento.

Lejos de esconderlo, decidió hacerlo público para concienciar a otras mujeres sobre la importancia de la prevención y el cuidado de la salud, lo que reforzó su imagen de figura cercana y combativa.

Hoy, su perfil mezcla discursos políticos, causas solidarias y una cuidada presencia en redes, donde se dirige tanto a compatriotas en el exilio como a los jóvenes iraníes que reclaman cambios dentro del país.

La princesa Noor

La emperatriz Farah Diba junto a su nieta mayor, Noor.

Noor Pahlaví, nacida en Washington el 3 de abril de 1992, es la primogénita de Reza y Yasmine y está considerada la heredera de los derechos dinásticos de su padre.

Licenciada en Psicología y con un MBA por la Universidad de Georgetown, combina su trabajo en American Express con una intensa actividad pública.

Ha posado para marcas como MISA, ha protagonizado portadas de revistas internacionales -incluida Cosmopolitan Indonesia- y acumula más de dos millones de seguidores en Instagram, desde donde se ha erigido en una de las voces más visibles de la resistencia iraní en el exterior.

Noor se define como modelo, activista por los derechos humanos y defensora de las mujeres iraníes. Participa en manifestaciones de la diáspora, interviene en foros internacionales y utiliza su imagen pública para amplificar denuncias de violaciones de derechos dentro de Irán.

La princesa Iman

Farah Diba junto a su hijo, su nuera y sus nietas.

Iman, segunda hija de Reza y Yasmine, nació en septiembre de 1993 en Estados Unidos y ha pasado toda su vida en el exilio.

Tras formarse en prestigiosas instituciones estadounidenses, obtuvo la licenciatura en Psicología y Comunicación en la Universidad de Michigan y se instaló en Nueva York, donde trabaja en el sector financiero, en una agencia de divisas.

En 2025 contrajo matrimonio, en ceremonias celebradas en Washington y París, con el ingeniero Bradley Sherman, de origen judío, una unión que muchos interpretaron como un mensaje de apertura en una región marcada por tensiones religiosas.

Con cerca de 200.000 seguidores en Instagram, Iman combina imágenes de su vida cotidiana en Nueva York con mensajes políticos y referencias a la cultura iraní.

Su matrimonio intercultural y su carrera en el sector privado la convierten en un ejemplo de integración de la diáspora en Occidente, sin renunciar a las raíces.

La princesa Farah

Farah, la más joven de las hijas de Reza y Yasmine, nació en 2004 y lleva el nombre de su abuela, la emperatriz.

Pertenece de lleno a la generación de las redes sociales: cuenta con alrededor de medio millón de seguidores y comparte en sus perfiles viajes, vida universitaria y mensajes de apoyo a las movilizaciones contra el régimen iraní.

Estudia en Estados Unidos y mantiene una estrecha relación tanto con sus padres como con Farah Diba, a quien visita con frecuencia en París, según muestran sus publicaciones.

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