Apenas 800 metros separan dos mundos antagónicos. En el sur de Vitoria, un centenar de inmigrantes magrebíes malviven en varias fábricas abandonadas. A apenas diez minutos andando, el mayor barrio okupa de Europa proclama fraudulentos ongis etorris (bienvenidos, en euskera). Los residentes en los 16 bloques de viviendas propiedad del Ayuntamiento no sólo se enfrentaron el pasado 13 de mayo con piedras, palos y bates de béisbol a jóvenes magrebíes que pretendieron acceder a una de las 192 viviendas sino que, además, la Policía sospecha que entre ellos se encuentran la decena de agresores de un joven norteafricano en la madrugada del pasado sábado. El joven necesitó asistencia hospitalaria. La alerta policial es máxima en una ciudad atemorizada por una sorprendente guerra entre ocupas abertzales e inmigrantes africanos.
La Ertzaintza investiga la agresión que se produjo el pasado sábado. Una patrulla de policías vascos, como adelantó El Correo, halló a un joven magrebí junto a la fábrica de la cooperativa URSSA, en el pasado dedicada a la fabricación de grandes estructuras metálicas. Ahora, varios montones con botellas de vidrio rotas, recipientes de plásticos, muebles abandonados y bolsas de basura forman el improvisado pórtico de acceso a pabellones industriales de la antigua cooperativa URSSA. Entre estos ocupas con 'c' se esconden delincuentes reincidentes, según denuncia el PP y confirman fuentes policiales. La miseria de los pabellones industriales abandonados contrasta con las pancartas y grafitis que dan la bienvenida en euskera en el barrio de Errekaleor. Desde el pasado 13 de mayo, gran parte de los 220.000 vitorianos han vuelto su mirada hacia estas viviendas que fueron uno de los barrios obreros construidos en la década de los 50 y que desde hace 13 años controlan simpatizantes de movimientos de izquierda.
Pancarta y grafitti con el 'ongi etorri' de bienvenida en los accesos.A. P.Vecinos este barrio se enfrentaron a una veintena de magrebíes que, por la fuerza en dos intentonas, quisieron formar parte de esta comunidad el pasado 13 de mayo. Una de las okupas de Errekaleor recibió una pedrada en la cabeza y tuvo que ser hospitalizada. Fue la primera batalla entre estos grupos de ocupas y, de momento, ha permitido a los residentes en Errakaleor blindarse ante un fenómeno que los datos policiales ya vinculan directamente con el aumento de la delincuencia. «Tiene guasa la historia, es como un chiste que unos ocupas no permitan okupar a otros okupas pero donde hay que poner el foco es en las fábricas abandonadas y en las lonjas ocupadas en muchos lugares de la ciudad», señala el portavoz del PP en Vitoria Iñaki García Calvo. El joven concejal popular está convencido de que hay soluciones para atajar tanto la okupación protagonizada por migrantes como la apropiación de un barrio de la ciudad por militantes de izquierdas. «En Vitoria la ocupación se nos ha ido de las manos con el enfrentamiento entre okupas. A mí preocupa especialmente focos de delincuencia en lonjas y fábricas abandonadas», confiesa el portavoz del PP de Vitoria Iñaki García Calvo. El concejal popular constata que el año pasado se contabilizaron hasta 160 lonjas ocupadas por inmigrantes africanos y que la Policía Local realizó 453 operativos en locales donde malviven personas sin hogar con delincuentes reincidentes.
Mientras la Ertzaintza investiga si la agresión del sábado 23 está vinculada a la guerra entre ocupas, la alcaldesa de Vitoria Maider Etxebarria se mantiene a la expectativa sin aclarar cómo pretende frenar una posible oleada de violencia que elevaría la preocupación social. «En Errekaleor hay clasismo entre la okupación ideológica y la marginal», reconoció Etxebarria al producirse el primer enfrentamiento entre los dos grupos. Sin embargo, la alcaldesa socialista no aclara ni cómo acelerará la anunciada desocupación de las fábricas abandonadas ni, mucho menos, si actuará contra los vecinos que comenzaron a instalarse en Errekaleor en 2013 cuando el Ayuntamiento lo vaciaba para construir un nuevo barrio con 375 nuevas viviendas.
El 3 de septiembre de 2013, una decena de estudiantes de la universidad vasca arrancó la apropiación de Errekaleor. El barrio se convirtió a partir de entonces en espacio controlado por grupos cercanos a la izquierda abertzale. Fuentes policiales constatan la presencia como okupas en Errekaleor de militantes de Ikasle Abertzaleak en los años 2015 y 2016, periodo en el que decenas de estudiantes del campus de Vitoria constituyeron el núcleo de la GazteKoordinadora Socialista (GKS). Errekaleor, además, se convirtió en una referencia de la okupación europea y militantes vascos mantuvieron contactos con miembros de las Zonas a Defender (ZAD) francesas.
«Hay un proyecto político», sostienen los portavoces actuales de los vecinos para dulcificar su agresiva y contundente actuación para impedir que inmigrantes sin recursos se instalen en su barrio. Una autodenominada asamblea de Errekaleor determina dos veces al año si acepta o no a los aspirantes a okupa. Un acceso que se facilita solo si quién demanda una vivienda ha participado en los lantaldes (grupos de trabajo) que organizan la vida del barrio que cuenta con placas solares para el autoabastecimiento de electricidad, un gaztetxe ubicado en la iglesia y un frontón con gimnasio. Con la llegada del calor y en vísperas de la fiestas organizadas el pasado fin de semana, los okupas de Errekaleor colocaron una piscina portátil.