La última de los hijos del pintor malagueño y responsable de su millonario legado artístico pasa por la ciudad para asistir a la inauguración de la escultura a su abuelo, José Ruiz Blasco
Regala esta noticia Añádenos en Google Paloma Picasso se mostró feliz de volver a Málaga, la tierra de su padre y de sus abuelos. (Marilú Báez)Málaga
08/06/2026 a las 00:50h.Aparece en la entrevista con un traje largo rojo y una sonrisa en los labios del mismo color contagioso. Viene acompañada de un séquito, pero ... no espera a que nadie nos presente. Ella se basta para romper el hielo -es un decir, porque en la calle hacen treinta y muchos grados-. Su puesta en escena destila complicidad y cercanía, probablemente lo contrario de lo que uno espera de alguien que se apellida Picasso.
inauguración del monumento a José Ruiz Blasco, padre de Pablo, abuelo de Paloma y bisabuelo del autor de la obra. En su agenda tuvo tiempo para recibir a SUR y confesar que aquí descubrió que «no era medio española, sino medio andaluza». Y amén que lo parece. No es una pose por quedar bien. Habla un español con acento francés que, supongo, se debe parecer en sentido inverso al francés con «fuerte» acento español con el que hablaba su padre. No obstante, confiesa que nuestro paisano nunca le habló en su idioma, pero lo domina con soltura, porque dice que lo lleva en los «genes».-Nunca llegó a conocer a José Ruiz.
-Bueno, esta es la primera vez que me encuentro con mi abuelo y es una gran cosa. Estoy contentísima de haber venido y estar presente en este momento tan particular y emocionante.
-¿Qué referencia guarda de él?
-Nunca tuve abuelos por parte de mi padre. Y en realidad, los que me parecían ser los abuelos eran dos retratos que tenía mi padre y mi madre en su dormitorio, pero que, en realidad, eran los padres del pintor Henri Rousseau. Para mí, estos eran mis abuelos, ja, ja. Así era mi vida, la fantasía frente a la realidad, una mezcla maravillosa. Crecí en un mundo donde las cosas que me rodeaban eran tan reales como las ideas y la imaginación.
-¿Qué le ha parecido la escultura de su primo Xavier Vilató?
-Pues esa obra es nuestra familia, pero ahora también es la familia de todos los malagueños y así tiene que ser. Además, había oído hablar toda mi vida de que el abuelo pintaba las palomas y también están en la escultura. Siempre digo que lo más bonito que me han dado es mi nombre.
-¿Recuerda la primera vez que supo que su padre era de Málaga?
-La verdad es que viene de tan lejos que no me acuerdo. Pero sí que se hacía muy presente cuando llegaban las navidades, porque nos llegaban pasas de Málaga y cosas así que le gustaban mucho.