Paquito d'Rivera Sara Fernández EE
Ocio y tiempo libre Paquito d’ Rivera, el genio del jazz cubano con 16 Grammys: "Quieren creer que aquello es una fiesta y es una tragedia"El músico cubano, ganador de 16 Grammy, actúa el 27 de abril en el Auditorio Nacional dentro del ciclo Horizontes de la Fundación Scherzo bajo el título 'Jazz Meets the Classics'.
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Fernanda Villavicencio Publicada 21 abril 2026 02:00hEl saxofonista, clarinetista y compositor cubano Paquito d’Rivera regresa a Madrid con un concierto muy esperado en el Auditorio Nacional el próximo 27 de abril.
Con una trayectoria de más de siete décadas y 16 premios Grammy, su figura es una de las más influyentes en la fusión entre el jazz, la música clásica y los ritmos latinos.
Una carrera atravesada por el amor al jazz desde la infancia, cuando descubrió a Benny Goodman, y por el exilio, que terminó de moldear su identidad como músico global.
A lo largo de su vida profesional, el músico ha grabado más de 30 discos, ha sido solista con grandes orquestas internacionales y ha recibido reconocimientos como el Lifetime Achievement Award del Carnegie Hall o la Medalla Nacional de las Artes, entre otros.
Paquito d' Rivera Sara Fernández EE
Francisco de Jesús Rivera Figueras, que no se reconoce como otro que Paquito, recibe a EL ESPAÑOL en el UM Music Hotel, en el corazón de Madrid.
El ambiente donde conversamos lo conoce muy bien: telones rojos, mesas con pequeñas luces al mejor estilo de Broadway, ese mismo escenario que durante años soñó pisar y que hoy forma parte natural de su recorrido vital y artístico.
P.- Bueno, Paquito, más de seis décadas de carrera…
R.- ¡Siete! Empecé con el saxofón a los cinco años.
P.- ¿Qué recuerdos tiene de esa época, de cuando su padre le encargó ese saxofón en París?
R.- Mi papá importaba instrumentos. Era como un hobby que tenía ahí. Los músicos le ordenaban instrumentos de la empresa Selmer francesa. Y él estaba retirado de la banda del ejército y entonces se pasaba todo el día practicando.
Mi padre y mi madre se dieron cuenta de que yo estaba todo el tiempo mirando lo que mi papá hacía. Entonces me ordenó ese instrumento. Y aún lo tengo. Desde entonces estoy tratando de aprender a tocar ese aparato.
Café Central, una historia de jazz y resistencia: "Lo auténtico es que existan cafés que no sean copias de otros"P.- Con esta carrera que usted ha construido con decenas de discos y premios, ¿cuándo dejó de ser un músico cubano para convertirse en un artista global y qué precio tuvo que pagar?
R.- Bueno, mira, mi papá vino a casa una vez, yo tendría 7 u 8 años, con un disco de Benny Goodman que estaba grabado en vivo en Nueva York. Desde entonces yo siempre soñé con ser un músico en la ciudad de Nueva York.
Pero después pasó lo que pasó en mi país y eso se frustró. Igual que la idea de que yo fuera a estudiar el último año de la carrera de saxofón en el conservatorio de París. Todo eso se fue al traste. Pero yo siempre quise viajar, conocer otras culturas, otra gente, otra comida. Eso siempre trae sacrificio.
Paquito d'Rivera durante la entrevista con EL ESPAÑOL Sara Fernández EE
P.- Cuénteme sobre ese punto de inflexión a los 18 años, cuando funda con Chucho Valdés la Orquesta Cubana de Música Moderna, de la que saldría Irakere, mítica banda que revolucionó el jazz afrocubano ¿Cómo fue ese momento?
R.- Después de haber estado persiguiendo a los músicos ya tantos años, de pronto al gobierno se le ocurrió armar una orquesta para tocar música extranjera. Nosotros teníamos una obsesión por viajar. Y de ahí surge la idea de hacer un grupo más pequeño que nos diera oportunidad para viajar y salir del país.
P.- Volviendo a Madrid, al concierto del día 27, ¿qué se va a encontrar el público?
R.- Mira, el jazz tiene una gran parte en la improvisación. O sea que decirte exactamente qué va a pasar ahí es absolutamente imposible.
Pero sí, vamos a mezclar música cubana, brasileña, que siempre me ha apasionado, y muchos elementos de la música clásica europea.
Precisamente porque ese auditorio es un icono de la música clásica. Voy a utilizar elementos de mi último disco, La Fleur de Cayenne, pero también música de Chopin, de Mozart...
Eva Gevorgyan, la virtuosa pianista de tan solo 21 años que irrumpe en el Auditorio NacionalP.- Y rompe un molde en un espacio como el Auditorio Nacional…
R.- Exactamente. Con toda la intención.
P.- ¿Qué recuerdo le sigue doliendo más de su ruptura con Cuba?
R.- Lo que yo más extraño de mi país es lo que ellos han destruido.
P.- ¿Y qué fue eso?
R.- Bueno, la belleza de la ciudad de La Habana, del país en general, la alegría de vivir en un sitio tan bonito. El cubano es alegre, aparte, alegre por naturaleza. Eso es lo peor que tenemos nosotros. Porque mucha gente que va de turista ahí, no sé por qué, pudiendo ir a otros sitios, piensa que todo está bien, que los cubanos son tan alegres.
A mí hubo un cretino mexicano que me dijo que los cubanos eran muy inteligentes, que usaban automóviles antiguos porque eran de mejor construcción y que a nosotros no nos gustaban los automóviles contemporáneos. Hay gente que tiene ganas de creer que realmente aquello es una fiesta y es, en realidad, una tragedia.
Lo fue desde el primer día que Lenin tomó el poder en la Unión Soviética. Ese sistema es muy cruel, está basado en la envidia y en el odio. Fíjate que se llama la dictadura del proletariado. Te están diciendo lo que es aquello.
Lo único bueno que tienen ellos es que no te lo ocultan. Es una dictadura; el socialismo es una dictadura del proletariado, que no por mucho que sea del proletariado, es menos dictadura.
Paquito d' Rivera en el UM Music Hotel Sara Fernández EE
P.- Cuando habla de esa 'alegría' del cubano, ¿es también una desventaja?
R.- Claro. Lo que pasa es que ni los chinos de Mao ni los rusos de Stalin tuvieron un Buena Vista Social Club. ¿Quién se va a tomar en serio a una gente que está todo el tiempo tocando música alegre y bailando? Esa es una desventaja. Esa alegría hace que no se tome en serio la tragedia.
P.- ¿Tiene esperanzas de que Cuba salga de esta situación?
R.- Yo espero que sí, porque son muchos años. 67 años. ¿Cómo es posible que haya gente que todavía pretenda justificar tantos años de dictadura del proletariado? Se atreven a hablar con espanto de los 16 años de Pinochet. Hemos estado 67 años y los soviéticos tuvieron 70 años. Pero bueno, el mundo es así.
P.- Por estos días se vuelve a hablar de los apagones en Cuba...
R.- Eso siempre fue así. La gente no quiere acordarse de las hambrunas de Mao. En la revolución cultural murieron decenas de millones de personas. Y las hambrunas de Stalin. El sistema es así. No ha funcionado en ningún sitio. Pero en Cuba va a funcionar porque nos reímos. Porque somos un pueblo muy alegre.
Mei Rui, la virtuosa americana del piano que trata el cáncer o la demencia tocando a MozartP.- ¿Una especie de memoria selectiva?
R.- Exactamente, esa frase me gusta. La gente se acuerda de lo que le conviene. Hay países donde está prohibido el nazismo, inclusive en países democráticos. Y el Partido Socialista no. ¿Por qué no? si es que ha habido más muertos entre los países del este y lo de Mao y lo de Stalin, mucho más. Como le decía yo a mi madre, yo de eso no me acuerdo...
Imagen del grupo IRAKERE Worldwide Cuban Music
P.- Llevándolo a la música, ¿hay alguna canción que lo identifique especialmente, que lo pegue al dolor por Cuba o al revés, que lo reconcilie con su país?
R.- No hay un tema particular, no uso la música como algo político, pero si hay un disco, mi primer Grammy en solitario, se llama Portraits of Cuba y después hice Tropicana Nights. Yo casi me crié en el cabaret Tropicana… lo recuerdo con mucho amor.
P.- ¿ Y qué recuerdo guarda de Dizzy Gillespie?
R.- Pensar en Dizzy Gillespie siempre trae una sonrisa, porque era un tipo muy gracioso, muy simpático. No solamente era un gran artista, sino una persona sumamente simpática, completamente loco… y muy generoso, además. Fue una persona que me ayudó mucho en mi carrera.
P.- ¿Un público que le sorprendiera?
R.- La primera vez que yo fui a Japón… el público no reaccionaba. Muy contenidos durante más de una hora y cuando terminé no me dejaron de aplaudir. Fue un choque cultural.
P.- ¿Qué le gusta de Madrid, qué lugar elige de la ciudad?
R.- A mí me fascina todo Madrid… Aquí se pasa muy bien. El Prado, o caminar por el Retiro y escuchar a los músicos que tocan allí.
Paquito d'Rivera en el UM Music Hotel Sara Fernández EE
P.- ¿Qué le diría a un músico callejero?
R.- Que es tan importante como el músico que está en un escenario. Pienso que el músico que toca en la calle es tan importante como el músico que ha logrado llegar al escenario. Vive de eso, pero nosotros también vivimos de la alegría y de ese pedazo de cultura que ellos nos aportan.
P.- ¿Hay Paquito para rato? Entiendo que hay más proyectos por delante y seguir disfrutando…
R.- Sí, me gusta lo que hago. Yo siempre soñé con ser músico. Muchas veces me preguntan si no me canso. Y claro que me canso. Me acuesto a dormir un rato y, cuando me despierto, ya no estoy cansado.
P.- ¿Dónde vive actualmente?
R.- Muy cerca de Nueva York, donde siempre quise vivir.
Paquito d’Rivera cumplió su sueño: ser músico, viajar por el mundo y vivir en la ciudad que imaginó de niño desde La Habana.
Mientras el Auditorio Nacional se prepara para vibrar con los ecos de La Habana, el cabaret Tropicana y los clubes de jazz neoyorquinos, todo en un mismo escenario.