La idea de conectar Europa y África con un canal directo que nos permita prescindir de barcos y aviones es tan atractiva, tan rematadamente sexy, que lleva más de un siglo caldeando la imaginación de los ingenieros. El mismo tiempo que llevan viendo al estrecho de Gibraltar como el punto ideal para un túnel España-Marruecos. Tras décadas al ralentí, en los últimos años el proyecto pareció coger impulso, al menos en lo que se refiere a la esfera política y el interés público.
Hace unos meses incluso trascendió que una de las compañías líderes en tuneladoras ve la infraestructura técnicamente viable. El hype en torno al túnel creció tanto (y tan fuerte) que hubo quien confió en que el Mundial de Fútbol de 2030, celebrado principalmente en España, Marruecos y Portugal, le serviría de palanca definitiva. Incluso se leyeron titulares que sugerían que se ejecutaría con la vista puesta en 2030. Para sorpresa de nadie, todo indica que no será así.
Pendientes del Estrecho. Hace cerca de un siglo, hacia 1929, el ingeniero Fernando Gallego Herrera se hizo una pregunta: ¿Por qué no 'suturar' la brecha que separa Europa y África con un túnel submarino en el estrecho de Gibraltar? No fue el primer en darle vueltas al tema, pero lo hizo con una seriedad, un grado de nivel técnico y una vocación, que dio visibilidad al planteamiento. Desde entonces la idea de crear una megaestructura que permita que España y Marruecos 'se toquen' ha seguido con idas y venidas sobre la mesa.
Y no solo a nivel teórico. La idea de establecer un "enlace fijo" entre España y Marruecos derivó incluso en la creación de dos entidades: SECEGSA, del lado español, y la Societé Nationale d´Etudes du Detroit (SNED) por parte marroquí. En los últimos años el proyecto ha acaparado también titulares que se hacían eco del grado de compromiso político, la inversión en estudios, su horizonte temporal e incluso su viabilidad técnica, un aspecto clave teniendo en cuenta que hablamos de una estructura de varias decenas de kilómetros en un área geológica difícil.
Un pequeño (gran) paso. En 2024 el proyecto dio un paso adelantee que (aunque muy inicial) resultó revelador. A petición de SECGSA, INECO encargó un estudio para el "proyecto de enlace fijo a través del Estrecho". Su objetivo era básicamente analizar "la factibilidad" de las excavaciones en la zona, sobre todo en los puntos más críticos, como el Umbral de Camarinal que separa las cuencas mediterránea y atlántica. La tarea recayó sobre una empresa famosa en el sector: Herrenknecht, una firma alemana de referencia en el mundo de las tuneladoras relacionada, entre otras obras, con el Túnel del Brennero o el de San Gotardo.
Viable sí, aunque no barato. Las conclusiones de su análisis han ido conociéndose en los últimos meses. Primero en octubre Voz Populi reveló que la firma alemana ha confirmado que, si bien extremadamente complejo, el conducto España-Marruecos sería viable desde un punto de vista técnico. El mismo medio avanzaba que el propósito de España y Portugal sería decidir en 2027 si se opta o no por licitar un túnel exploratorio y deslizaba un calendario provisional: solo dar forma a la galería de reconocimiento requeriría entre seis y nueve años.
En cuanto al coste de la infraestructura, deslizaba que el presupuesto base de licitación de la parte española superaría los 8.500 millones de euros, cifra que incluye desde la galería base a los túneles, la terminal y demás instalaciones. La suma es considerable pero se habla de diversificar su origen, incluyendo desde fondos comunitarios a fórmulas (concesiones, cánones) inspiradas en otros megaproyectos, como el Eurotúnel o la línea Figueras-Perpiñán.
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¿Ha habido más avances? Eso parece. Aunque de nuevo en una fase inicial aún. A finales de noviembre Voz Populi volvió a revelar que, tras el aval técnico de Herrenknecht, SECEGSA encomendó a INECO que rematara la puesta al día del anteproyecto de la estructura. Incluso se incluía un plazo: verano de 2026.
Por esas mismas fechas el Gobierno de España y Marruecos celebraron una cumbre en Moncloa durante la que se firmó un memorándum para "impulsar la cooperación científica en el estudio de la sismicidad y geodinámica de la zona del Estrecho". En el comunicado lanzado por Transportes no hay mención al túnel, pero hubo quien vio en el acuerdo un guiño positivo para la infraestructura.
Cuestión de plazos. Del túnel no solo interesan sus detalles técnicos y coste. Otro aspecto claves es su calendario. Sobre todo porque ya en otoño, cuando se conocieron las primeras pinceladas del análisis de Herrenknecht, se deslizó que los primeros avances del proyecto podrían llegar para 2030, año del Mundial de Fútbol en el que España y Marruecos participan como países anfitriones.
La coincidencia de fechas hizo que se crease expectación sobre cómo la Copa podría influir en el proyecto e incluso si actuaría de revulsivo para el subterráneo. Incluso se planteó si podría llegar a tiempo. En los últimos días esas expectativas han recibido un jarro de agua fría. Uno más y poco sorprendente, en realidad.
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¿Y eso, por qué? Porque para 2030 faltan cuatro años. Y eso es un tiempo ridículamente corto para una obra que, más allá de que sea viable a nivel técnico y logístico, reviste una complejidad más que notable. Primero por su ambición y dimensiones (más de 40 km, entre el tramo submarino y terrestre). Segundo porque deberá desarrollarse en una zona muy condicionada por su geología.
Aunque pueda haber ciertos avances hacia 2030, Voz Pópuli citaba en octubre fuentes próximas al proyecto que apuntaban a 2035-2040 como"horizonte más realista" para ver hitos significativos. La idea sería tener el diseño de la galería de reconocimiento en junio para licitar la infraestructura a partir de 2027. A modo de referencia, la construcción del Eurotúnel (50 kilómetros) requirió unos siete años (de 1988 a 19949 y el de San Gotardo (57 km) alrededor de 17.
Moderando la expectación. En las últimas semanas (y días) medios como Huffington Post La Razón o AS se han hecho eco, citando el estudio de viabilidad técnica, que el túnel entre España y Marruecos no llegará a tiempo para el torneo de 2030 y es necesario mirar más allá del año copero, hacia 2035 o incluso 2040. Para sorpresa de nadie, será muy difícil que nadie pueda tomar un tren en cuatro años para cruzar el Estrecho y ver un partido del Mundial en Casablanca.
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La noticia
Para sorpresa de nadie, el fantasioso túnel que aspira a unir el estrecho de Gibraltar bajo el mar no estará listo para 20230
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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Para sorpresa de nadie, el fantasioso túnel que aspira a unir el estrecho de Gibraltar bajo el mar no estará listo para 2030
El proyecto de unir Europa y África ha dado pasos relevantes pero... ¿Lo ha hecho para la cita copera?
La idea de conectar Europa y África con un canal directo que nos permita prescindir de barcos y aviones es tan atractiva, tan rematadamente sexy, que lleva más de un siglo caldeando la imaginación de los ingenieros. El mismo tiempo que llevan viendo al estrecho de Gibraltar como el punto ideal para un túnel España-Marruecos. Tras décadas al ralentí, en los últimos años el proyecto pareció coger impulso, al menos en lo que se refiere a la esfera política y el interés público.
Hace unos meses incluso trascendió que una de las compañías líderes en tuneladoras ve la infraestructura técnicamente viable. El hype en torno al túnel creció tanto (y tan fuerte) que hubo quien confió en que el Mundial de Fútbol de 2030, celebrado principalmente en España, Marruecos y Portugal, le serviría de palanca definitiva. Incluso se leyeron titulares que sugerían que se ejecutaría con la vista puesta en 2030. Para sorpresa de nadie, todo indica que no será así.
Pendientes del Estrecho. Hace cerca de un siglo, hacia 1929, el ingeniero Fernando Gallego Herrera se hizo una pregunta: ¿Por qué no 'suturar' la brecha que separa Europa y África con un túnel submarino en el estrecho de Gibraltar? No fue el primer en darle vueltas al tema, pero lo hizo con una seriedad, un grado de nivel técnico y una vocación, que dio visibilidad al planteamiento. Desde entonces la idea de crear una megaestructura que permita que España y Marruecos 'se toquen' ha seguido con idas y venidas sobre la mesa.
Y no solo a nivel teórico. La idea de establecer un "enlace fijo" entre España y Marruecos derivó incluso en la creación de dos entidades: SECEGSA, del lado español, y la Societé Nationale d´Etudes du Detroit (SNED) por parte marroquí. En los últimos años el proyecto ha acaparado también titulares que se hacían eco del grado de compromiso político, la inversión en estudios, su horizonte temporal e incluso su viabilidad técnica, un aspecto clave teniendo en cuenta que hablamos de una estructura de varias decenas de kilómetros en un área geológica difícil.
Un pequeño (gran) paso. En 2024 el proyecto dio un paso adelantee que (aunque muy inicial) resultó revelador. A petición de SECGSA, INECO encargó un estudio para el "proyecto de enlace fijo a través del Estrecho". Su objetivo era básicamente analizar "la factibilidad" de las excavaciones en la zona, sobre todo en los puntos más críticos, como el Umbral de Camarinal que separa las cuencas mediterránea y atlántica. La tarea recayó sobre una empresa famosa en el sector: Herrenknecht, una firma alemana de referencia en el mundo de las tuneladoras relacionada, entre otras obras, con el Túnel del Brennero o el de San Gotardo.
Viable sí, aunque no barato. Las conclusiones de su análisis han ido conociéndose en los últimos meses. Primero en octubre Voz Populi reveló que la firma alemana ha confirmado que, si bien extremadamente complejo, el conducto España-Marruecos sería viable desde un punto de vista técnico. El mismo medio avanzaba que el propósito de España y Portugal sería decidir en 2027 si se opta o no por licitar un túnel exploratorio y deslizaba un calendario provisional: solo dar forma a la galería de reconocimiento requeriría entre seis y nueve años.
En cuanto al coste de la infraestructura, deslizaba que el presupuesto base de licitación de la parte española superaría los 8.500 millones de euros, cifra que incluye desde la galería base a los túneles, la terminal y demás instalaciones. La suma es considerable pero se habla de diversificar su origen, incluyendo desde fondos comunitarios a fórmulas (concesiones, cánones) inspiradas en otros megaproyectos, como el Eurotúnel o la línea Figueras-Perpiñán.
¿Ha habido más avances? Eso parece. Aunque de nuevo en una fase inicial aún. A finales de noviembre Voz Populivolvió a revelar que, tras el aval técnico de Herrenknecht, SECEGSA encomendó a INECO que rematara la puesta al día del anteproyecto de la estructura. Incluso se incluía un plazo: verano de 2026.
Por esas mismas fechas el Gobierno de España y Marruecos celebraron una cumbre en Moncloa durante la que se firmó un memorándum para "impulsar la cooperación científica en el estudio de la sismicidad y geodinámica de la zona del Estrecho". En el comunicado lanzado por Transportes no hay mención al túnel, pero hubo quien vio en el acuerdo un guiño positivo para la infraestructura.
Cuestión de plazos. Del túnel no solo interesan sus detalles técnicos y coste. Otro aspecto claves es su calendario. Sobre todo porque ya en otoño, cuando se conocieron las primeras pinceladas del análisis de Herrenknecht, se deslizó que los primeros avances del proyecto podrían llegar para 2030, año del Mundial de Fútbol en el que España y Marruecos participan como países anfitriones.
¿Y eso, por qué? Porque para 2030 faltan cuatro años. Y eso es un tiempo ridículamente corto para una obra que, más allá de que sea viable a nivel técnico y logístico, reviste una complejidad más que notable. Primero por su ambición y dimensiones (más de 40 km, entre el tramo submarino y terrestre). Segundo porque deberá desarrollarse en una zona muy condicionada por su geología.
Aunque pueda haber ciertos avances hacia 2030, Voz Pópulicitaba en octubre fuentes próximas al proyecto que apuntaban a 2035-2040 como"horizonte más realista" para ver hitos significativos. La idea sería tener el diseño de la galería de reconocimiento en junio para licitar la infraestructura a partir de 2027. A modo de referencia, la construcción del Eurotúnel (50 kilómetros) requirió unos siete años (de 1988 a 19949 y el de San Gotardo (57 km) alrededor de 17.
Moderando la expectación. En las últimas semanas (y días) medios como Huffington PostLa Razón o AS se han hecho eco, citando el estudio de viabilidad técnica, que el túnel entre España y Marruecos no llegará a tiempo para el torneo de 2030 y es necesario mirar más allá del año copero, hacia 2035 o incluso 2040. Para sorpresa de nadie, será muy difícil que nadie pueda tomar un tren en cuatro años para cruzar el Estrecho y ver un partido del Mundial en Casablanca.