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Patriotismo y fútbol: el Mundial a la sombra de un portaaviones

Patriotismo y fútbol: el Mundial a la sombra de un portaaviones
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Seguir los partidos bajo el espectacular 'Intrepid', un portaaviones construtido por EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, es el mejor símbolo de que aquí deporte, patriotismo y ejército van de la mano
Patriotismo y fútbol: el Mundial a la sombra de un portaaviones

Seguir los partidos bajo el espectacular 'Intrepid', un portaaviones construtido por EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, es el mejor símbolo de que aquí deporte, patriotismo y ejército van de la mano

Regala esta noticia Añádenos en Google Aficionados americanos viendo un partido del Mundial en el portaaviones 'Intrepid'. (J. Ansorena)

Javier Ansorena

Corresponsal en Nueva York

24/06/2026 a las 00:02h.

Las pantallas gigantes para ver el Mundial se desparraman en Nueva York, desde Central Park a las terrazas de muchos bares y cervecerías por toda ... la ciudad. Pero uno de los lugares más especiales está a orillas del Hudson, el enorme río que separa a Nueva York de Nueva Jersey. Allí está fondeado el 'USS Intrepid', un portaaviones a cuya sombra también se pueden seguir los partidos. Sobre el muelle en el que descansa, el propio 'Intrepid', que opera desde hace muchos años como un museo militar y aeroespacial, ha colocado una pantalla enorme, puestos de comida y un césped artificial de inspiración futbolera para vivir el Mundial de una manera puramente americana: con una mezcla de deporte y patriotismo.

Cualquiera que haya vivido algún acontecimiento deportivo en EE.UU. ha sido testigo de esa relación entre deporte y patriotismo, entre deporte y ejército. En cada partido, también los de bajo nivel, se entona el himno. Es rara la ocasión en la que no hay un recuerdo a los soldados desplegados por todo el mundo. También se celebran homenajes en persona a militares que han vuelto a casa. En el fútbol americano, el deporte rey aquí, hay jornadas enteras dedicadas al ejército, con los equipos tocados con equipaciones con guiños militares. Uno de los grandes clásicos deportivos es el partido universitario Army-Navy, la academia del ejército de Tierra contra la de la Armada. Y en las grandes citas, como la Super Bowl, no faltan los cazas que sobrevuelan en el estadio. Como también ha ocurrido en este Mundial.

«Hay chicos defendiendo a nuestro país por todo el mundo mientras se celebra el Mundial», cuenta Ken, mirando a la cubierta del portaavioones, repleta de aviones militares, que los turistas recorren cada día.

«No conozco la historia exacta de este barco», añade. «Pero estuvo defendiendo nuestro país, nuestras libertades. Se trata de pelear por eso, por lo que nuestro país representa. Lo hacen los soldados y el equipo de fútbol también».

Las fiestas de pantalla gigante en este barco militar ocurren en unas circunstancias especiales y que le aportan significado. En el comienzo del Mundial, uno de los países organizadores, EE.UU., estaba en guerra con uno de los participantes, Irán. Después de que la pelota empezara a rodar, el presidente de EE.UU., Donald Trump, cerró un acuerdo, todavía frágil, con el régimen de la República Islámica.

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Desde entonces, el 'Intrepid' hizo de todo: desde participar en la guerra de Vietnam hasta operaciones para recuperar cápsulas de las misiones espaciales Mercury y Gemini. Además del portaaviones, el complejo también alberga un submarino con una impresionante lanzadera de misiles, un 'Concorde' -aquel avión comercial supersónico que cruzaba el Atlántico en menos de tres horas- y un transbordador espacial. Y el Mundial coincide además con el 250º aniversario de la fundación de EE.UU., que se cumple el próximo 4 de julio, durante la ronda de octavos de final del torneo.

«Es muy chulo estar aquí», dice Jeff, encantado con el lugar, entre los rascacielos fulgurantes de Manhattan y el portaaviones descomunal. Y entusiasmado también con la marcha de EE.UU. en el campeonato, que acabará la primera fase como líder de su grupo. «Es un lugar único».

Todavía hubiera sido más especial si la pantalla gigante se hubiera instalado en la cubierta del portaaviones. No hubiera sido algo extraño. En verano, el 'Intrepid' acoge un cine de verano, lo que proporciona experiencias interesantes: por ejemplo, ver 'Top Gun' en la misma pista de la que despegaban cazas de combate.

«Hace poco fuimos a Norfolk con los niños y les encantaron los barcos militares», dice Ken, otro neoyorquino que ha venido hasta aquí, en referencia a la mayor base naval estadounidense, en Virginia. «Así que pensamos que sería algo divertido ver el partido aquí en el 'Intrepid', con toda ese historial militar detrás».

Él no es capaz de explicar bien el por qué de esa relación entre deporte y ejército. Solo sabe que siempre ha sido así. Y que, en cualquier caso, «es algo que une a la gente, en un momento de tanta división».

Muchos de los que han venido a ver el partido se resguardan bajo la sombra del imponente armazón metálico del 'Intrepid', en una tarde de solana y humedad. Todo el mundo se pone de pie, muchos echan la mano al corazón cuando se proyecta el himno nacional. Y suenan gritos de 'U-S-A, U-S-A', cuando su Selección anota goles.

Pese al entusiasmo creado por los de Mauricio Pochettino -el argentino va camino de ser héroe nacional-, pocos aquí confían en una gesta que les acerque al campeonato. «Para nosotros ya es una victoria llegar a las eliminatorias», dice Jeff, con camiseta del mejor jugador suyo, Christian Pulisic.

El único problema del 'Intrepid' es su fama de gafe. La cosechó durante la Segunda Guerra Mundial, donde fue golpeado una y otra vez por los japoneses. Recibió el impacto de un torpedo y de cuatro aviones kamikaze, lo que le dejó durante mucho tiempo fuera de combate. De momento, no ha contagiado su suerte al equipo de fútbol: han ganado los dos partidos que han disputado.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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