- ARTUR ZANÓN Oxford
El profesor de la Universidad de Oxford cree que las organizaciones internacionales del ámbito político y económico "no están en forma" y piensa que la alternativa será la "construcción de alianzas para fines concretos".
Él se considera de centro, pero su pensamiento se ha asociado más con la izquierda. Paul Collier, profesor de la Universidad de Oxford, describe la revolución tecnológica que vivimos como una oportunidad con el reto de beneficiar al grueso de la población para evitar el alza de los populismos, y vincula la descentralización con el éxito económico de los países.
No cree que esté en peligro la democracia en EEUU, país al que augura larga vida como primera potencia mundial y de la que cree que Europa no puede ni debe desacoplarse.
- Por fin vemos que alguien (la Corte Suprema) es capaz de limitar el poder a Trump. ¿Funciona el sistema de equilibrios en EEUU?
Sí. Trump estaba aplicando una estrategia de comunicación de "inundar la zona" para dominar las noticias. Aprendí que el sector inmobiliario ve [a Trump] muy peligroso en los negocios porque controla su empresa y puede hacer cosas que una firma normal, controlada por un consejo, no haría. Algunas de ellas son impredecibles. Yalgo más que sorprende a los que no están acostumbrados: algunos se paralizan ante una gran incertidumbre. Y aquí está la oportunidad: él salta porque se mueve rápido. Es una variante de moverse rápido y aplastar.
- ¿Qué supone la decisión de la Corte Suprema?
Que hemos vuelto al poderoso sistema de controles y equilibrios en EEUU. Una clara separación entre el judicial, el legislativo y el ejecutivo en un país muy diversificado. EEUUes muy fuerte y ha vuelto a emerger.
- Muchos analistas dudan de que EEUU sea una democracia plena...
Ese miedo era exagerado.
- ¿Hacia dónde va a ir la guerra comercial a partir de ahora?
Trump es muy bueno en echarse atrás cuando las cosas no funcionan. Lo hizo con Dinamarca y Groenlandia al ver que no era popular. Pero donde no remará hacia atrás es en el rescate militar de Europa. Los norteamericanos no quieren morir para salvar a los europeos de Rusia, y Europa ha sido muy lenta en el pasado para asumir responsabilidades razonables sobre su propia seguridad. En los aranceles puede haber una marcha atrás. Pero EEUUno es el único jugador. ¿Qué va a hacer China? En diez años será tan poderoso como EEUU y tiene al sátrapa de Rusia, que hará básicamente lo que China le diga porque es mucho más poderoso.
- ¿Dónde ve la pugna EEUU-China a largo plazo?
La lucha existencial entre ambos no habrá desaparecido en diez años y no creo verla acabar mientras viva;creo que no se puede saber. No depende de Trump:él es más bien la consecuencia. Persistirá, con independencia de quién le releve. En los próximos diez años, China tiene un modelo económico más fuerte que EEUU porque produce tecnología ordinaria moderna, chips a gran escala y muy baratos que sirven para muchas industrias. Podemos predecir qué evoluciones habrá a diez años vista, pero no a 20 años, porque no podemos prever la interacción entre esos avances. Piense en solar, chips, coches y las interacciones entre ellos. Aquí EEUU y sus satélites, como Taiwán, son muy buenos en tecnologías emergentes, mientras que China, con un modelo centralizado, de arriba abajo, no puede hacer innovaciones impredecibles. Pueden ejecutar proyectos, pero se quedan pronto sin energía. China creo que está en una fase donde se está quedando sin fuerza. La diversidad ayuda a la innovación, que determina cómo será el mundo en 20 años. Y ahí EEUUestá mucho mejor que China o Rusia.
- ¿Dónde queda Europa, que está en medio?
No es algo malo. La cultura económica de Europa está mucho más unida a EEUUque a China o Rusia. Estas dos son sociedades de planificación [top-down], algo con lo que no nos sentimos cómodos. Y no deberíamos, porque son incompatibles con un sistema democrático, por lo que Europa tendrá que aceptar que va a tener que incorporarse al lado de EEUU. Hace poco hablaba con una exministra de Exteriores indonesia: también están entre ambos, pero se dieron cuenta de que no tienen otra elección que EEUU. Japón ha llegado a la misma conclusión. Pero en otros no está tan claro... Canadá ha dicho que va a probar con China por los planes de Trump de anexión, pero creo que Trump va a dar marcha atrás porque su electorado no lo apoya.
- Usted habla de la necesidad de cooperar y compartir responsabilidades, pero los organismos internacionales que lo deben fomentar en la política y la economía están en crisis.
Ninguna institución global está en forma. La Junta de la Paz propuesta por Trump es ridícula, pero eso no hace más creíble a la ONU, que es una institución que ha perdido mucha musculatura. ¿Qué lo puede reemplazar? Pequeñas alianzas de países con ideas afines. Está el G7, pero es muy occidental y tiene menos legitimidad que cuando concentraba más parte de la economía global:China no está. El G20 tiene poca capacidad. Tendremos que construir alianzas para fines concretos. Por ejemplo, una OTAN cambiada que sea una alianza de seguridad creíble frente a este comportamiento salvaje de Trump y la agresividad de Rusia y China, que está usando la dependencia sobre sus tecnologías.
- Ha descrito a Putin como el más rico del mundo. ¿Más que Elon Musk?
Sí.Totalmente.
- ¿Cómo aguanta Rusia cuatro años de guerra pese a las sanciones de Occidente?
Existe un sistema de financiación en la sombra con el apoyo de China. EEUUno tiene apetito para presionar a Putin y Europa muestra poca capacidad para hacerlo.
- Va para largo...
Rusia, que tiene un vasto Ejército, tiene la sensación de que no se apoya a Ucrania. EEUUquiere un acuerdo en los términos de Putin y Europa ha fracasado en el intento de sustituirle en el apoyo:Hungría acaba de vetar el paquete de 90.000 millones de euros, que ya era inferior a los 220.000 millones de los que se había hablado. Si gana Putin, sería un gran triunfo para él y un desastre existencial para Europa. Putin iría a por los países periféricos.
- ¿Hay que decidir entre tanques y mantequilla, como dicen los economistas?
Hemos tenido un tiempo de lujo de paz prolongada en el que hemos reducido los ejércitos masivamente. Pero la fase actual es peligrosa. Putin puede lanzar misiles, cortar cables, puede ir a por los países bálticos... Y lo que vemos es un primer ministro [británico] que promete gastar más, pero el grueso del aumento irá en la siguiente legislatura, cuando él no estará. El gran cambio es Alemania, que ha explicado por qué es necesario. Y lo tiene difícil frente a Alternativa porAlemania, partidario de Rusia. El ejemplo de una política con coraje es la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, la más popular en Europa hoy [acaba de convocar elecciones]:ha sido honesta con sus ciudadanos y ha tenido éxito. Dijo:"Hemos gastado en el estado del bienestar y ahora tenemos que incrementar el gasto militar. No podemos subir los impuestos, porque ya son altos, así es que tendremos que reducir el estado del bienestar, pero seremos muy cuidadosos. La alternativa es endeudarnos y que paguen las siguientes generaciones. Y no lo haremos". Habrá un intercambio y tendremos un estado del bienestar menos generoso y más gasto militar.
- Usted ha escrito sobre las claves del éxito de un país. ¿Cuál es la principal?
La descentralización hacia los gobiernos regionales y locales y hacia las organizaciones sociales y empresariales. Esto crea lealtades cruzadas, la gente comienza a confiar entre ella y se generan dinámicas muy saludables.
- También ha definido el País Vasco como un ejemplo de éxito. ¿Por qué?
Conocerá la historia del padre José María que llegó en los 40 a un pequeño pueblo y creó una cooperativa [Mondragón] que es capaz de incubar nuevos negocios con un enfoque social. La comunidad [el País Vasco] luego hizo una apuesta para levantar 100 millones de euros y captar el Guggenheim en Bilbao, que no era una ciudad turística. España es un país descentralizado con una sociedad y una comunidad empresarial innovadoras. De Santander es uno de los bancos más grandes en Reino Unido. Lo mismo con British Airways, con dirección española. Una brillante comunidad empresarial convive con una política tremendamente disfuncional y polarizada.
¿Cuál es el principal problema de la economía mundial?
Paul Collier sostiene que la principal amenaza para la economía mundial es la "incapacidad de reducir el miedo de la población de una forma contundente", algo que asocia a un despegue de la tecnología que no reparte réditos entre toda la población. "Si no es así, aparecerán vendedores de humo que prometen soluciones fáciles, que es lo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho", advierte. ¿Cómo influye esto en la economía? "Es muy importante porque las consecuencias de políticas aplicadas por este tipo de personas pueden ser impredecibles, pero casi seguro que serán terribles -razona-. De ahí que tengamos que ofrecer esperanzas creíbles de una vida más segura y mejor gracias a los avances tecnológicos, que deben llegar a la mayoría de población de forma perceptible. Tiene que suceder y es un reto. Para eso se necesita pensar un cambio secuencial en las políticas que construyan credibilidad paso a paso".
¿Y la mayor oportunidad de la economía mundial?
"La tecnología, que está liderando la carrera como nunca antes. Pero deben tenerse en cuenta ciertos riesgos:la capacidad para aprovechar las oportunidades de la tecnología por parte de personas normales han disminuido de forma tan radical, que mucha gente en Europa y Estados Unidos teme el futuro. Muchos creen que va a ser peor el futuro que el pasado. Esta realidad pienso que es terrible. Estoy haciendo una crítica importante a los poderes públicos, al hecho de que las políticas sean disfuncionales y fracasen a la hora de que el potencial de la tecnología se traduzca en una mejora de la calidad de vida en general. La diagnosis política que hago para explicar por qué ha sucedido eso es la siguiente:la derecha pide impuestos más bajos, una idea que creo que está muerta. Y la izquierda ha abandonado a la clase trabajadora en favor de unos intereses de la nueva izquierda, bien educada, joven y que vive en buenos lugares".
"Reino Unido está peor ahora que antes del Brexit"
- En 2026 se cumplen diez años de la votación del Brexit. ¿Está ReinoUnido mejor o peor que entonces?
Obviamente, peor. Se debe al Brexit, pero es algo más profundo que el Brexit. Es un completo fracaso de las clases gubernamentales para cumplir la promesa de una vida mejor y más segura para la gente normal. Boris Johnson, Keir Starmer ahora... Todos. Se ha acumulado más y más poder en el centro [Londres]. Starmer tiene mayoría absoluta, pero no puede cumplir nada. Piensa que todo se puede hacer desde el centro.
- Prometió construir 1,5 millones de viviendas en cinco años, pero parece imposible.
Es ridículo. Estos modelos de "Voy a hacer tal" solo producen frustración masiva y la sensación de que nada funciona. Tienen que diagnosticar cuál es el problema. Starmer ganó con un 34%de los votos. Tiene mayoría absoluta y debería tener el poder de hacer las cosas, pero no lo tiene. Debe reconocer que un 66% de la población no le votó. Debe construir un proyecto creíble con los partidos de la oposición que trabaje por la clase trabajadora, e incorporar de alguna forma a las empresas (escucharlas, que no las ha escuchado nada), y más descentralización.Estamos en una crisis tremenda que está produciendo pánico.
- ¿Ve posible el reingreso de Reino Unido en un período de quince o veinte años?
Si hablásemos dentro de 20 años es probable que estemos en alguna entidad europea o incluso la Unión Europea. Lo digo porque hay países que no deberían estar en el interior, como Hungría, que es un bloqueador. Y a Polonia la necesitamos porque tiene un gran ejército y crece a mucha velocidad. Reino Unido es un país todavía necesario en Europa porque aporta unas universidades muy buenas, que es una de nuestras fortalezas. Pero volver requeriría una revisión de la arquitectura [de la UE]. Y una de las razones por la que Reino Unido se fue es porque fue rechazada de la relación bilateral entre Francia y Alemania.
- ¿Cuál es el principal problema de las democracias occidentales?
Que no son lo suficientemente democráticas. La derecha pide bajar impuestos, cuando tenemos un modelo social que depende de ellos, por la visión romántica de la comunidad empresarial, que considera que nadie debería gravarle su dinero. Y luego está la izquierda, que ha dejado de ser un movimiento favorable a la clase trabajadora. Lo vimos en Estados Unidos, con Kamala Harris, una abogada californiana que no estaba del todo claro que hablase a las clases trabajadoras y un Donald Trump que ha sabido aparentar que hace algo por la clase trabajadora, pero luego no es así.
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